A un año de la paridad piso en la UNCUYO, una libertad más para la universidad pública

En agosto de 2019, la UNCUYO fue protagonista de un hecho sin precedentes: la Reforma del Estatuto Universitario a partir de la cual se garantiza la paridad de género en los ámbitos de representación política.

A un año de la paridad piso en la UNCUYO, una libertad más para la universidad pública

Foto ilustrativa publicada en Amecco Press

Identidad y Género Otras Miradas Paridad de género / por Camila Pessino, Carla Bresca Díaz y Constanza Fosch Rodón / Publicado el 20 DE AGOSTO 2020

En los últimos años, la UNCUYO ha demostrado ser una universidad convincentemente reformista. Ha dado pasos determinantes en su vida política e institucional con los que demostró ser consecuente con los principios, recomendaciones y normativas nacionales e internacionales en cuanto a la promoción y a la transversalización de la perspectiva de género. En este sentido, el 23 de agosto de 2019, quienes formamos parte de la comunidad universitaria de la UNCUYO fuimos protagonistas de un hecho sin precedentes en las universidades argentinas: la Reforma del Estatuto Universitario a partir de la cual se garantiza la paridad de género en los ámbitos de representación política.

 

Proceso de reforma estatutaria

Con la intención de generar un nuevo campo de construcción política en la Universidad, a partir del cual los diferentes espacios políticos se vieran interpelados a considerar la participación concreta de las mujeres y disidencias en los procesos y cargos electorales, la UNCUYO comenzó un proceso de reforma estatutaria camino a la paridad de género. Así, el 5 de junio de 2019, mediante una resolución votada por unanimidad, el Consejo Superior convocó a una asamblea universitaria que marcaría un antes y un después para el feminismo universitario con la conquista de la paridad piso para los espacios de representación política.

El rector Daniel Pizzi y el secretario de Relaciones Institucionales, Asuntos Legales, Administración y Planificación, Víctor Ibañez Rosaz, convocaron a una comisión ad hoc. En ella, integrantes de todos los claustros de la Universidad desarrollaron durante meses el proyecto para ponerlo a consideración de la asamblea universitaria convocada.

Se trabajó minuciosamente en fundamentos que demostraran la urgencia política de esta medida, sobre todo de cara a los sectores más reacios a la reforma. Desde el primer momento, se insistió en que la paridad planteada debía ser un “piso”, pero jamás un “techo”, lo que solo prolongaría la opresión a las mujeres y disidencias. En este sentido, se generaron alianzas estratégicas entre los cuatro claustros, con el objetivo de difundir la propuesta entre toda la comunidad universitaria.

El proceso continuó con la presentación del proyecto a todos los consejos directivos de las facultades de la UNCUYO. Representantes de la comisión redactora explicaron pormenorizadamente las implicancias técnicas y políticas de la reforma y brindaron un espacio de formación e intercambio.

Finalmente, el 23 de agosto de 2019, la Asamblea Universitaria reunida en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas, con 185 asambleístas presentes, introdujo la paridad piso en el Estatuto Universitario para todos los cargos electivos (con el 88,4 % de los votos para los órganos colegiados y el 78 % para los binomios de gobierno), convirtiéndose en la primera Universidad Nacional del país en incluir este sistema. De esta manera, la UNCUYO daría un paso más ante la opresión a la que se sometió a las mujeres durante siglos, reconociendo la existencia del patriarcado y la necesidad de su erradicación.

 

¿En qué consiste la reforma?

La Reforma Estatutaria incorpora el principio de paridad como requisito para la presentación de listas de cuerpos colegiados y binomios de gobierno. Esto abarca las listas a consejos Superior y directivos, y las fórmulas de Rectorado y decanatos. Esta es una de las novedades que introduce la UNCUYO al mapa regional de la paridad, ya que, hasta ese momento, esta herramienta solo se había contemplado para cargos legislativos y/o colegiados, pero dejaba afuera a aquellos espacios ejecutivos relacionados directamente con la toma de decisiones.

Es fundamental mencionar que la paridad piso de la UNCUYO rompe con el famoso “techo de cristal” que se genera en los sistemas 50/50 y “de cupo”, como el de 30 %. El nuevo sistema de presentación de listas para las próximas elecciones en nuestra universidad permite la integración de las propuestas con “al menos el 50 % de mujeres”. De aquí se desprende el concepto de “piso”, que garantiza un cupo mínimo para mujeres y disidencias universitarias, y brinda un espacio necesario para mejorar su participación e incidencia.

La paridad así consagrada no solo mejora la participación de las mujeres y disidencias desde lo jurídico, sino que además inaugura un proceso a partir del cual se derriban viejas estructuras socioculturales.

 

Una libertad más y un dolor menos

La paridad en la UNCUYO constituye un logro sin precedentes para el feminismo universitario. Ante semejante conquista, el 23 de agosto conmemoramos el primer aniversario de un hito en la universidad pública argentina.

Hace un año, las mujeres y disidencias de la Universidad Nacional de Cuyo nos encontrábamos hermanades, codo a codo, dando una lucha histórica por nuestros derechos políticos y siendo protagonistas de un proceso de ampliación de derechos, porque aprobar la paridad para cargos electivos fue principalmente eso. Todavía quedan muchos desafíos, la paridad solamente constituye un punto de partida hacia la igualdad entre los géneros. Sin lugar a dudas, la UNCUYO y el reformismo seguirán demostrando que están a la altura de las circunstancias.

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