Aguas residuales

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03 de octubre de 2016, 12:03. Por: Sabrina Cereda, becaria de Prensa de la Facultad de Ingeniería.



Aguas residuales


Entrevista a Jorge Fernández Llano, ingeniero y director del Grupo de Estudio y Tratamiento de Aguas Residuales (Gestar).
 

¿Qué son las aguas residuales?

Las aguas residuales son aquellas que han tenido algún tipo de uso. Este puede ser domiciliario –que tienen un determinado tipo de contaminación– o industrial –que implica un campo bastante más amplio, ya que sus características varían en función de la industria de que se trate–. Las aguas residuales domiciliarias tienen una composición relativamente constante, en cambio las aguas industriales tienen una amplitud mucho más grande por la gran cantidad de tipos de industrias que existen.

¿Las aguas contaminadas son peligrosas?

En realidad, cuando se habla de peligrosidad en aguas contaminadas se analiza el punto de vista microbiológico, que es lo más problemático desde el punto de vista sanitario, porque el agua es un medio que trasmite muchas enfermedades. Las aguas residuales cloacales domiciliarias pueden producir contaminación en el agua y trasmitir enfermedades a otros hombres. Desde el punto de vista del uso del agua, las aguas industriales pueden tener compuestos que pueden ser perjudiciales para la salud, pero las residuales domiciliarias generalmente están muchos más vinculadas con las fuentes de suministro de agua; por lo tanto, su peligrosidad es mayor. Un ejemplo es cuando una población evacua sus aguas residuales en ríos, lagos, mares, que después son tomados nuevamente como fuentes de agua para potabilizar. Entonces ahí se cierra el ciclo y es donde esas aguas se convierten en peligrosas.

¿Cuál es el problema de la contaminación microbiológica?

El problema de la  contaminación microbiológica es que se trata de una contaminación que no se ve. Las aguas industriales también van a parar a ríos, lagos, mares, pero en general se tienen más precauciones en ese sentido porque son aguas en las que visiblemente la contaminación es más notoria, porque el color del agua cambia, como así también la temperatura. Las aguas residuales domésticas, al ser contaminación microbiológica, pueden pasar desapercibidas y ser bastante peligrosas.

¿Cuál es la labor del ingeniero en este marco?

Comúnmente, nuestra labor se centra en el tratamiento, es decir en cómo esas aguas contaminadas pueden llegar a ser reutilizadas, o bien tener una disposición final lo menos perjudicial posible para los recursos naturales.

En Mendoza el agua es vital. ¿En qué situación se encuentra la provincia en este contexto?

Se encuentra en una situación bastante crítica. La cultura de los habitantes de la provincia no tiene incorporado que el agua es un recurso escaso y por eso se utiliza muchas veces en forma ineficiente. De todos modos, hay intentos, como por ejemplo en el caso de aguas residuales domiciliarias, las cuales después de un proceso de tratamiento son reutilizadas para riego en los Acres, que son áreas de cultivo restringido donde se puede cultivar y tener la seguridad de que no se producirá trasmisión de enfermedades.

¿Cómo podríamos los ciudadanos y los empresarios industriales evitar la contaminación de las aguas?

Es una cuestión de educación básicamente, porque el tema de la contaminación es inevitable, es decir, es inevitable que uno se bañe, se lave las manos, entre otros usos. Todo esto provoca contaminación. Pedir la no contaminación es prácticamente imposible. El tema es tratar de hacer un uso eficiente utilizando la menor cantidad posible de agua. Esto se aplica tanto en los hogares como en las industrias. Muchas veces el agua es un recurso que no se paga como la luz o como el gas. Esto hace que se haga un uso totalmente indiscriminado y no un uso eficiente en cuanto a, por ejemplo, las tareas de limpieza. Algo muy común en Mendoza es limpiar las veredas con una manguera, y eso es un accionar ineficiente, por más que sea durante las horas permitidas por las autoridades. Lo más conveniente sería limpiar la vereda en seco, juntar todos esos residuos sólidos que  pueden estar ensuciándola y después utilizar un poco de agua para terminar, pero no lavar desde un principio toda la vereda sacando todas las hojas y la tierra con el agua porque el consumo que se va en ello es importante. Esto sería un ejemplo típico de una falta de conciencia en el uso.

¿Qué rol juega la legislación?

El tema de la legislación es importante porque muchas veces existe pero es muy difícil implementarla en la práctica y que los usuarios estén dispuestos a pagar la multa que se merecen cuando están haciendo un mal uso del agua. Esto es muchas veces complicado, pues nos resistimos, porque pareciera que no se trata de que estemos haciendo algo tan grave. Esto implica un freno para el uso eficiente del agua. Por otra parte, el ámbito industrial es bastante reticente a ser controlado en los usos del agua porque hacer un uso eficiente de este recurso implica hacer inversiones que en principio no se reflejan directamente en el producto. El industrial tiene la conciencia de que toda inversión implica una mejora, en este caso desde el punto de vista ambiental. Al no ver una mejora directa en el producto terminado, no lo incentiva a que haga inversiones en ese sentido. El único incentivo muchas veces aparece a la hora de exportar sus productos, porque cuando se los intenta insertar en el mercado europeo, las normas del Viejo Continente exigen monitoreos ambientales relacionados con la contaminación que esa industria genera cuando produce determinado producto. Estas trabas hacen que la industria tome recaudos y haga inversiones en relación al ambiente. Estas medidas se  profundizan cuando el producto es rechazado porque la industria no tiene implementados sistemas de control y mitigación de daños ambientales. Ahora, aquellas que no ponen sus productos en mercados extranjeros no tienen la necesidad de respetarlas y los controles no son lo suficientemente rígidos como para  que se tomen las medidas necesarias.