La justicia francesa veta la "ñ" en los nombres propios

Un juzgado prohibió el registro de un bebé bajo el nombre de Fañch -equivalente a François- por tratarse la "ñ" de una letra foránea, no reconocida en la lengua francesa.

La justicia francesa veta la "ñ" en los nombres propios

Foto ilustrativa tomada de segnorasque.com

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Unidiversidad / Fuente: Radio Francia Internacional

Publicado el 14 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Un juzgado del municipio de Quimper, en Bretaña (Bretagne, en francés) prohibió el registro de un bebé bajo el nombre de Fañch -equivalente a François- por tratarse la "ñ" de una letra foránea, no reconocida en la lengua francesa. En su veredicto, el tribunal alegó que, de permitir ese registro, quebrantaría "la voluntad del Estado de mantener la unidad del país y la igualdad sin distinción de origen".

Esta decisión se produce meses después de la comparecencia de Jean-Christophe y Lydia Bernard, padres del bebé, citados a declarar por la fiscalía del estado. En un primer momento, el consistorio de la localidad rechazó el registro civil del niño, nacido el 11 de mayo, pero la presión de los medios y de algunos políticos de la región provoco la rectificación y la aceptación de Fañch.

Los padres ya se expresaron ante el fallo del tribunal, que consideran "una pedrada en la cabeza" y que estudian recurrir. Por su parte, el presidente del Consejo Cultural de Bretaña, Tangi Louarn, calificó este veto a la "ñ", "símbolo de una maldad e intolerancia hacia la diversidad cultural de la sociedad francesa", y pidióo al ministerio de Justicia que autorice el uso de la esta letra, presente en numerosos idiomas además del bretón, como son el español, el vasco, el guaraní e incluso en lenguas autóctonas de África Occidental. El ministerio, sin embargo, no prevé cambios en la legislación al respecto.

El caso Fañch, que finalmente tendrá que llamarse Fanch, reabre una polémica que tiene numerosos precedentes como el de Elodie Bidegain, ciudadana vasca, que quiso llamar a su hija, nacida en 2011, Aña (pronunciado Ania), rechazado por el consistorio de Bayona, por lo que finalmente la niña se llamó Ana.

Bretones, vascos y catalanes denuncian el centralismo lingüístico y la exclusión de la diversidad cultural, presentes en la política francesa, alegando que las lenguas regionales están reconocidas en la Constitución, tras una votación unánime de la Asamblea Nacional en 2008.

En Francia se hablan, además del francés, un buen número de idiomas: el bretón, el vasco, el catalán, el corso, el occitano y el alsaciano.

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