Educar para humanizarnos

La educación como derecho humano.

Educar para humanizarnos

Ilustración: Pablo Paveska

Sociedad Unidiversidad Especial Educación y DDHH / por Jorge Fernández Rojas, director de Unidiversidad / Publicado el 08 DE ABRIL 2018

“Aceptaremos nada menos que derechos humanos. Los conoceremos y los reclamaremos. Para todas las mujeres, hombres, jóvenes y niños. Para aquellos que hablan de derechos humanos, pero los esconden a su propia gente”. (Shulamith Koenig)

 

En esta nueva entrega de Edición U hay un propósito claro: trascender algunos puntos centrales de la educación al valorarla como un derecho humano inalienable y fundamental, conectado a los demás derechos humanos. Se desentrañan en estas páginas algunas certezas y se plantean incertidumbres sobre el andamiaje educativo destinado al desarrollo de las personas en sociedad, sin perder de vista la creciente idea de humanizar los servicios educativos como eje de la mejora.

Quizá lo postulado por la experta israelí en Educación, citado en el inicio de esta hoja de ruta, define mejor esta instancia cuando hace foco sobre la mitad de la población del planeta, a la vez la más postergada: “La ignorancia impuesta es una violación de los derechos humanos –lo que hace que las mujeres olviden su igualdad por conseguir la supervivencia–,  situación que debe llegar a su fin”.

Este concepto ampliado nos llevará al postulado emitido por el Movimiento Popular de Aprendizaje sobre los Derechos Humanos, que Koenig lidera y ha logrado instalar en las Naciones Unidas. “Cada mujer, hombre, joven y niño o niña tienen el derecho a la educación, capacitación e información; así como a otros derechos humanos fundamentales para la realización plena de su derecho a la educación. El derecho de todas las personas a la educación se encuentra establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Pactos Internacionales, la Convención de los Derechos del Niño y otros tratados y declaraciones internacionales; todas estas forman parte de herramientas poderosas que deben ser puestas en marcha para el goce del derecho a la educación para todos”, señala el manifiesto sostenido por la mujer en los foros de debate internacional.

En este suplemento se pone en valor el hecho de que la educación sea gratuita, pero según los estudiosos consultados, estamos lejos de que sea un derecho realmente garantizado para todos los sectores sociales. Las brechas entre clases sociales, entre géneros y otras desigualdades se evidencian aquí al momento de analizar el acceso a la educación.

Se notará en esta publicación cómo a las crisis en las que nos desenvolvemos, con los nocivos aditamentos socioeconómicos que las agravan, se contraponen políticas de acciones educativas que buscan superaciones estructurales. Así se vislumbran, también en estos artículos, los círculos virtuosos de las ideas que podrían concretarse para proyectar un futuro más promisorio.

Cada faceta descubierta deja en claro que el derecho a la educación está atado a otros derechos humanos fundantes, como el de la igualdad de género, el derecho al trabajo y a la remuneración digna, el derecho a libertad de pensamiento, conciencia y religión, o –finalmente– el derecho de tomar decisiones colectivas para la prosperidad comunitaria cercana y global.

Por eso, para “ver” el porvenir, lo mejor es mirar a través del catalejo histórico de Manuel Belgrano, que le permitió profetizar: “Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos”. O pensar también en la pluma sarmientina cuando escribió, como si fuera un diagnóstico clínico, que “todos los problemas son problemas de educación”.

 

Leé la versión completa de Edición U sobre Educación y derechos humanos

Derecho estructural

La educación como derecho humano es la base que conecta con los otros derechos para construir sociedades más igualitarias.

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