El empacho de Los Andes

Por: Jorge Fernández Rojas, director de Unidiversidad

El empacho de Los Andes

Ilustración: Pablo Pavezka

Sociedad Edición U #16 - Desafío al túnel / por Jorge Fernández Rojas, director de Unidiversidad / Publicado el 27 DE NOVIEMBRE 2016

“El primer obstáculo era claramente visible: conducir el ejército con todos sus materiales y bagajes, incluida la artillería, a través de un terreno totalmente inhóspito; asegurando a la vez que el mismo, al final del penoso recorrido, estaría en condiciones de dar aquella gran batalla que el Libertador ya había previsto fuese en la Cuesta de Chacabuco”

María Cristina Satlari, en Mendoza a través de la Historia

 

 

La descripción de la historiadora de la UNCUYO abre la oportunidad para ponerse en las botas de José de San Martín durante el fin de año de 1816. Hace 200 años, cruzar la cordillera era todo un desafío.

Faltan 51 días para recordar la partida de aquel ejército preparado en Mendoza para atravesar la montaña y liberar a Chile. Sin embargo, todavía miramos hacia el oeste pensando en las dificultades para pasar al otro lado, por distintos escollos e intereses, claro.

Más acá en el tiempo, en la segunda mitad del siglo pasado, un ciclista de alta competencia fue bautizado por el periodista deportivo Marcelo Houlné como “El Cóndor de América”. Es el recordado Ernesto Contreras, quien entre los años 60 y 70 pasó a la historia por sus epopéyicos cruces de Los Andes que se corrían a lo largo de las rutas en honor a la gesta sanmartiniana. Aquellas escaladas en bici, que miles de mendocinos contemplamos a la vera del camino como proezas, nos hacían imaginar a escarabajos trepando por la Ruta 7 hacia el túnel Cristo Redentor.

Pero el siglo XXI nos encuentra con otra mirada de este lado de la cordillera. La idea de atravesar la mole de piedra ya no es con fines libertadores o deportivos. Es en busca de oportunidades de consumo e intercambio de cargas con el país vecino. Esto aumentó por la exigencia del comercio internacional. La carga a gran escala y el traslado de personas confluyen en un embudo que origina el embotellamiento clásico durante todo el año. Problemas de organización de recursos –humanos, tecnológicos y financieros– conspiran y levantan la fiebre en el paso. Es como si, sin remedio aparente, cada día la montaña se empachara de personas, autos, micros y camiones.

En este número de Edición U enfrentamos el reto de desenredar la maraña de los porqués de estos problemas. En este trabajo se verá que los gobiernos de ambos países se muestran preocupados por el taponamiento del paso, pero quienes deberían solucionarlo (funcionarios ejecutivos y agentes de organismos de control de ambos lados) parecen no ocuparse en la práctica.

Un viaje por el corredor bioceánico y un mapeo del trayecto fueron la base de nuestra investigación. Además, la consulta con los involucrados y la opinión de expertos en estos tópicos completan este despliegue de notas en las sucesivas páginas.

José Octavio Bordón fue hasta diciembre de 2015 el responsable del Centro de Asuntos Globales de la UNCUYO. El 27 de enero de este año ya había sido designado Embajador en Chile y en el portal Unidiversidad –el sistema de medios universitarios– advirtió que le dedicaría buena parte de sus energías en el primer año de su gestión a modificar las tradicionales trabas que dificultan el tránsito internacional de personas y cargas en el paso. “Tenemos que hacer un esfuerzo para encontrar soluciones novedosas y creo que hay que poner todo para renovar tecnológicamente, para hacer más eficientes los pasos, por lo menos siete veces más de lo que son ahora”, dijo Bordón en ese momento con tono ansioso. 

Los bellos trazos de Pablo Pavezka para ilustrar estas líneas pueden ser el epílogo de esta presentación: las botas de San Martín nos seguirán quedando grandes si cruzar la cordillera continúa siendo un obstáculo, a dos centurias de que se iniciara su marcha libertadora.

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