Aportes religiosos para el cambio social

Referentes de todas las comunidades religiosas de Mendoza se reunieron en la Universidad Nacional de Cuyo para debatir sobre desarrollo social  y políticas de Estado a partir de sus concepciones filosóficas y espirituales. El especialista Washington Uranga condujo el panel y propuso una serie de tareas para las tradiciones religiosas de este tiempo.

Aportes religiosos para el cambio social

Referentes de los distintos credos. Foto: Axel Lloret

Sociedad

Unidiversidad

Penélope Moro

Publicado el 20 DE OCTUBRE DE 2013

La charla entre los referentes religiosos se dio en el marco del III Encuentro de Creencias, Estado y Sociedad que realiza anualmente la Universidad Nacional de Cuyo. Se trató de la conferencia que dio inicio al ciclo y a la que se denominó "Desarrollo social y religiones. Identidades e implicancias".

El evento tiende a profundizar el debate del fenómeno religioso en la sociedad actual y su relación con el Estado para analizar la manera en que trasformaciones del campo de la fe influyen socialmente. 

En ella expusieron el rabino Ari Bursztein, en representación de la comunidad judía a nivel provincial; por la comunidad hinduista tomó la palabra Brahmana Baladeva das; mientras que Osman Amores y Fray Domingo Cosenza referenciaron a las comunidades islámica y cristiana respectivamente. Los oradores, cada uno desde la filosofía espiritual que representa, expusieron las concepciones de sus comunidades acerca del concepto de desarrollo social y la manera de conseguirlo.

La conferencia fue moderada por el comunicador social y especialista en la materia Washington Uranga y organizada por  la Universidad junto al Ministerio de Desarrollo Social y DDHH de Mendoza, el Consejo Interreligioso de Mendoza y el  Proyecto “Religión, educación y sexualidades”, que dirige la docente y vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas, Azucena Reyes. 

Desde el panel de apertura, Reyes remarcó la importancia del encuentro al considerar que se da en un contexto de “trasformaciones sociales donde la identidad va tomando nuevos sentidos y reflexionar sobre ellos se hace fundamental”.

Si bien durante el debate se valorizó el derecho constitucional a la educación laica que rige en Argentina,  no dejó de reconocerse la necesidad de respetar y reivindicar los aportes religiosos como una herramienta insoslayable para alcanzar la paz.

Religión y desarrollo social 

Desde la comunidad judía, el Rabino Ari Bursztein explicó que la relación “para con el prójimo es la única manera de tener en cuenta algún tipo de relación del hombre para con Dios”, y que solo a partir de esa vinculación puede llegar a comprenderse la visión judía acerca de lo que es el desarrollo social.

“El desarrollo social es la causa. El judaísmo es la cultura de querer mejorar el mundo”, expresó, y agregó que la espiritualidad individual no existe, en referencia a aquellas concepciones que interpretan que lo espiritual tiene lugar a partir de la desconexión con lo social.

“Espiritualidad es compromiso con el otro”, subrayó para dar a entender que “judaísmo y desarrollo social es casi un sinónimo”.

Mientras que para Brahmana Baladeva das, referente de la comunidad hinduista en Mendoza, el principal peligro sobre el devenir del desarrollo social es representado por el “consumo y el consumismo”. 

En este sentido explicó que su comunidad propone “la limpieza en el corazón para el cambio ecológico”. A partir del concepto de “cambio ecológico”, Bladeva das hace referencia a la “ecología espiritual”, una instancia que desde su visión se vuelve necesaria para despertar la vocación de servicio en hombres y mujeres. 

Siguiendo a Krishna –el Dios hindú– el religioso señaló la “vida sencilla y el pensamiento elevado” como pilares para “el verdadero desarrollo social”.

“El progreso social como resultado del equilibrio entre sociedad e individuos”, en el planteo del libro sagrado del Islam, conocido como “Corán”, fue presentado por Osmán Amores.

Según el referente, la búsqueda de la justicia social ocupa un lugar central en su comunidad.  A diferencia de la concepción económica que desde los medios de comunicación se construye sobre la idea de “desarrollo social”, el Islam apoya esa noción en su sistema de valores donde la educación y la capacidad de proyección ocupan un lugar destacado, según explicó.

Entre los diferentes medios que contiene el Islam para trabajar por la justicia social, Amores habló de la “contribución obligatoria anual”. Cada miembro debe entregar una ayuda monetaria a los que menos tienen con el fin de depositarlo en proyectos colectivos que permitan el bienestar de toda la comunidad: campesinos, educativos, barriales.

“Para nosotros la caridad no es brindar ayuda económica, sino la preocupación y el compromiso verdadero hacia el otro. No es solo el gobierno el que debe hacer planes de desarrollo. Los creyentes también debemos diseñarlos y unirlos con los del vecino. Así podremos provocar la trasformación”, concluyó.

En tanto que Fray Domingo Cosenza, representando a la comunidad cristiana, habló desde el panel de la necesidad de “forzar la imaginación” ante los embates sociales que han provocado el materialismo y la globalización.

La importancia de la “fe” y la “unidad con el otro” fueron señaladas por Consenza como medios para alcanzar el desarrollo social que beneficie a todos.

Ponerse en los zapatos del otro 

Una vez expuestas las concepciones de cada cultura, el investigador Washington Uranga celebró las visiones de los religiosos al considerar que todas se proponen el bienestar social.  En este punto describió a la espiritualidad como “la fuerza movilizadora  más importante de la sociedad y como fuente de energía.” 

Ante los cambios económicos y políticos que la globalización ha deparado para la sociedad actual, Uranga advirtió distintas tareas emergentes sobre las que deberían concentrarse las diversas tradiciones religiosas de este tiempo: una de ellas es la de educar en solidaridad. Aquí propuso la metáfora de “ponerse en los zapatos del otro” para dar cuenta de la necesidad de mirar el mundo verdaderamente desde otro lugar, de poder sentir lo que otros sienten de manera concreta para avivar el espíritu de la solidaridad.

El académico dijo que las tradiciones culturales están llamadas a ser catalizadoras de la acción por la justicia. Para ello señaló como prioritaria “la construcción social como construcción permanente en la diferencia”, al explicar que es “el otro” el que enriquece a cada hombre y mujer desde su diferencia.

Finalmente, convocó a las tradiciones religiosas a desencadenar la palabra y a habilitar la escucha como recurso para la paz, a multiplicar y fortalecer los espacios para el diálogo y a propiciar acciones solidarias de impacto simbólico: “Hablo de cosas pequeñas, no para cambiar el mundo, pero sí para provocar esa posibilidad”.

uncuyo, washington uranga, comunidad islámica, comunidad hindú, comunidad cristiana, comunidad judía, mendoza, desarrollo social,