En el Este unos 6000 alumnos no tienen conexión y las escuelas reforzaron la asistencia alimentaria

Así se desprende de un balance de la inspectora regional de la DGE. El desafío de llegar con la enseñanza a los chicos que están en una vulnerable situación socio-económica.

En el Este unos 6000 alumnos no tienen conexión y las escuelas reforzaron la asistencia alimentaria

Foto: gentileza

Sociedad Unidiversidad Educación / por Mariano Perea / Publicado el 27 DE OCTUBRE 2020

El aprendizaje a distancia no es algo nuevo, aunque esta pandemia lo haya puesto de relieve. Si bien es una herramienta que beneficia tanto en el campo educativo como en la posterior inserción en el mercado laboral, el déficit de la infraestructura digital en algunas zonas relegó a un porcentaje significativo de estudiantes que no pudieron seguir las clases. En el caso de la zona Este, unos 6000 alumnos tuvieron problemas para conectarse.

Juana Carmona es la Inspectora Regional de la zona Este, y por lo tanto quien tiene de primera mano los datos de toda una región. Según su punto de vista “la dificultad principal es que hay muchas zonas, donde no hay un buen servicio de internet. Tengo escuelas muy rurales que directamente no tienen servicio, y el dictado se da directamente en formato escrito. La comunicación con los docentes se da a través de llamadas. En segundo lugar las zonas donde llega internet con servicio, el 70 % de los hogares no tiene de forma fija, por una cuestión económica. Quienes se conectan lo hacen vía celular, a través de Whatsapp. Si bien se implementó la plataforma educativa, esta herrramienta necesita de un sistema más ágil, ya que acceden a ella los alumnos que cuentan con computadora”.

Según explicó Carmona, “un 20 % de chicos de la Zona Este no están conectados, las escuelas le hacen llegar las actividades a través de cuadernillos. Quedan aislados porque no hay forma de que el docente pueda mediar directamente con el chico. Son 6000 alumnos, de los cuales hay 2000 que no hacen sus devoluciones. Muchos de ellos no tienen los elementos, hay familias que ni tienen celular”. Destaca que “el sistema lo sostienen los docentes,  que están haciendo unos esfuerzos terribles para que el hecho educativo suceda. Cuando volvamos a las escuelas vamos a trabajar en un sistema mixto, con chicos que han estado conectados, chicos que han estado medianamente conectados y chicos que directamente han estado desconectados. Y a esto le tenemos que agregar qué posibilidades de acompañamiento han tenido desde casa”, concluye.

Hugo Martín, es palabra autorizada por ser Delegado Regional Este de la DGE. Él resalta que “este año nos ha tocado avanzar sobre algo para lo que no estábamos preparados, ni siquiera desde la DGE, y que el hecho educativo llegara de la mejor forma a cada chico fue posible gracias a supervisores, directivos y docentes. Tuvimos necesidad de tener que cambiar el sistema de presencialidad, por un sistema que es el único que esta pandemia nos permitió llevar adelante, que visibilizó las tremendas desigualdades  que siempre han existido en el sistema educativo. Tenemos chicos que tienen conectividad, un buen dispositivo y apoyo de la casa, y chicos que no lo tienen.  Con el transcurrir de los meses se han ido sorteando varias dificultades a través de distintas acciones como la entrega de algunos chips, de módems, computadoras

En las escuelas del Este se reparten tanto cuadernillos como bolsones con comida
 

Martín vislumbra que como consecuencia “llegamos al mes de noviembre con resultados que no son los óptimos, a través del sistema GEM tenemos visibilizado que hay un 80% de chicos que han tenido una trayectoria sostenida y un 20 % que no. Tendremos que trabajar en ese 20 % a fin de año y al principio del ciclo lectivo 2021.  Ver si existe alguna posibilidad de presencialidad hacia el mes de noviembre,  y sí establecer un trabajo muy articulado para el inicio del ciclo lectivo 2021 para fortalecer la trayectoria de los chicos con más dificultades”.

Al consultar a distintos directivos de escuelas rurales de la zona Este, con contextos de vulnerabilidad social y económica, coinciden en destacar que el impacto de la falta de conectividad en el presente cursado virtual “ha sido muy negativo, porque genera  una mayor brecha  social y tecnológica, que acentúa la desigualdad”. La principal estrategia que realizan es la entrega de cuadernillos planificados por los docentes que realizan con recursos propios de cada institución, y que entregan cada mes a los padres cuando se acercan a recibir el bolsón de mercadería que distribuye el gobierno.

Estos son los cuadernillos que se entregan a los alumnos que no tienen conectividad

Francisco González es director de la escuela secundaria Aida Font, ubicada en el Arco Desaguadero, La Paz, donde  asisten 148 alumnos de los cuales 50 permanecen albergados. “Hay muchos chicos que viven en zonas tan aisladas que directamente no llega señal, con esos chicos se ha trabajado con la impresión de cartillas mediadas por el docente. Hay muchos chicos que si bien están en zonas con conectividad por ser su situación económica baja, no tienen acceso a la tecnología, y hay otras situaciones familiares o personales que dificultan cumplir con el objetivo de la escuela. En cuanto al aprendizaje en sí, demanda la presencia del docente. Si bien estamos en contacto permanente,  es una carencia, necesitan de la escuela asociado también al factor de socialización, que es una función institucional muy importante”.

