La inusual guerra ideológica que hace temblar a la RAE

El Gobierno español solicitó a la institución adaptarse al lenguaje inclusivo.

La inusual guerra ideológica que hace temblar a la RAE

Antigua edición del diccionario de la Academia. Foto: El Periódico.

Sociedad Unidiversidad Letra "e" / por Ignacio de Villafañe / Unidiversidad / Publicado el 09 DE AGOSTO 2018

La institución reguladora de la lengua castellana se encuentra en medio de una tormenta desde que el pasado 10 de julio, el Gobierno español le encargó un estudio para adecuar la constitución de ese país a un lenguaje “inclusivo, correcto y verdadero a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”, tal como lo indica la misiva oficial.

El pedido fue realizado por la vicepresidenta española y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo. La vicepresidenta denuncia que la redacción de la Constitución en masculino se corresponde con una sociedad antigua, a tal punto que durante la toma de posesión de los ministros y ministras del Gobierno del actual presidente español, Pedro Sánchez, a muchas de las nuevas funcionarias “les costó trabajo prometer como ministros”, precisamente por ser mujeres.

Si bien el mismo director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, se mostró predispuesto a atender el pedido y aclaró expresamente que el hecho no generó problemas dentro de la institución, ya hubo integrantes que manifestaron su enojo por el pedido de Calvo. “Esto no está provocando en la Academia una conmoción, forma parte del trabajo de la institución, ya que se trata de un mandato que entra dentro de sus obligaciones, como es la elaboración de los diccionarios o de la gramática", indicó Villanueva.

Sin embargo, varios miembros de la RAE ya manifestaron su rechazo o, al menos, su escepticismo ante las pretensiones del Gobierno ibérico. El primero en manifestarse rotundamente descontento, al punto de amenazar con abandonar su posición dentro de la institución, fue Arturo Pérez-Reverte, autor de El Capitán Alatriste y titular de la silla T dentro de la Academia. Hasta ahora, nadie lo secundó en una postura tan extrema.

Aun así, lo más inusual de esta batalla no reconocida dentro de la RAE es el terreno donde comenzó a librarse. Es que quien dio el primer batacazo contra la solicitud de dar una perspectiva más inclusiva a la redacción de la Carta Magna utilizó ni más ni menos que Twitter, la red social de los caracteres limitados donde toda “deformación” del lenguaje vale. El sinfín de notas periodísticas que abrió esta discusión virtual entre el escritor, otros miembros de la RAE y políticos y referentes españoles en los medios de ese país puso de manifiesto una falencia de la lengua castellana respecto de la representatividad de sus hablantes. Inclusiva o no, es evidente que no a todos deja contentos.

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