Sólo hay plata para mantener el 11% de las rutas provinciales

El director de Vialidad Provincial, Oscar Sandes, explicó que para hacer este trabajo se necesitan 5000 millones de pesos y sólo se pueden destinar 270 millones.

Sólo hay plata para mantener el 11% de las rutas provinciales

Foto: gentileza Marcelo Paiser

Sociedad Edición U #14 - ¿Por qué chocamos? / por Paola Alé / Publicado el 18 DE SEPTIEMBRE 2016

En lo que respecta al mantenimiento de rutas y caminos provinciales, todo se reduce a la cantidad de dinero que se necesita para que se encuentren en condiciones. Así lo explicó el titular de Vialidad Provincial, Oscar Sandes. El funcionario manifestó que sólo para preservar en buenas condiciones los 19 mil kilómetros de rutas provinciales hacen falta aproximadamente 5000 millones de pesos.

El punto es que hasta el momento hay disponibles apenas 270 millones que se destinan a poner a punto los caminos –bacheo, iluminación, líneas del pavimento, cartelería–. Esto es apenas el 11 % del dinero que haría falta para que la Provincia se mantuviera correctamente interconectada y para que quienes transitan por las rutas no corrieran peligro alguno por el estado de sus caminos.

El problema es que el presupuesto provincial –de unos 700 millones de pesos– alcanza para maquinaria, combustible y sueldos del personal pero no para cubrir las obras. “La Nación debería aportar a la provincia para que arreglaran sus propios caminos”, sostuvo el funcionario.

En total, en Argentina se recaudan 54 mil millones de pesos por año en concepto de impuesto a las naftas. Sin embargo, a Vialidad le llega sólo el 6 % de este monto. Lo demás se destina a distintos fines, como Fonavi y Anses, para nombrar sólo algunas reparticiones que se benefician con este incentivo financiero.


Un plan integral

Sandes explicó que, en lo que concierne al mantenimiento de las rutas, no se trata de un problema aislado, sino de un sistema, “de una gama” de situaciones que hay que tener en cuenta. “De nada sirve tener una ruta nueva, impecable, si los caminos que convergen en ella son intransitables”, señaló.

Para esto aseguró que su Dirección está trabajando en un plan integral de recuperación de rutas y caminos, con el foco puesto en corredores productivos y turísticos, con el fin de darle valor agregado a las obras. Se trata de un proyecto que, primero ordene la información, luego establezca prioridades y más tarde concrete las obras. Si no, explicó el funcionario, sólo se estarían “tapando agujeros” y no dando soluciones de fondo que se mantengan en el tiempo. Según Sandes, será un trabajo arduo y con objetivos a largo plazo, que excederán el tiempo de la actual gestión, “pero si yo quiero hacer una tarea en serio, que le sirva a la Provincia, tengo que pensar a futuro”, destacó.
 

La actitud del conductor, en debate

El funcionario hizo especial hincapié en que, aún si existiera la totalidad del dinero necesario para solucionar el 100 % de los problemas camineros, los accidentes seguirían existiendo. “Es una cuestión de educación. Existe una desaprensión total de los conductores con respecto a las reglas. No es posible que uno coloque un indicador vial y no sea tenido en cuenta por quien maneja”, señaló el director.

“Nuestra obligación, la obligación del Estado, es poner las rutas en condiciones, eso yo lo comparto. ¿Pero hasta dónde la responsabilidad no es del que, viendo un cartel de máxima 110 km/h, conduce a 160? Esto es así. Si la gente quiere que le arreglemos las rutas para no tener problemas, es una cosa; otra muy distinta es que se las arreglemos para que manejen a 160 km/h”, enfatizó Sandes.

 

“No estamos en emergencia vial”

Para la directora de la regional Cuyo de Vialidad Nacional, Patricia Gutiérrez, si bien el estado de las rutas nacionales en Mendoza no es sobresaliente, tampoco las condiciones ameritan que se declare la emergencia vial.

Gutiérrez señaló que la vía que corresponde a su jurisdicción en la que más accidentes se producen es la ruta nacional 143, en el tramo que se extiende desde General Alvear hasta San Rafael. “Esta vía estaba deteriorada, pero ya abrimos la licitación para recuperarla”, explicó.

Sobre los motivos por los cuales se estima que se produce más cantidad de siniestros, la funcionaria se refirió no tanto al estado de la ruta como a la cantidad de vehículos que circulan por ella. Se trata de una ruta doble mano y esto la pone entre las que representan mayor riesgo.

Si bien no se puede, por el momento, convertir en autopista, la titular de la regional Cuyo manifestó que ya ha habido conversaciones con el intendente de General Alvear, Walter Marcolini, para que se trabaje para reconvertirla en una autovía con cuatro carriles de circulación. “Todo lo que se invierte en mejorar las rutas disminuye la cantidad de accidentes”, señaló.

 

Banquinas descalzadas, un clásico de los accidentes

En cuanto a los arreglos que más se precisan para darle seguridad a las rutas, Gutiérrez señaló que una de las obras en las que ella pone mayor atención es en el estado de las banquinas. La funcionaria vivió en su propia familia una trágica consecuencia de este problema vial: su marido falleció en un accidente que se produjo porque el vehículo se despistó luego de “morder” una banquina en mal estado.

“Es un clásico que si la banquina está descalzada, es decir, si no se encuentra a la misma altura que la ruta, y el auto se desvía y el resultado puede ser un vuelco”, explicó. En este sentido, como en lo que respecta a iluminación, bacheo y otros aspectos del mantenimiento, está trabajando su gestión.

Los tramos de la ruta 40 que se van a construir tienen estos ítems incluidos en la licitación. En otras rutas nacionales, como la 143 y la 7, se han incorporado estas cláusulas entre las de mantenimiento general, tanto del asfalto como de la señalización e iluminación.