Sin justicia climática no hay un mundo mejor

Fue una de las ideas que deslizó el militante Bruno Rodríguez ante el problema del avance del cambio climático. Afirmó que es preciso un sistema de producción y consumo más solidario y sin mercantilización de la naturaleza.

Universidad Noticias UNCuyo Investigación, Internacionales y Posgrado / / Publicado el 15 DE NOVIEMBRE 2019

La crisis climática y ecológica fue el tema central en el cierre de las Conferencias de la Paz de la UNCUYO. Allí disertó Bruno Rodríguez, un joven de 19 años fundador de Jóvenes por el Clima Argentina que alzó su voz junto a la activista Greta Thunberg en la Cumbre Juvenil del Clima de Naciones Unidas. "Haber trasladado las problemáticas que no solamente estamos atravesando en Argentina, sino también en Latinoamérica, fue muy importante", dijo sobre la experiencia.

Al comienzo de su exposición, Rodríguez indicó que su ingreso al campo de las luchas sociales contra el cambio climático fue a raíz de las manifestaciones juveniles del movimiento estudiantil, principalmente en Europa, que después formaron parte de una expresión mundial. “Lo que me motivó a sumarme fue la unión entre los conceptos de defensa y promoción de derechos humanos, justicia social, soberanía nacional y justicia climática” afirmó.

Desde ese lugar, el joven activista aseguró que el desafío en la lucha por el medio ambiente está en la colocación de cambio de paradigma por parte de los jóvenes. “Queremos otro sistema de producción y de consumo. Y ese sistema confronta con el actual. Ese es el gran desafío, el cambio sistémico”. Dijo que ese sistema tiene que ser solidario, sin mercantilización de la naturaleza, y donde se pueda hablar libremente de soberanía alimentaria, de priorizar las tradiciones de lucha de los pueblos originarios y organizaciones territoriales y de la criminalización de las entidades corporativas que depredan el ambiente en beneficio de sus ganancias. 

“Hay que romper con el paradigma del desarrollo sustentable para empezar a hablar de otros modelos de desarrollo. El desarrollo industrial que llevamos adelante y que ocasionó esta situación crítica son formas de mal desarrollo” apuntó el militante argentino. Para ello dijo que es necesario priorizar el criterio de adaptación, es decir políticas que puedan contener a la población y marcar una línea interseccional con las otras problemáticas sociales. 

Por ejemplo, señalar los avances de enfermedades infecciosas en el país que no se pueden afrontar sin un Ministerio de Salud Público, avanzar con una reforma del marco jurídico en torno a las inversiones que se hacen, para dejar de financiar la transición energética de los países desarrollados y avanzar en el desarrollo de una industria nacional de energías renovables. En ese sentido fijó como importante apostar a la comunidad científica a nivel local y luchar contra la invisibilización que hacen los medios de las problemáticas ambientales. Y también poner en crisis las representaciones políticas, es decir, empezar a problematizar cómo distintas identidades históricamente marginalizadas se ven representadas por políticos y por personas  que nunca atravesaron esas problemáticas.

Finalmente Rodríguez explicitó que el objetivo de su charla es generar algún tipo de conciencia para que los jóvenes puedan involucrarse activamente, políticamente, e impulsar manifestaciones climáticas en la Provincia. Por eso quienes deseen conocer más sobre la organización pueden seguirlos en Instagram: @jovenesporelclimaarg  

Acerca de las Conferencias de la Paz

Se pensó como un ámbito para el debate y reflexión con reconocidos expertos locales e internacionales en materia de derechos humanos, acción social, ecología y cultura. “Acá queda de manifiesto, con la diversidad de gente brillante que hemos tenido a nivel internacional, cómo han confluido las ideas de que esto tiene que ser resuelto desde el comportamiento, asumir la responsabilidad a nivel individual y de ahí en adelante”, enfatizó el rector Daniel Pizzi.

La intención fue promover la convivencia democrática, la tolerancia, la interculturalidad y la defensa de los Derechos Humanos como pilares para un mundo más justo y en paz para las generaciones venideras. 

El panel de cierre tuvo también como protagonistas a Ricardo Villalba, investigador del CONICET y ex director del IANIGLA; y Carlos Waldow, representante Regional para América Latina de la Misión Bautista Europea (EBM) International. 

Desde su visión como investigador, educador y profesor de la UNCUYO, Ricardo Villalba explicó cómo la comunidad científica se está moviendo en cuanto al cambio climático y las preocupaciones que nacen en ese camino. Hizo hincapié en cómo ha cambiado la temperatura de la Tierra en los últimos 100 mil años. Explicitó que aún cuando el hombre tiene 150 mil años caminando el planeta, el comienzo de la agricultura, lo que conocemos del ser humano en la actualidad, está asociada a un enorme período -que cubre los últimos 10mil años, que es el Holoceno-, de una estabilidad climática muy importante. “El éxito de las civilizaciones humanas está fuertemente asociada a la estabilidad climática. Y estamos considerando que el planeta está viviendo un cambio climático” deslizó como primer mensaje. Y expresó que, paso a paso, el cambio climático está tomando parte de los recursos vitales, como el agua. 

En otro momento, Villalba dijo que el tipo de crecimiento del planeta -que tiene actualmente 7mil millones de personas- deja huellas a nivel ambiental, y que entonces habría que cuestionar qué tipo de desarrollo queremos como humanidad. “Las actividades humanas se han convertido en la causa principal de los cambios ambientales. La velocidad con la que se dan estos cambios no tienen precedentes históricos, ese es el riesgo. Y en muchos casos estamos cambiando la tierra mucho más rápido de lo que la ciencia tiene capacidad de entender por qué se están produciendo esos cambios” cuestionó. 

Más adelante habló de la dificultad para que los países se pongan de acuerdo en frenar esta situación, en referencia al Acuerdo de París, de donde Estados Unidos se salió al poco tiempo de firmar. En esa línea compartió datos científicos de la revista Nature, que estima que la intensificación del cambio climático aumentará los riesgos de futuros conflictos a escala global. 

Y finalmente comentó que, casi simultáneo al Acuerdo de París, apareció un documento de la Iglesia Católica (Laudato Sí), apoyado por un grupo de científicos, que ve el fenómeno como algo más integral. Uno de sus puntos indica que “el cambio climático es un problema global con grandes dimensiones. No sólo ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y los peores impactos recaerán en las próximas décadas en los países más pobres”. Por eso Villalba se animó a afirmar que “estamos necesitando un cambio de los sistemas que manejan este planeta”.

A su turno Carlos Waldow habló de la acción social liberadora, promocionando la paz por el respeto, la dignidad y el amor. Para ello presentó algunos aspectos de cómo la religión ha cambiado su papel en la historia y cuál es el enfoque que una organización cristiana debe tener si quiere cumplir con su propósito. También mencionó acciones y programas sociales que promueven la esclavitud en vez de la liberación, es decir que no tienen al ser humano y sus necesidades integrales como prioridad. Y por último, reflexionó sobre la acción social liberadora que propone alternativas para comunidades en regiones de Asia, África y América Latina. Cabe recordar que la EBM lleva adelante alrededor de 400 proyectos en 16 países, con fondos que personas e iglesias de diferentes partes el mundo aportan voluntariamente. Esto les permite desarrollar programas como Leche y huevo, Food Security, Educación y Refugiados.



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