La agenda de Fernández en Israel y el alojamiento en hotel particular

El Presidente llegó para participar del Foro Internacional del Holocausto. Eligió quedarse en el hotel King David, marcado por un cruento atentado.

La agenda de Fernández en Israel y el alojamiento en hotel particular

Alberto fue recibido por la embajadora israelí en Argentina, Galit Ronen. Foto: Télam

Nacional Unidiversidad por Agencia Télam / Publicado el 22 DE ENERO 2020

El presidente Alberto Fernández llegó hoy a Israel para participar del Foro Internacional del Holocausto 2020, en donde será el único mandatario latinoamericano asistente a la conmemoración del 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi Auschwitz.

Pasado el mediodía -hora argentina- será recibido por el presidente israelí, Reuvlen Rivlin.

El mandatario arribó esta mañana en el vuelo AZ 806 de la empresa Alitalia y fue recibido en el aeropuerto internacional Ben Gurión por la encargada de Negocios de la embajada argentina en Israel, Lucila Caviglia, y el cónsul general en Tel Aviv, Ezequiel Páez.

Pasado el mediodía de Argentina, le seguirá la comida ofrecida por Rivlin en honor a los jefes de Estado que participarán del "75º Aniversario de la Liberación de Auschwitz – Birkenau", en el hall central de la residencia presidencial.

El evento contempla la apertura a cargo del maestro de ceremonias, la proyección de un video corto y el discurso de bienvenida del presidente de Israel.

Tras una presentación musical se escucharán las palabras del Rey de España en nombre de los jefes de Estado.

También están previstas las disertaciones del profesor D. Yehuda Bauer (Yad Bashem) y del presidente de la Fundación Foro Mundial del Holocausto, Moshe.

Un hotel marcado por un cruento atentado

El presidente Alberto Fernández eligió quedarse en el hotel King David, un símbolo de la época colonial en Jerusalén que no solo impresiona por sus dimensiones, sino especialmente por su historia: el 22 de julio de 1946 un grupo armado judío hizo volar parte del edficio y mató a más de 90 personas.

Por entonces, tanto lo que hoy es Israel como los territorios palestinos ocupados estaban bajo el control del imperio británico bajo la figura del protectorado de Palestina y, para 1946, la relación entre los grupos armados judíos que exigían un Estado soberano judío y Londres estaba en su peor momento.

La sede del gobierno colonial y de sus fuerzas militares se encontraba en el ala sur del imponente edificio del hotel King David, a solo unas cuadras de la Puerta de Jaffa, una de las entradas y salidas más populares del lado occidental de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

El responsable del ataque fue el Irgun, una milicia judía dirigida por Menahem Begin, quien décadas después fue el sexto primer ministro de Israel. En ese momento, el atentado y sus responsables fueron calificados de terroristas por el gobierno británico.

Los hombres del Irgun se disfrazaron de árabes y llenaron envases de metal de leche con más de 300 kilos de explosivos. Detonaron a modo de distracción una carga menor en un café que daba a la calle y la carga principal, que derrumbó una de las esquinas del hotel, en su ala sur.

El grupo armado llamó al hotel para prevenir a los empleados -y hasta se cree que los británicos se enteraron-, pero ni las autoridades del hotel ni las del gobierno colonial ordenaron una evacuación.

La mayoría de las víctimas fueron empleados del hotel o del gobierno colonial.

El ataque fue una represalia por una reciente ofensiva británica que había concluido con la detención de muchos líderes judíos y un gran número de documentos secuestrados y guardados en el hotel King David.

Los británicos siguieron usando el hotel como su sede hasta 1948 y lo abandonaron apenas unos días antes de que Israel declarara su independencia, ya inmersa en una guerra con los palestinos y sus vecinos aliados.

El King David recién volvió a funcionar como hotel después de la Guerra de los Seis Días, el segundo conflicto que enfrentó a Israel con una coalición de vecinos árabes.

Desde entonces, se ha convertido en un símbolo de la violenta historia reciente de Jerusalén y en uno de los hoteles predilectos de los principales líderes del mundo, como lo volvió a demostrar esta semana con la presencia del presidente francés Emmanuel Macron y del príncipe Carlos de Reino Unido, entre otros.

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