Otra forma de hacer economía: las Empresas B y su triple impacto

Al igual que a nivel nacional, en Mendoza se está propagando este fenómeno. Priorizar los intereses laborales, ambientales y sociales son algunos de los grandes propósitos de este tipo de emprendimientos.

Otra forma de hacer economía: las Empresas B y su triple impacto

Actualmente en Mendoza hay varias Empresas B, como por ejemplo Xinca, que produce zapatos y zapatillas a partir de materiales reciclados (Foto: xinca.com.ar)

Facultad de Ciencias Económicas

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Andrea Antúnez, becaria de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCUYO

Publicado el 02 DE ENERO DE 2018

Las Empresas B son aquellas que se caracterizan por tener como objetivo, dentro de sus estatutos, la toma de decisiones corporativas que tengan en cuenta no sólo la rentabilidad, sino también la creación de valor de sus empleados, proveedores, clientes, la comunidad a la que pertenecen y el medio ambiente.

Es así que especialistas afirman que este tipo de emprendimientos generan un triple impacto: el primero se debe a que tienen como propósito crear una huella positiva tanto en el ámbito social como el ambiental. Por otro lado, su fin principal son los intereses de los trabajadores, la comunidad y el medio ambiente y, por último, originan la publicación de un informe anual sobre su impacto socioambiental, verificado por un organismo externo e independiente que dé veracidad a los datos expuestos por la empresa.

Para ser considerada una empresa B es necesaria una certificación llamada BCorp que se obtiene mediante la comprobación de que cumplen con los estándares de sostenibilidad social, de responsabilidad y desempeño ambiental. Además, se tiene en cuenta que la compañía sea transparente para el público. Esta evaluación abarca a toda la operación de la empresa y mide tanto el impacto positivo como el producto o servicio que brinda.

Varias compañías argentinas comenzaron a cambiar sus objetivos y formas de trabajo para obtener la certificación BCorp. Actualmente hay más de 50 certificadas bajo este sistema, cuyo principal requisito es contar con un propósito relacionado con el triple impacto. En Mendoza hay varias Empresas B. Algunas de ellas son Xinca, Silice, Energe, Quinto Impacto, La Marchigiana y Reciclarg.

Alejandro Malgor, socio fundador de Xinca, una empresa que se dedica a la confección de zapatillas con materiales reciclados, expresó que “ser Empresas tipo B es importante porque estamos convencidos de que esta es la única forma de hacer negocios, poniendo por delante del lucro al planeta y a las personas”.

El empresario defendió el modelo de este tipo de emprendimientos bajo el argumento de que creen en el trabajo en equipo. Y agregó que “es por esto que todas las empresas que son parte tienen como principal finalidad contribuir a la solución de las grandes problemáticas sociales y ambientales. La certificación de Empresa B es una herramienta de mejora continua”.

 

Una manera de ser

Por otra parte, las Empresas B están permanentemente organizando actividades para la Comunidad B. Estas actividades son instancias de aprendizaje, de conversación y de generación de redes. Es así que cada vez son más las personas que prefieren trabajar en esta categoría.

Jimena Ayala, presidenta de Silice -empresa dedicada al desarrollo de software, outsourcing de recursos, consultoría y soporte tecnológico, entre otros- sostuvo que “tiene muchos beneficios ser parte de las Empresas B, porque se generan espacios para compartir información y de esa forma mejorar sus métricas y acciones de responsabilidad social”.

“Son una comunidad que se mantiene en contacto por diferentes vías y de esa forma se potencian en diferentes sentidos. Esto se da en la comunidad de Argentina y con otros países. Es un sello de hacer las cosas bien y eso atrae también al consumidor. La herramienta de medición que ponen a disposición es muy buena y les permite mejorar en sus indicadores sociales”, afirmó la empresaria.

 

Certificación

Inicialmente, se debe llenar un formulario disponible en www.sistemab.org que consta de 100 preguntas. Éstas abarcan áreas de las empresas como gobernanza, modelo de negocios, prácticas ambientales y laborales. El resultado de dicho cuestionario tiene que obtener un valor de entre 80 y 200 puntos, para así poder ser calificada de Empresa B.

Al pasar el rango de puntos mínimos y calificar para ser Empresa B, el sistema elije preguntas al azar respondidas afirmativamente para que la empresa respalde esa información con documentación fidedigna. Vale la pena mencionar el acompañamiento de un tutor otorgado por el ente regulador para que los organismos despejen todas sus dudas al momento de realizar la evaluación. 

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