Cuando los bolsillos aprietan

Índice Barrial de Precios, otra forma de participación ciudadana.

Cuando los bolsillos aprietan

Foto ilustrativa publicada por okdiario.com

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

Especial IBP

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Micaela Milanesio, becaria de Prensa de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

Publicado el 06 DE JULIO DE 2016

El Índice Barrial de Precios (IBP) es una medición mensual que tiene por objetivo calcular el costo real de vida en los barrios más humildes del país. En Mendoza funciona desde mayo de 2012 y recolecta los precios de los mismos 50 productos que medía el Indec. La última medición realizada en abril arrojó que el costo de una familia tipo para no caer en la indigencia era de $ 4143,14 y para superar la pobreza era de $ 9404,92.

La segunda semana de cada mes, un grupo de vecinos de los barrios más carenciados de Guaymallén, Godoy Cruz, Junín, San Martín, Capital, Las Heras y Luján realizan, en contacto con los comercios de proximidad, la recolección de precios sobre productos de los rubros Almacén, Carnicería y Verdulería. Los datos se plasman en planillas para su posterior sistematización, publicación y debate.

Karina Ferraris, licenciada en Psicología, concejala de Las Heras por Libres del Sur y referente del proyecto, explica que es una iniciativa concreta de las mujeres del movimiento social Barrios de Pie a cargo de comedores infantiles que planteaban al Gobierno nacional de 2010 que los recursos brindados para alimentar a los niños eran escasos.

A partir de esto comenzaron a recorrer los almacenes más cercanos e hicieron un listado de productos con sus respectivos precios. Posteriormente el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) y el Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES) aportaron la metodología científica y de construcción de datos estadísticos para que el índice sea medible, cuantificable y, sobre todo, contrastable.

Se enmarca en una metodología de investigación-acción-participación en la que los vecinos experimentan un proceso de acción y reflexión que involucra también a los comerciantes. Es un proyecto independiente que no responde a intereses públicos ni privados y se sostiene en un trabajo ad honorem, sistemático y comprometido de la comunidad que puede ser visualizado en la página del ISEPCi.

“Lo que hicimos a través de esta metodología de investigación fue ponerle números a esa ‘sensación’ de inflación”, argumentó Ferraris.

Para el caso de Mendoza, en lo que va de las mediciones no se observa un solo mes con disminución en el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y esto se debe a un proceso inflacionario, a una carga especulativa y también al poder de fijación de precios que manejan algunos sectores, según palabras de la concejala. A partir de esta medición, los mendocinos no sólo tienen una aproximación al costo real de la CBA (recordemos que ésta mide los nutrientes básicos que necesita una familia tipo para subsistir) sino también acceden a los indicadores de indigencia, pobreza y malnutrición.  

Referido al último concepto, la directora del ISEPCi agregó que la población “ha dejado de comprar lo que cada vez está más caro” y se observan disminuciones en el consumo que, para el caso de la carne, alcanza el 75 %. También detectan escasez de productos y faltantes, signos que anticipan un nuevo aumento.

Ferraris explicó que existen formas de revertir la situación que se vinculan, fundamentalmente, con decisiones políticas. Aportó ejemplos como la organización de ferias, donde el consumidor final tenga contacto directo con el productor, y enfatizó la labor de la mujer en estas situaciones. “Hay un montón de estrategias en las que además las mujeres somos magas, somos brillantes, como las segundas marcas, las compras comunitarias, las tarjetas y todas las estrategias sociales de cómo nos comportamos a la hora de consumir”.
 

La necesidad de recuperar el INDEC

Una de las causas que originan este IBP es la negación sistemática del Estado argentino frente a la inflación y la pobreza avalada en publicaciones del Indec, que fue acusado de “maquillar los números”.

“La inflación, centralmente, es: los sectores concentrados de la economía metiéndote la mano en el bolsillo para llevársela a su bolsillo. No hay otra. Estamos hablando de un proceso inflacionario que se llevó los aumentos paritarios, los acuerdos de las asignaciones universales, el salario mínimo vital y móvil. Es decir, todo eso estuvo por detrás de ese proceso. Ahora, la discusión de fondo es ¿quién paga la crisis? El proceso de desacelerar la economía disminuyendo el consumo es una de las herramientas pero no es la única, y lo peor es que no puede ser que cada diez años Argentina caiga en lo mismo. No es cíclico, es político”, continuó la concejala.

Lo cierto es que detrás de las cifras existen personas de carne y hueso que día a día libran una batalla contra la pobreza. Por eso, Ferraris confirmó la necesidad de recuperar el INDEC. "Es un problema no contar con un organismo público con el crédito y el prestigio que tenía el INDEC a nivel nacional e internacional. Hay que recuperarlo".