Cuestión de fe: “las iglesias” copan la espiritualidad tras las rejas

En las cárceles de Mendoza se observa la presencia de la iglesia católica, la iglesia evangélica y la iglesia Universal. Lugar para el ecumenismo y los santos paganos.

Cuestión de fe: "las iglesias" copan la espiritualidad tras las rejas

Foto: La Nación

Sociedad Unidiversidad Especial cárceles de Mendoza / por Unidiversidad / Emilio Murgo / Publicado el 30 DE AGOSTO 2019

En las cárceles se puede observar cómo es el modo en que opera el discurso espiritual y cuáles son las relaciones de poder que emergen en el interior de los pabellones religiosos. Para ello, se intenta trabajar fuertemente en la incorporación de las religiones dentro de los pabellones, para que, de esta manera, generar menor conflictividad entre los presos.

Es por ello que Unidiversidad  se contactó con el padre Roberto Juárez, capellán de Almafuerte, quien nos comentó cómo se vive la religión dentro de los penales.

“En la penitenciarías provinciales, y en particular Almafuerte que es donde me encuentro, está muy posicionada la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica, los Testigos de Jehová, los Adventistas y la Iglesia Universal”, afirmó Juárez.

Sin embargo, se puede marcar dos aspectos importantes en la incorporación de la religión dentro de las cárceles. Por un lado, genera una configuración normativa que da como resultado una escasa conflictividad de los presos que viven en estos pabellones. Por otra parte, la organización jerárquica de estos pabellones es definida por las propias personas detenidas, lo que hace que un preso pueda decidir sobre otro.

En cuanto a las creencias o mitos dentro de las cárceles, Roberto Juárez destacó: “Particularmente creo que no son una creencia sustentada. Esta situación de que haya muchas religiones dentro de la cárcel hace que estas creencias estén más encauzadas".

“Para ello, se trabaja mucho con los demás capellanes de las cárceles, ya que nos dimos cuenta de que cuando se deja olvidado al interno, es cuando comienzan o incurren a `rezar’ o ‘pedir’ a ‘San la Muerte’ o al ‘Gauchito Gil’, entre otros”, remarcó.

En este sentido, en palabras de Juárez, se puede afirmar que trabajar en la cárcel no es una tarea sencilla, tanto para los capellanes, como para las personas privadas de su libertad. “En general no hemos tenido quejas por la tarea desarrollada. Los internos necesitan un acompañamiento y es por ello que encuentran en la religión la manera de hacer su pasar más ameno”.

Cárceles: "Mendoza está saliendo de una deuda muy grande"

El director del Servicio Penitenciario Provincial, Eduardo Orellana, está convencido de que Mendoza está saldando la enorme deuda que tiene con las cárceles, una deuda con las 5000 personas que conviven a diario con 2783 penitenciarios en alguna de las 15 unidades que tiene el sistema.

“Intentamos contar con un espacio definido adentro de las cárceles para desarrollar la tarea religiosa, dándole mucha participación a los capellanes de las distintas iglesias, así como también a todos aquellos voluntarios que desean participar”.

Surgimiento del capellán dentro de las cárceles mendocinas

A lo largo de los años, la Pastoral Penitenciaria de Mendoza ha buscado estar presente y acompañar la realidad de las cárceles en la provincia. Es por ello, que Juárez destaca una larga tarea para conseguir una ley ecuménica, es decir para todas las religiones, que comenzó a desarrollarse en el 2005 y fue oficializada y promulgada recién en 2008.

(Roberto Juárez junto con el padre Jorge Contreras)

“Yo estoy como capellán de la cárcel desde 2005. Cuando me hice cargo, después que estuviera el padre Jorge Contreras, comprendí que tenía que hacer algo distinto, ya que Jorge fue una institución para Mendoza. Mi propósito no fue ser una institución en sí, sino que mi meta era trabajar más en el campo y en el terreno, para de esta manera meterme de lleno en los problemas que tienen los internos”, afirmó Juárez.

“Fue de este modo que entendí que para lograr todo lo propuesto debía obtener una ley de capellanía dentro del estado provincial. Es por eso que de entrada hicimos dos cosas muy importantes: la primera fue trabajar ecuménicamente, es decir, todas las religiones juntas; y lo otro, fue la promoción, defensa y garantías de los derechos humanos, ya que vislumbrábamos que la cárcel es un ámbito dónde se puede violar estos derechos” continuó.

Cabe tener en cuenta que el ‘capellán penitenciario’ desempeña su servicio, no en un ámbito eclesial, sino del Estado Provincial. En dicho ámbito las leyes de la Iglesia, sus reglamentaciones y estatutos no tienen vigencia (así debe ser puesto ya que el Estado ostenta el carácter de laicidad).

“Sin duda que el servicio de capellán está orientado prioritariamente a dar acompañamiento y asistencia espiritual a la persona presa que lo solicite. Si tuviéramos que definir a la ley en grandes líneas diríamos que se basa en darle un marco a la tarea pastoral, es decir, un marco ecuménico, que tuviera en cuenta a los derechos humanos y que nos permitiera tener en cuenta y atender al personal que trabaja en la penitenciaría” finalizó.

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