La misión conjunta de Montoneros y militares

La Operación Algeciras fue un intento fallido de sabotaje de embarcaciones inglesas desde Gibraltar (España) durante la Guerra de Malvinas. Fue ideado por la Armada argentina y casi realizado por Montoneros.

La misión conjunta de Montoneros y militares

Algeciras y Gibraltar, desde donde salieron numerosas embarcaciones de guerra inglesas hacia Malvinas. Allí, un grupo de Montoneros intentó sabotear una corbeta durante la guerra. Captura de pantalla de Google Maps.

Sociedad Especiales Especial Malvinas / por Unidiversidad / Milagros Martín Varela / Publicado el 02 DE ABRIL 2016

En agosto de 1975, Máximo Nicoletti, a las órdenes del “Pelado” Diego, se encargó de colocar una mina debajo del casco de la fragata de la Armada Argentina “Santísima Trinidad”. En ese momento, el barco se encontraba en el Astillero de Río de Santiago. Había sido una operación de Montoneros.

Nicoletti se convirtió en un prisionero de los militares y fue a parar a la Escuela Mecánica de la Armada (Esma), hoy convertida en el un Espacio para la Memoria en manos de organismos de derechos humanos. Máximo en este caso no se presenta ante el director Jesús Mora para hablarle de torturas ni delitos de lesa humanidad, sino que hace las veces de testimonio para el documental Operación Algeciras, del año 2003.

Máximo Nicoletti, el buzo táctico montonero que fue enviado a Gibraltar para volar una embarcación inglesa y dar un giro al conflicto bélico de Malvinas. Captura de pantalla del documental "Operación Algeciras", dirigido por Jesús Mora en 2003.

Probablemente esta operación ya estaba pensada por el Almirante Jorge Anaya (uno de los miembros más crueles de la Junta Militar) cuando en la Esma se empezaron a interesar por el perfil profesional de Nicoletti. Su padre había sido buzo táctico en Italia durante la Segunda Guerra Mundial y junto a su tío fueron instructores de toda una generación de buzos en el país. Por lo tanto, Nicoletti tenía experiencia en subacuáticos.

“El 2 de abril del 82 yo estaba en Miami, viviendo ahí –relata Máximo–. Cuando me entero de la operación de Malvinas llamo a Buenos Aires y me dicen que vaya para la Argentina. Me tomo el primer avión a la noche. Al mismo tiempo viajaban los otros dos (el “Pelado” Diego y el “Marciano”). Nos dieron un pasaporte a cada uno, que habían armado Montoneros y que la Armada tenía de los secuestros, una guía turística de la zona de Gibraltar, plata y ‘mucha suerte’”. Mientras, Anaya puso dos condiciones: “la total discreción y no comprometer al gobierno español, para no crear ningún tipo de conflicto”.

Así fue como Máximo, el Pelado, el Marciano y Héctor (un soldado de la Armada que fue enviado como enlace entre los operadores de izquierda y los castrenses, que pensaba que al ser enviado con Montoneros a España sería asesinado) volaron hasta Gibraltar. Desde esa zona costera española zarparon numerosos buques, fragatas y corbetas de guerra inglesa hacia las Islas Malvinas. La misión de aquellas cuatro personas era volar con una mina alguna de esas embarcaciones.

Una vez en España, llegó a través de una valija diplomática, que fue desde Buenos Aires hasta la Embajada Argentina, el explosivo que debían usar. Volvieron a Gibraltar con algunas complicaciones, porque con el mundial de fútbol habían aumentado las medidas de seguridad. Allí fueron todos los días a la Playa de Algeciras para observar cómo podían operar y qué embarcaciones ingresaban.

Ya era 1.º de mayo cuando entraron una fragata misilística y un carguero de guerra. Ese día llovió, cosa que no sucedía muy a menudo. Las condiciones eran ideales para solicitar la autorización, que se les negó porque estaba en curso una supuesta negociación diplomática.

