La Argentina judicial, nueva trapalanda

Por Roberto Follari, epistemólogo, docente y doctor en Psicología.

La Argentina judicial, nueva trapalanda

Sociedad Otras Miradas por Roberto Follari / Publicado el 10 DE AGOSTO 2020

La Cámara del Crimen declara inconstitucional una reforma judicial que aún no existe, en un acto tan burdo como unánime (entre sus miembros). El procurador interino de la Nación, Casal, hace sumario a la fiscal Boquín, “casualmente” la que insistió en negar al macrismo la permisión para autoperdonarse…el 98,50% de la deuda del Correo!! Peor para la fiscal, ya perseguida en tiempos del gobierno macrista. En cambio, poco problema tiene Stornelli, fiscal procesado por actos de coacción a acusados y por acuerdos con espías: estuvo seis meses en rebeldía sin responder al llamado a declarar. Eso a Casal no lo perturba, en su decidida parcialidad.

Mientras, la Cámara de Irurzun limita el acceso a los llamados en el celular de Macri. Irurzun es el que inventó cómo encarcelar sin sentencia -y a menudo sin juicio- a los adversarios políticos del gobierno anterior. El que en una fotografía charla en un café con Rodríguez Simón, conspicuo miembro de la ilegal “mesa judicial” del entorno macrista. ¿Qué otra cosa podría esperarse?

Muchos de los celulares que usaban Macri y sus adláteres, se sabe ahora, están encriptados. Lo que se dice una “política de previsión de daños”: no será fácil auscultarlos, y hasta la insólita Laura Alonso –que jamás investigó una causa del gobierno macrista, lo que debía ser su rol formal- tuvo su encriptado. Es que pasaban cosas: y en el Poder Judicial siguen pasando. Se ratifica prisión a D Elia por la Corte Suprema, tras titulares de Clarín y La Nación augurando “respuestas” de la Corte a la posibilidad –por ahora remota- de que se quiera aumentar su número de miembros. Que la Corte haga “respuestas políticas” de ese tipo es ciertamente impropio, pero los diarios más conocidos de la Argentina no se arredran por ello. Todo puede suceder, como decía George Harrison. Que la prisión de un ciudadano se mezcle con esos vaticinios, es oscuro y siniestro. Pero igual sucede.

Mientras, el expresidente Macri veranea en la Costa Azul, con una pátina de haber ido a trabajar a Europa. Poco se nota tal motivo. Tampoco vive con sanmartiniana austeridad: el hotel de París costaba unos 200.000 pesos argentinos diarios, el jet privado a la Costa Azul “apenas” un millón de pesos de nuestro país. Una ganga, al alcance de cualquier ciudadano argentino. O latinoamericano en general, por supuesto.

Trapalanda. Así llamó Martínez Estrada, en su célebre Radiografía de la Pampa, a la Argentina, como lugar de saqueo sistemático y de rapiña sin límites. Así fue para los colonizadores hace cinco siglos, así lo fue luego para los que se adueñaron de latifundios tras el exterminio de los indígenas, así sigue siendo para algunos. Las maniobras de Comodoro Py –de algunos de sus miembros- están enjuiciadas en varios procesos, donde se mezclan como acusados con espías orgánicos e inorgánicos, funcionarios del gobierno anterior, la inefable “mesa judicial” donde hasta Angelici –sin cargo formal- gozaba de teléfono encriptado y pago, más varios periodistas aquiescentes y cómplices. Y, sin embargo, el abuso judicial continúa. El lawfare no ha terminado, y hasta los jueces ilegalmente trasladados por Macri (cuyas sentencias debieran ser revisadas por inválidas) pretenden quedarse en sus lugares como si les asistiera algún derecho.

Nada soporta el menor análisis: hay sectores judiciales definidamente ganados por la corrupción, la parcialidad y la arbitrariedad. Tuvieron algún miedo con el cambio de gobierno. Pero han visto que el nuevo gobierno se mantiene dentro de la ley, no los agrede. Por tanto, terreno libre. Trapalanda dispuesta, casi un siglo después de que Mtnez. Estrada culpara de estos extravíos al paisaje monótono de las pampas.-

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