A 77 años del nacimiento de una leyenda del tenis mundial

Arthur Ashe y su legado histórico cumplen un año más. Reconocimiento y homenaje a un grande del deporte.

A 77 años del nacimiento de una leyenda del tenis mundial

Arthur Ashe es el único afroamericano que se consagró en más de un Grand Slam. Foto: gentileza.

Deportes Radio U El Suplementario / Efemérides deportivas / por Carolina Quiroga para Radio U / Publicado el 10 DE JULIO 2020

El 10 de julio de 1943 nació en Richmond, Virginia (EEUU), Arthur Robert Ashe Junior, un tenis afroamericano cuya historia y mensaje llegarían a todos los tiempos y generaciones.

Cuando Arthur tenía cinco años de edad su madre murió en el parto de su hermano pequeño, Johnnie, por lo que ambos se criaron con su padre, Arthur Ashe Sr., que era policía. Precisamente, Arthur Ashe padre prohibió a su hijo mayor que practicara el fútbol americano, el deporte más popular entre los jóvenes negros de la época, ya que Arthur Jr. era muy poco corpulento y temía que se lesionara. Existía en el vecindario de los Ashe una pista de tenis, y ahí fue donde el pequeño Arthur comenzó a jugar.

Ya cursando sus estudios secundarios Arthur empezó a destacarse en la disciplina lo que provocó que la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) le ofreciera un puesto en su equipo y en su universidad en 1963. Ese mismo año fue convocado por el equipo estadounidense de Copa Davis, convirtiéndose en el primer jugador afroamericano en hacerlo. Dos años después, en 1965, se proclamó campeón universitario individual y por equipos. Su salto al estrellato se dio en 1968, cuando ganó el US Open. De nuevo rompió la barrera racial, porque nunca antes un tenista de piel morena había logrado ganar el torneo neoyorquino. No sólo eso, sino que Estados Unidos también ganó la Davis con su gran colaboración y aporte.

En 1970 se consagró logrando la victoria en el Abierto de Australia. No fue hasta ese año, ya con dos títulos de Gran Slam, cuando se convirtió en profesional. De hecho, Ashe fue uno de los impulsores de la creación de la ATP, la Asociación de Tenistas Profesionales, motivado por el episodio que vivió en 1972, cuando se le impidió la entrada en Sudáfrica para jugar un torneo por su color de piel. Ashe hizo entonces mucho ruido para denunciar la política del apartheid, se convirtió en un importante activista de la causa.

Su juego entró en un bache un par de años hasta que resurgió en 1975 (su último logro importante había sido alcanzar la final del Abierto de Estados Unidos de 1972, en la que perdió ante el rumano Ilie Nastase).  Ese año sorprendió al mundo proclamándose campeón de Wimbledon, tras derrotar al número uno del momento, su compatriota Jimmy Connors.

Arthur Ashe se transformó en el primer tenista de color, y hasta ahora lo sigue siendo, en ganar tanto Wimbledon como el US Open y el Abierto de Australia. Hasta 1983 fue el único negro en lograr uno de los cuatro grandes, ese año el francés Yannick Noah se le unió al ganar Roland Garros.

Cosechó 47 títulos a lo largo de su carrera; torneos de todo el mundo: en Roma, Rotterdam, Montreal, entre otros. Su carrera se dio por terminada en 1980 ya que el año anterior había tenido que ser operado del corazón tras un infarto y esta dolencia acabó con su tenis. Tras retirarse, fue comentarista y capitán del equipo de Copa Davis. Escribió un libro y siguió luchando por los derechos civiles, siendo muy crítico con Sudáfrica y llegando a ser detenido en una manifestación.