“Le dije a Héctor que era ese día o nunca. Luego discutimos con el Pelado si hacíamos la operación sin la autorización, pero llegamos a la conclusión de que no porque quizás íbamos a perturbar la paz. Esa noche los ingleses hundieron el Belgrano”, explica Nicoletti. Y agrega que después de eso, Héctor les dijo: “Lo que entra, se hunde”.

Almirante Jorge Isaac Anaya, representante de la Armada Argentina en la Junta Militar liderada por Galtieri y autor intelectual de la operación. Captura de pantalla del documental "Operación Algeciras", dirigido por Jesús Mora en 2003.

Durante ese mes, como ya se sabe, todos los intentos de reconciliación fracasaron y creció la cantidad de combates. El domingo 30 había mucha seguridad por la preocupación de la llegada de los socialistas al poder. Hubo elecciones en Andalucía y en plena Guerra Fría, el ascenso de esa ideología era una amenaza para los países capitalistas. Por esos días, España se convirtió en el 16.º miembro de la OTAN.

Ese 30 de mayo, Nicoletti y Diego fueron a investigar en un bote. Vieron una corbeta de bandera inglesa y decidieron hacer la operación al otro día, aproximadamente a las 5 de la tarde.

Sin embargo, cometieron un pequeño pero importante error. Alquilaban dos autos y el convenio se renovaba cada una semana. Al dueño del negocio le había resultado raro que pagaran en efectivo y que los domicilios que les pedían nunca coincidían. Entonces, como tenían contacto con la policía de ahí, intervinieron y los detuvieron.

Nicoletti explicó en el documental que se consideró el tema como alto secreto de Estado. Tan secreto fue que cuando se les preguntó a los miembros de la Asociación de Ex Combatientes de Malvinas de Mendoza, no supieron de qué se había tratado la Operación Algeciras. Por otro lado, en el documental, Anaya dice que “para que sea secreto sólo lo tienen que saber él y el que lo va a hacer, porque el que lo va a hacer va a morir, entonces no va a contarlo” y agrega que “y si lo cuenta, sabe que va a morir”.

“Pensé que nos iban a matar”, dijo Nicoletti respecto al momento en el que los detuvieron y los llevaron ante un ministro. Sin embargo, éste dio la orden de que se fueran en el primer avión a Argentina, y dijo: “Acá nadie se enteró de nada”. Antes de regresar al país se sacaron una foto en conjunto con el Jefe de Operación, pero nunca se vio públicamente.  

Por un lado, los ingleses sabían de esta maniobra porque interceptaban todas las valijas que llegaban a la Embajada Argentina en España. Pero, dada la fuente de información, no era conveniente para ellos alertar al gobierno español. En ese sentido, los ingleses tuvieron suerte de no delatarse y aún así se evitó que les volaran una embarcación de guerra. Por el otro, Nicoletti y los demás fueron afortunados en que no los apresaran ni se los entregara a los ingleses, porque, como dijo Máximo, “ser un montonero en manos de los ingleses no debe haber sido nada lindo”.

Aunque el documental completo resulta difícil de encontrar en la web, este es un breve trailer de dicho material. Fuente: YouTube.

 

Sobre los operantes

Héctor Rosales había nacido en 1946. Ingresó en la Escuela Naval en 1962 y se retiró en 1975 con el grado de Teniente de Navío. Posteriormente fue incorporado al Servicio de Inteligencia en 1979 y falleció en octubre de 1996.

El “Pelado” Diego fue conocido en la clandestinidad como Nelson Latorre y reapareció como Miguel Ángel Castiglia, desarrollando labores para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como experto en microeconomía a mediados de los años 80. Falleció en Ecuador en 1998.

La auténtica identidad del “Marciano” es todavía un enigma, aunque existen indicios de que en en 2003 se desempeñaba en un organismo internacional con sede en Nueva York, al tiempo que continuaba colaborando con el Servicio de Inteligencia Naval.

Máximo Nicoletti reside en Buenos Aires y trabaja para Inteligencia en el sector privado. En el documental comentó que él, un montonero, y Héctor, un teniente de la Armada Argentina, fueron grandes amigos.

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