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Madera Plástica Mendoza

Sustentabilidad Ambiental / Leonardo Cano, Pio De Amoriza y Carlos Arce llegaron a un dato certero: todos los años se reemplazan 5 millones de postes de viña. Investigaron, probaron, emprendieron y lograron un producto que tiene cada vez mayor demanda. Conocé su historia.

Antes de 2018, los tres socios fundadores de Madera Plástica Mendoza compartían algo más que espacio de trabajo en una empresa de telecomunicaciones, tenían una motivación que los unía, un impulso por “hacer algo”, pero ese “algo” no era cualquier producto, el concepto de sustentable ya les rondaba en las cabezas y la idea de hacer algo con el exceso de desechos plásticos a nivel global los interpelaba. Entonces, como muchos mendocinos con cierta cercanía con el sector vitivinícola, detectaron un problema: los postes de madera de las viñas se rompían y había que reemplazarlos anualmente. Habían encontrado el “qué”, pero para llegar al “cómo” tuvieron que enfrontar una serie de desafíos.

Leonardo Cano, Pio De Amoriza y Carlos Arce llegaron a un dato certero: todos los años se reemplazan 5 millones de postes de viña. Pero ninguno de los tres era un especialista en reciclado de plástico, así que empezó una etapa de investigación y el necesario “prueba y error”.

“Lo primero que hicimos fue hablar con mucha gente -cuenta Leonardo-, no va más eso de ‘tengo una idea, no se la cuento a nadie’. Empezamos a hablar con personas que tenían bodegas, fincas y empezamos a contar la idea. Vimos que llamaba la atención”.

“Cuando armamos el primer prototipo y lo mostramos, vimos interés. Entonces hicimos nuestra primera gran inversión: compramos una máquina en una chacarita, era una estrusora. Compramos plástico reciclado, comenzamos la primera prueba sin saber nada, incluso quemé parte del patio de mi casa”, recuerda Cano con gracia.

Y luego llegó la etapa de investigación, que se nutrió con tutoriales de internet y hasta una búsqueda de información calificada en tesis publicadas en universidades del mundo.

Hicieron pruebas en una finca y empezaron a recibir un primer feedback, hasta que lograron un prototipo que recibió buenas devoluciones. Fue así que llegó un momento clave para esta empresa: se presentaron para calificar a un capital semilla en la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza y fue el momento en el que comenzaron a validar la idea. “Porque nadie te dice todo lo que necesitás para armar una empresa, es muy recomendable pasar por una incubadora”, sostienen.

Poco después fue le turno de presentarse a distintos concursos y la idea seguía generando gran interés. Entonces se generó ese momento que estos emprendedores califican con “punto de inflexión”, que la conexión con la Municipalidad de Junín, que les abrió su espacio “Punto Limpio” y ese fue el despegue.

Vino otra inversión, “en la que vendimos autos, motos”, dice Leonardo y se mejoró la maquinaria. “Por suerte siempre tuvimos más demanda que la producción que hacíamos”, agrega y sostiene una premisa que los viene acompañando: “Buscamos crecer orgánicamente, sin pagar préstamos impagables. Producimos, reinvertimos y vamos creciendo de a poco”.

La red de clientes de Madera Plástica se amplió y a medida que su producto fue teniendo visibilidad. El reciclado de plástico necesita capacidad par asociarse y eso lo tuvieron en cuenta, generando vínculos con organizaciones civiles que también recorren el camino de la sustentabilidad y con organismos gubernamentales.

Un ejemplo de ello es que la comuna de Capital los proveyó de residuos plásticos aportados por los vecinos para que luego la empresa fabricara la señaléctica para el el nuevo parque de montaña. Ahí se comprobó la que economía circular funciona.

Hoy, la empresa fabrica postes redondos y cuadrados para la viña. Hace postes para realizar cierres de campos, tablas y proyectos especiales, como paradas de colectivos para la Municipalidad de Godoy Cruz.

Para finalizar, Leonardo reamrca: “Es clave validar la idea de negocio y ver todas las variables para saber si va a funcionar o no. Buscamos cada día ser más eficientes y generar el menor impacto posible. Es importante creer en la idea que tenés”