Personal de la escuela Aida Font prepara los bolsones con mercadería

Un alumno completa una de las cartillas educativas

“Esta escuela cuenta con algún recurso por ser una escuela agropecuaria pecuaria con un producido que se ha ido vendiendo y hemos logrado atender la impresión de cartillas, pagar algunas recargas a chicos que las necesitaban, incluso aquellos que necesitaban hasta cuaderno, lapiceras. Hemos llegado a todos los alumnos con dos bolsones de mercadería, ya que hemos tenido la posibilidad de seguir manejando el dinero de comedor. Sí hemos recibido algunas computadoras y módems de DGE, facilitándonos la Municipalidad las recargas”, relata González.

Por último, expresa que han “determinando cual es la situación concreta de los chicos a través de la estrategia del semáforo identificando con rojo, un 15 % que recibieron la cartilla pero no han devuelto nada. Para esos chicos hemos trabajado con estrategias con diferentes instituciones  que se han ofrecido a mediar.  Un 73 % en amarillo, con trayectorias débiles, que medianamente ha avanzado, que estamos apuntando a  reforzar con algunas estrategias, intentando que ha diciembre logren acreditar; y solo un 12 % que han logrado hacer todo el proceso al 30 de octubre. La consecuencia mayor será que hay muchos chicos que quedaran descolgado del sistema, puede significar que se agrave la problemática de la educación relacionada al abandono”.

Mónica Chirino es Directora de La Escuela Patria de Montecaseros, San Martin. Con una matrícula de 439 alumnos. Según su experiencia “hay muchos niños que han quedado vulnerables ante esta situación, pese a que son familias muy comprometidas, nos encontramos  por ejemplo con familias con numerosos niños y con un solo dispositivo, que afecta sus trayectorias que ya no son tan continuas. No todas las familias tienen un buen internet porque es costoso.  Desde la institución se ha trabajado arduamente haciendo visitas domiciliarias y entregando cuadernillos. No hay nadie que no esté recibiendo material, si tenemos el caso específico de dos familias, 5 alumnos, que no recibimos devoluciones por situaciones sociales puntuales, por lo que hemos recurrido a DOAITE para poder llegar a ellos”.

 Mónica Garro, directora de la escuela Coronel Rodríguez,  de Villa Italia, San Martín, asume que “los factores que más inciden seria la falta de recursos materiales como PC o celulares modernos, por lo que no pueden trabajar con la plataforma virtual, además del desconocimiento del uso de aplicaciones, mamás que no están alfabetizadas e imposibilita que ayuden a sus hijos, más allá de que los docentes realizan videos y videos llamadas. Confeccionan 500 barbijos para vender por semana, de esta manera se reúnen los fondos para confeccionar cuadernillos y repartirlos a los 200 alumnos. De la matricula total de 200 alumnos sólo 140 de ellos recibían la propuesta virtual”.

Docentes de la escuela Coronel Rodrígues elabora barbijos para reunir fondos

Claudia Benevento es directora de la escuela 1-591 “Luis María Drago” de Montecaseros, San Martín, cuenta con una matrícula de 64 alumnos. Comenta que “las familias que apoyaban en la presencialidad lo siguen haciendo en la virtualidad. Un 77 % de los  alumnos están conectados y un 33 %  no lo están y no hacen devoluciones (en muchos de ellos impacta las condiciones socio- económicas desfavorables). Esto no tiene precedente, hay un impacto y hay que salir al cruce, en estos continuos pedagógicos del proceso enseñanza aprendizaje quien se ha puesto la mochila al hombro son los docentes, acompañadas por su directivo, supervisor y la inspectora regional”.

José Donaire Calderón, asesor pedagógico, reflexionó sobre las consecuencias que trae aparejada esta situación a futuro, en cuanto a la formación de los alumnos. “La escuela se encuentra en el proceso de realizar una reorganización curricular, repensar cual va a ser la continuidad del proceso de aprendizaje de los alumnos, teniendo en cuenta de que la construcción de saberes que no se pudo realizar en este ciclo se pueda planificar y desarrollar en el próximo ciclo, por eso hacemos referencia a una continuidad pedagógica. No obstante las consecuencias de esta pandemia a nivel educativo la vamos a evidenciar mucho más allá del 2021, ya que esta carencia  de contacto presencial con la institución hizo que lo que el alumno aprendiera no  fuera lo que aprende en las clases, sino que hubo una priorización a partir de lo que se podía enseñar en este marco” explicó.

Los diferentes actores de la educación consultados, coinciden que en el este de Mendoza existe alrededor de un 20% que no cumplen con su trayectoria escolar por falta de conectividad o recursos económicos. Es un llamado de atención para comprender que no están dadas las condiciones para que este tema del cursado virtual sea la panacea que se propone. 

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