El partido pendiente: mujeres y fútbol en el país y el mundo

La brecha de género en la industria del fútbol profesional están entre las más grandes. En su día, el INADI destaca un informe con dos dimensiones de esa desigualdad.

El partido pendiente: mujeres y fútbol en el país y el mundo

Foto: Infobae

Sociedad Unidiversidad Paridad de género / por Unidiversidad Fuente: INADI / Publicado el 23 DE MAYO 2020

En los últimos años, el fútbol femenino ha prosperado en nuestro país y en el mundo. Es indudable que tiene un potencial enorme de crecimiento que debe acompañarse con iniciativa política y el compromiso de toda la comunidad futbolística. En esta línea, las mujeres son las protagonistas de este momento histórico, también en lo político, social y deportivo.

Este suceso nació un 23 de mayo de 2015, fecha en la que se da origen al Día Internacional del Futbol Femenino como iniciativa de las Confederaciones de fútbol del Norte, Centroamérica y Caribe (CONCACAF) y que se extendió al resto del mundo.

No obstante, en nuestro país donde aprendemos a caminar casi al mismo tiempo que a patear una pelota, el acceso todavía no es igual para todos. Se evidencia así una serie de situaciones de inequidad y discriminación que tienen su correlato.

En este sentido, el Observatorio contra la discriminación en el Deporte del INADI destaca en este informe principalmente dos dimensiones de esa desigualdad:

  • -Diferencias en las condiciones laborales y contractuales, en la disparidad de las condiciones sanitarias y de seguridad, en la disponibilidad y calidad de las instalaciones, en la cantidad de sponsors, etc.

  • -La falta de profesionalización de las jugadoras, lo cual genera que en la mayoría de los casos la práctica de fútbol no puede ser una carrera laboral sostenible.

Ahora que sí nos ven: el fútbol femenino será profesional

La AFA anunció que profesionalizará el fútbol femenino, luego de los reclamos que las jugadoras realizaron en las canchas, las calles, la Justicia y las redes sociales. Unidiversidad dialogó con jugadoras mendocinas sobre este proceso histórico en Argentina, que comenzará con el aporte económico a los clubes de Primera División para que puedan pagar los contratos a las futbolistas que ahora ingresarán al Convenio Colectivo de Trabajo, como los varones.

2019: un año bisagra

Luego de los Panamericanos de Toronto 2015 el equipo argentino estuvo dos años sin jugar un amistoso ni tener entrenador. Para aquel entonces, las futbolistas no tenían las con condiciones mínimas para desarrollarse de modo profesional, no había seguros ni contratos, o eran tan precarios como la infraestructura y la regulación. Además, muy pocas eran remuneradas.

Las voces de jugadoras, entrenadoras, árbitros, profesoras y dirigentes del fútbol femenino daban cuenta de los persistentes obstáculos sociales y culturales. Junto a ellas, Argentina se vio en la importancia de impulsar una herramienta que permita incrementar el número de jugadoras en las mejores condiciones posibles, de romper barreras y prejuicios.

Para luchar por esta igualdad nuestro país tuvo, en 2019, un año bisagra: el 16 de marzo del ese año se profesionalizó una parte de la actividad, aunque con muchas limitaciones. La letra contempla un salario y un convenio colectivo de trabajo la inscripción a sólo 8 jugadoras de que integran la primera división del fútbol argentino, con sueldos equivalentes a los de un jugador varón de Primera C.

El mismo año la selección nacional volvió a disputar un campeonato mundial después de 12 años (y consiguió allí su primer punto), para luego obtener la medalla dorada en los juegos panamericanos.

A fuerza de goles se logró este primer paso, valorable sin dudas, a partir del cual trabajar de cara a multiplicar su alcance y mejorar las condiciones. El Observatorio del INADI plantea en este informe cuatro dimensiones a trabajar en pos de una mayor igualdad: el acceso igualitario a los accesos e insumos principales; la planificación de un calendario deportivo adecuado; la seguridad hacia jugadores y árbitras en los partidos, muchas veces víctimas de violencia; y el acceso en general a los derechos laborales correspondientes.

Identidad autopercibida

Otra dimensión importante tiene que ver con la situación de las personas trans, quienes actualmente ya juegan de manera amateur, pero que esperan un aval explícito de la AFA para poder empezar a desempeñarse en el fútbol profesional.

Tal es el caso de Mara Gómez, jugadora de Villa San Carlos, club que realizó un pedido a la AFA para que se expida acerca del tema, sin resolución aún.

El Observatorio plantea en este informe que dicha decisión es discriminatoria y arbitraria, además de porque Mara cumple con los requisitos de FIFA (nivel de hormonas y caracteres sexuales secundarios), ya que la AFA debe respetar y cumplir la Ley de Identidad de Género sancionada en 2012, la cual consagró el derecho de las personas trans a ser reconocidas, nombradas y tratadas según su identidad autopercibida.

El fútbol femenino en Argentina ha recorrido un largo camino para llegar a este presente promisorio, donde se ha abierto el camino de la profesionalización y donde los prejuicios y estereotipos de género van perdiendo terreno en vastos sectores de la sociedad. Sin embargo, sabemos que aún quedan grandísimos desafíos por afrontar y entendemos que el rol de un Estado activo debe ser el de impulsar y acompañar el cambio cultural que atraviesa la Argentina.

Desde el INADI convocamos a los actores del fútbol a concertar instancias de diálogo y articulación, entendiendo que para el pleno desarrollo del fútbol femenino en condiciones deportivas y laborales dignas será indispensable aunar esfuerzos y que cada parte asuma la responsabilidad y compromiso que le corresponde.

Confiamos en que así será.

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