A 50 años del orgullo LGBTIQ: la batalla sigue siendo cultural

El 28 de junio de 1969 se considera el nacimiento de la comunidad LGBTIQ como movimiento organizado para reclamar derechos. Unidiversidad habló con referentes sobre las luchas y las conquistas a través de los años.

A 50 años del orgullo LGBTIQ: la batalla sigue siendo cultural

Foto: Reuters

Identidad y Género Unidiversidad Orgullo LGBT / por Unidiversidad / Leandro Rodríguez Yañez / Publicado el 28 DE JUNIO 2019

Cada 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ, que este año cumple su 50° aniversario. Este día conmemora los disturbios en el bar Stonewall Inn, Nueva York, Estados Unidos, en 1969. La fecha es considerada el nacimiento de esta comunidad como un cuerpo organizado para reclamar derechos igualitarios en todo el mundo. Unidiversidad habló con referentes militantes que dieron a conocer las luchas, los derechos ganados a través del tiempo, sus experiencias personales como parte de una comunidad violentada sistemáticamente y el desafío que tienen por delante: una batalla contra las desigualdades.

Disturbios de Stonewall 1969. Foto: vintag.es.

En nuestro país se registra el primer intento de organización homosexual con la creación en 1967 de Nuestro Mundo, un grupo que producía textos sobre la liberación de la homosexualidad. En 1971 surgió el Frente de Liberación Homosexual en 1971 con otra línea de acción: ya no se pretendía visibilizar una realidad, sino la lucha por derechos y libertades.

Sin embargo, el activismo de la comunidad LGBTIQ se vio truncado a partir de 1976 con la llegada de la dictadura cívico-militar. “El Frente tuvo que quemar toda la información y algunos de sus integrantes huyeron del país. Las personas que se quedaron fueron perseguidas sistemáticamente”, contó Diego Pedernera, referente de la Organización Mendocina de Integración (OMIN).

“Gracias a los relatos orales de sobrevivientes se pudo recuperar el dato de 400 desaparecidos por orientación sexual. En el libro "Nunca Más" no aparecemos, aún nos queda reconstruir esa parte de la historia”, agregó Diego.

En 1984, con la restauración de la democracia, se fundó la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), con Carlos Jáuregui como su presidente. Esta década se caracterizó por la aparición del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que afectó en primera instancia a personas LGBTIQ, lo que generó una estigmatización. En este sentido, toda la atención se puso en dar respuestas al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que causaba muerte, miedo y tratamientos poco claros. 

Foto: revistaharoldo.com.ar

Macoco Guajardo, docente en Letras e integrante de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, señaló: “El VIH era llamado 'la peste rosa', como un castigo bíblico. La condena social era constante. A mis 20 años, no entendía cómo la vida podía cambiar por un signo positivo o negativo. Cuando tus amigos eran diagnosticados, pensabas que se iban a morir, ya que eso era lo que nos hacían creer”.

Nunca más nada volvió a ser lo que era, afirmó Guajardo. "Ahí me di cuenta de lo duro que era ser gay. Todo lo que queríamos lo íbamos a tener que pelear. No iba a haber un maldito día que no tuviéramos que salir con un cuchillo entre los dientes”, contó Macoco.

Las organizaciones hasta aquel momento habían sido protagonizadas por varones gay. Es por esto que las agrupaciones de mujeres lesbianas comenzaron a visibilizarse como tales.

Adriana Carrasco, guionista de cine y periodista gráfica, fue parte de la conformación del primer grupo de lesbianas feministas de Buenos Aires: el Colectivo de Cuadernos de Existencia Lesbiana en 1986. “La primera lucha era nuestra visibilización. Políticamente no somos mujeres gay, somos lesbianas, una palabra revulsiva que provocaba asco, y aún lo hace. La sociedad no podía concebir nuestras relaciones sin un pene como rector y árbitro de la relación”, contó Adriana.

“El orgullo de ser lesbiana es haber desertado del régimen heterosexual y no haber cumplido con los mandatos y los roles que se establecieron para mí desde el momento en que nací. En la medida de lo posible, he ido rechazando toda colaboración con el heterocispatriarcado”, destacó.

 

El orgullo como respuesta política

La primera Marcha del Orgullo en Argentina fue en 1992. Entrando al siglo XXI, la lucha se focalizó en conseguir el derecho al matrimonio igualitario y la Ley de Identidad de Género. “En ese momento, la visibilización política se hizo necesaria, teníamos que dar cuenta de que conformábamos nuestras familias, pero necesitábamos el marco legal. Después fuimos por la identidad. Yo entiendo el orgullo como la exigencia de derechos, la lucha en la calle contra las desigualdades”, explicó Mario Vargas, licenciado en Sociología.

En este sentido es que la frase célebre de Carlos Jáuregui resume todo: “En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”. El orgullo, no de ser LGBTIQ sino pensado como dignidad humana, la dignidad de ser quien uno es y no sentir vergüenza de ser parte del colectivo.

“Lo que no se ve no existe, y la heterosexualidad no es la única forma de existencia, hemos sido invisivilizados históricamente. En materia legal, somos un país de avanzada, pero la batalla sigue siendo cultural, tenemos que seguir abriendo mentes y conquistando luchas”, señaló Macoco.

Otra cita popular es la de Lohana Berkins: “En un mundo de gusanos capitalistas, hay que tener coraje para ser mariposa”. También habla de visibilización y sobre ella se apoya Julieta Antúnez Ríos, enfermera del Hospital Italiano y referente del Partido Justicialista Diversidad Mendoza. “Seguimos estando a pesar de las compañeras muertas. Pero sus historias no quedaron tiradas en la calle con ese cuerpo que sufrió violencia: son una bandera de lucha para las que todavía estamos, permanentemente resonando y sobrevolando. Eso es una respuesta política”, puntualizó.

“Hace 10 años fui la primera enfermera trans de la provincia, hoy somos  cinco. Eso es orgullo, visibilizar que también podemos ser profesionales y que la prostitución no es nuestro único destino. Además, mi lucha es conquistar la identidad político-partidaria para que no hablen por nosotras”, agregó.

Finalmente, las entrevistadas y los entrevistados coincidieron en que “salir del clóset” debe ser una decisión personal, porque si bien la visibilidad es una respuesta política, sigue teniendo un alto costo en la actualidad, ya que muchas personas son perseguidas y asesinadas por homofobia y transfobia.

Foto: assets.visitphilly.com

LGBTIQ: experiencias de vida atravesadas por la discriminación

El 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Esta fecha conmemora la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990. En junio de 2018, 28 años después, la transgeneridad también dejó de ser parte de ese listado.

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