Trump culpó ahora a los supremacistas y a la izquierda por los hechos en Virginia

El presidente de Estados Unidos se desdijo y esta vez acusó a “ambas partes” de haber desatado la ola de violencia en Charlottesville que terminó con una mujer muerta y otras 19 personas heridas.

Trump culpó ahora a los supremacistas y a la izquierda por los hechos en Virginia

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Publicado el 15 DE AGOSTO DE 2017

Donald Trump volvió a expresarse respecto a los sucesos acontecidos durante el sábado 12 en Charlottesville, Virginia, cuando un auto conducido por un joven simpatizante del movimiento neonazi cargó contra una marcha del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan). El atentado terminó con la vida de una abogada de 32 años, y dejó a otras 19 personas heridas. Trump brindó hoy una conferencia en el hall de su torre en Nueva York y desdijo su postura adoptada el lunes, luego de que las críticas le llovieran encima por la tibieza con que se había manifestado en un principio.

"Hubo un grupo de un lado que fue malo y hubo un grupo del otro lado que también fue muy violento", afirmó el presidente ante la prensa reunida en su emblemática Trump Tower. Trump sostuvo que "los dos lados" tuvieron responsabilidad, y que así como ambas partes tuvieron participantes violentos, también “hubo gente muy buena en ambos lados”.

El sábado supremacistas blancos marcharon en Charlottesville para oponerse a la decisión del Ayuntamiento de remover un monumento de la Guerra Civil. Ya antes de su inicio, el Ayuntamiento había declarado ilegal el acto en el cual, bajo el lema “Unir a la derecha”, cientos de miembros de la ultraderecha racista americana –incluidos elementos del Ku Klux Klan- se reunieron para defender la imagen del general del Ejercito Confederado, Robert E. Lee. La manifestación derivó en un enfrentamiento con contramanifestantes, entre ellos la agrupación la agrupación antirracista Black Lives Matters.

El caos se desató cuando un joven de 20 años, identificado como James Alex Fields, arrolló con su vehículo a un grupo de manifestantes de grupos críticos con los supremacistas blancos que caminaban por la calle.

Esa misma tarde el presidente Donald Trump habló desde su club de golf en Nueva Jersey y condenó “el despliegue de odio y la violencia de las diversas partes” en los disturbios. El mandatario no mencionó explícitamente el racismo, ni condenó el supremacismo blanco, ni se refirió grupos de odio presentes en la marcha, referenciados con el Ku Klux Klan y el Partido Nazi. “Tenemos que curar las heridas de nuestro país. Las curaremos y haremos todos los esfuerzos posibles para que eso ocurra lo antes posible”, se limitó a decir.

Las críticas por la tibieza de la postura adoptada por Trump no tardaron en llegar. Su hija Ivanka fue mucho más clara al día siguiente cuando adoptó una posición más definida y expresó lo que a su padre le faltó decir. "No debe haber lugar para el racismo en esta sociedad, el supremacismo blanco y los neonazis”, tuiteó Ivanka.

Por eso el lunes Trump se vio obligado a rectificar sus primeras declaraciones y condenar de manera explícita a los grupos extremistas como el Ku Klux Klan. Fueron miembros de su propia Administración y del Partido Republicano quienes forzaron al presidente a reformular sus dichos. "El racismo es el mal y aquellos que causan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio que son repugnantes a todo lo que queremos en Estados Unidos", manifestó desde la Casa Blanca.

Pero Trump reincidió, y desdijo hoy lo que había desdicho el lunes, hasta volver a foja cero. Las idas y vueltas de Trump se explican, en parte, por la dificultad que afrontaría al condenar a los grupos de ultraderecha que lo apoyaron desde el inicio de su campaña electoral. Sabido es que el magnate estadounidense cuenta desde siempre con el auspicio de militantes nacionalistas que se enmarcan dentro de un nuevo movimiento llamado “derecha alternativa”.

Ahora nuevas críticas se suman a la ola de repudios contra el mandatario. Richard L. Trunka, el presidente de la Federación Estadounidense de Trabajo –la mayor central obrera del país-, anunció que abandona el consejo de empresarios creado por Trump, en rechazo a su postura respecto al “fascismo y el terrorismo doméstico”. Los titulares de Merck, Intel y Under Armour también renunciaron este martes a un panel asesor de la Casa Blanca. Un cuarto asesor, el presidente de Alliance for American Manufacturing, anunció más tarde su renuncia a través de Twitter.

 

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