En 1983, Ashe tuvo que pasar otra vez por el quirófano, debido a complicaciones en su operación (un bypass) de cuatro años antes. En 1988, fue hospitalizado de nuevo, con parálisis en un brazo. Se le hicieron varias pruebas y se le diagnosticó toxoplasmosis. Los médicos empezaron a sospechar que esta enfermedad era una consecuencia del sida, y así era. Descubrieron que en una de las transfusiones que se le hicieron en la operación de 1983, recibió sangre infectada con el mortal virus.

Hasta 1992 Ashe no hizo pública su enfermedad. Aprovechó para formar parte de campañas informativas sobre el VIH y recaudar fondos, aconsejando sobre educación sexual y prácticas seguras, además de intentar concienciar a la gente de que el sida no era cosa exclusiva de homosexuales o drogadictos. En ese tiempo creó una Fundación con su nombre y escribió su biografía.

El 6 de febrero de 1993 falleció en un hospital de Nueva York debido a una neumonía relacionada con el sida. Más de 6.000 personas acudieron al funeral de este jugador de tenis. Había llegado al número 2 del mundo y tenía 49 años.

Recibió entonces numerosos homenajes. El estadio donde se juega actualmente la final del US Open lleva su nombre, el “Arthur Ashe Stadium”, el más grande del mundo con espacio para 23.771 espectadores. También el centro atlético de su Richmond natal lleva su nombre, donde además tiene una estatua. Incluso en el lugar que lo vio crecer, en UCLA, el centro de salud del campus porta el nombre de Arhur Ashe. Y en Filadelphia hay una escuela de tenis que se llama como él.

El servicio postal de Estados Unidos sacó un sello en su honor, la cadena ESPN entrega anualmente el premio Arthur Ashe al deportista que se haya caracterizado por su lucha contra las adversidades y el día antes del US Open se celebra el Arthur Ashe’s Day, en el que famosos y tenistas recaudan fondos con partidos benéficos y conciertos para los niños desfavorecidos. Antes, en 1985, había pasado a integrar el Salón Internacional de la Fama del Tenis.

Una curiosidad muy linda de Arthur, aunque triste, se trata de que cuando se supo de su enfermedad, un fan le escribió preguntándole “¿Por qué Dios tiene que seleccionarte para esa enfermedad?”. Ante esta sorpresiva pregunta Ashe respondió, como los grandes suelen hacer: “En el mundo 50.000.000 de chicos comienzan a jugar al tenis, 5.000.000 aprenden a jugarlo, 500.000 aprenden tenis profesional, 50.000 entran al circuito, 5.000 llegan a jugar un Grand Slam, 50 llegan a Wimbledon, 4 a las semifinales, 2 a la final. Cuando estaba levantando la copa nunca le pregunté a Dios: ‘¿Por qué a mí?’ Y hoy, con mi enfermedad, no debería preguntarle: ‘¿Por qué a mí? ¡La felicidad te mantiene Dulce! ¡Los juicios te mantienen fuerte! ¡Los dolores te mantiene humano! ¡El fracaso te mantiene humilde! ¡El éxito te mantiene brillante! Pero sólo la fe te mantiene en marcha. A veces no estás satisfecho con tu vida, mientras que muchas personas de este mundo sueñan con poder tener tu vida. Un niño en una granja ve un avión que le sobrevuela y sueña con volar. Pero, el piloto de ese avión, sobrevuela la granja y sueña con volver a casa. ¡Así es la vida! Disfruta la tuya… Si la riqueza es el secreto de la felicidad, los ricos deberían estar bailando por las calles. Pero sólo los niños pobres hacen eso. Si el poder garantiza la seguridad, los VIPs deberían caminar sin guardaespaldas. Pero sólo aquellos que viven humildemente, sueñan tranquilos. Si la belleza y la fama atraen las relaciones ideales, las celebridades deberían tener los mejores matrimonios. ¡Ten fe en ti mismo! Vive humildemente. ¡Camina humildemente y ama con el corazón!”

Una leyenda… dentro y fuera de la cancha. Hoy su recuerdo y mensaje eterno, a 77 años de su nacimiento.

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