Un día luminoso de justicia

Columnas | Sociedad

09 de agosto de 2017, 11:42. Por: Pablo Salinas.


Por Pablo Gabriel Salinas, abogado querellante por el MEDH, profesor en UNCUYO.



El 26 de julio de 2017, el Tribunal Oral Federal N.º 1 de Mendoza, integrado por Alejandro Piña, Raúl Fourcade, Juan González Macías y como cuarto juez Hector Cortés, dispuso la pena de prisión perpetua para los exmagistrados Otilio Romano, Luis Miret, Guillermo Petra y Evaristo Carrizo. La justicia de la democracia imponía una pena a la justicia de la dictadura.

El proceso se llevó adelante respetando todas y cada una de las garantías de los condenados. El juicio se prolongó desde el 17 de febrero de 2014 hasta el 26 de julio de 2017, más de tres años y medio de juicio.

Las declaraciones de las víctimas y la fuerza y unidad de los organismos de derechos humanos permitieron que saliera a la luz la verdadera y total dimensión del terrorismo de Estado, que comprende no solo a los grupos de tareas que realizaban los secuestros y desapariciones forzadas y aplicaban la dictadura, sino también alcanza la complicidad civil con el aparato militar.

La abogada querellante Viviana Beigel desarrolló su alegato indicando la problemática de violencia de género y los ataques sexuales que sufrieron las víctimas, al tiempo que presentó en forma seria, clara y técnicamente acertada la acusación. El abogado querellante Carlos Varela hizo lo propio, alegando y desarrollando aspectos claves de la responsabilidad judicial.

Con otro de los abogados, Diego Lavado, concluimos los alegatos e hicimos el pedido de pena correspondiente por parte del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) y Luz Faingold. Pocha Camín, Elba Morales, Armando Camín, Alfredo Guevara Blanco y Ángel Bustelo fueron quienes nos precedieron en este camino de búsqueda de justicia y de lucha contra la impunidad.

Sin dudas, en el momento de la sentencia no podíamos comprender la dimensión real de este acto de justicia. Todavía teníamos muy presente el vergonzoso fallo del 2 x 1 y veníamos preparados para todo tipo de sentencias, pero las pruebas eran contundentes y se impuso la justicia.

Desde la sala de audiencias podíamos escuchar a la multitud emocionada por un acto de justicia y podíamos sentir esa manifestación enorme de la gente ante la lectura de los nombres de cada una de las víctimas, acompañada de un fuerte "Presente".

Toda la sociedad acompañó la sentencia porque así fue la convocatoria de los organismos de derechos humanos. Esta sentencia nos tiene que poner orgullosos como argentinos y en especial como mendocinos. Se pudo sentenciar a la complicidad civil del terrorismo de Estado.

Un enorme gesto del Tribunal fue agregar al final de la parte dispositiva los nombres de cada una de las víctimas afectadas por este proceso.

Vuelvo al principio y digo que fue un enorme día luminoso de justicia, que nos hace pensar en una Argentina mejor para nuestros hijos y nietos.

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