Mural en la UNCUYO reivindica la lucha por “Ni una menos”

Es una obra del Colectivo Mujeres Muralistas Mendocinas que utiliza lengua de señas y remite a símbolos del universo femenino como el fuego y la naturaleza. Se inauguró en el Comedor Universitario.

Universidad Noticias UNCuyo La Universidad / / Publicado el 03 DE JUNIO 2019

Con la inauguración de un mural educativo, la UNCUYO reafirmó su compromiso en la lucha contra la cultura de la violencia machista, en el marco un nuevo aniversario de la multitudinaria marcha por “Ni Una Menos”. 

La obra se plasmó en un espacio reservado para visibilizar la temática de género, en el ingreso al Hogar y Club Universitario. Es fruto de la labor creativa de las artistas Ludmila Astudillo, Florencia Escortichini y Caren Canals, integrantes del Colectivo Mujeres Muralistas Mendocinas y también estudiantes de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad.

Según explicaron las artistas, el mural busca expresar la temática Ni una menos principalmente a través de la lengua de señas. Asimismo contiene símbolos que remiten al universo femenino. Las plantas, por un lado, como una red de mujeres que se sostienen, que crecen en esa conexión propia. Y el fuego, por otro, como transformación luego de años de censura y sometimiento. A su vez, el cuerpo de la mujer remite a la casa, a la matriz que hay que cuidar. 

A la inauguración asistieron el secretario de Bienestar Rodrigo Olmedo; la directora de Políticas Públicas y Planificación de la secretaría de Relaciones Institucionales, Asuntos Legales, Administración y Planificación, Fernanda Bernabé; la directora de Género y Diversidad de la Provincia, Silvina Anfuso; la coordinadora de Derechos Humanos, Género y Cultura de Bienestar, Valentina Díaz; el coordinador de Comedores Universitarios, Roberto Valverde; y el subsecretario de Desarrollo Social de la Provincia, Alejandro Verón. 

En ese contexto Rodrigo Olmedo celebró la elaboración del mural en el Comedor por ser “un espacio de tanta repercusión de las políticas que suceden a diario en la Universidad”. Además agradeció la iniciativa y anheló que pueda permanecer por muchos años ahí. Mientras que Roberto Valverde puso de relieve la decisión política que el Comedor “sea un lugar donde se expresen distintas cuestiones artísticas, culturales, gastronómicas”. 

En tanto que Valentina Díaz destacó el compromiso de la UNCUYO para erradicar la violencia contra las mujeres por medio de distintos programas y dispositivos, a la vez que contextualizó la importancia de esta lucha. “El 3 de junio de 2015 la sociedad toda, a lo largo y ancho de nuestro país, salía a la calle y lograba condensar el reclamo por políticas públicas integrales que permitan enfrentar la violencia hacia las mujeres. Y también nos interpelaba como sociedad sobre la urgencia de parar la violencia, que tenía como expresión más terrible los femicidios. A partir de esa fecha nuestra Universidad se hizo eco del reclamo, comprendió la dimensión del problema, y entendió que era necesario comprometerse. En el marco de ese compromiso, nos pareció interesante poder intervenir nuestro Comedor que es un ámbito de encuentro de miles de estudiantes".   

A su vez Fernanda Bernabé mencionó que la Universidad fue pionera y estuvo a la vanguardia en la promoción de una serie de instrumentos para erradicar el flagelo de la violencia de género. En ese sentido se refirió al programa de Mujeres Libres que arrancó en el marco del 3 de junio, y a otras iniciativas como la campaña No es No, el Protocolo de violencia de género, y el abordaje de capacitaciones que tienen que ver con la Ley Micaela. “Hoy conmemoramos, pero me parece que ponerle color con este mural, ponerle alegría militante y hacer políticas publicas, en el marco de la Universidad, no es una cosa menor. Hace muchos años de esto no hablábamos, nos daba vergüenza, nos daba miedo y hoy esto es una política pública y una política universitaria", enfatizó.

“En el arte encontramos lo que queremos expresar, la solidaridad y la posibilidad que dure en el tiempo”, dijo Silvina Anfuso, al mismo tiempo que enfatizó la utilización de la lengua de señas en la obra y que recoge el espíritu de Ni una menos. También remarcó que este tipo de acciones tienen que ver con seguir ampliando el consenso social que se necesita aún hoy para lograr una sociedad libre de violencias. “Estamos convencidas de que la violencia machista se va a acabar” concluyó.


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