La matemática y los votantes

Análisis de Alejandro Belmonte

La matemática y los votantes

Foto: Axel Lloret

Provincial Unidiversidad Elecciones provinciales / por Alejandro Belmonte / Publicado el 26 DE JUNIO 2015

Las elecciones del domingo último han mostrado algunos datos muy interesantes para entender el comportamiento de los electores con el sistema de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Mendoza. ¿Se puede entender ese comportamiento sumando y restando votos? ¿Qué datos importantes se pueden extraer de las elecciones para comprender el comportamiento de los mendocinos?

El primer dato importante es que aumentó la cantidad de votantes y la cantidad de votos positivos. Lo primero significa que hubo 90 923 nuevos votantes (que representan el 6,72 % del padrón). Lo segundo, en cambio, significa que hubo, tanto en proporción como en números absolutos, menos votos en blanco y votos anulados. Eso incorpora 16 426 votos a la cuenta:  12 047 que habían votado en blanco y que ahora se volcaron por un o una candidata, y 4379 a quienes se les había anulado el voto (o habían decidido anularlo) y que ahora no.

El segundo dato importante es que el único candidato a la gobernación que debía ‘conquistar’ los votos de sus contrincantes en la interna fue Adolfo Bermejo. Debía hacer realidad esa cuenta que se obtenía al sumar todos los votos de los tres candidatos que llevó a la interna el FpV. ¿Lo logró? Si vemos los números totales, los tres candidatos habían obtenido 389 537 votos en conjunto. El domingo, la fórmula del FpV obtuvo 421 327 votos, es decir que incrementó 31 537 votos.

Un tercer dato significativo es que los tres candidatos crecieron. ¿Cuánto crecieron? En total, las tres fórmulas sumaron 132 476 votos. ¿De dónde vinieron esos votos? Asumiendo que todos los votantes se mantuvieron fieles a sus elecciones de partido el 19 de abril, los nuevos votos vienen del aumento de la participación (90 923), el incremento de los votos positivos (16 426) y los votos que obtuvieron los partidos que no pasaron el corte de las PASO (23 762). La cuenta no es exacta pero queda cerca: 131 111 votos. ¿Pero quién sumó más? En términos absolutos, Alfredo Cornejo; proporcionalmente, Noelia Barbeito. Sobre los 436 282 votos que Cornejo obtuvo en abril, sumó 59 978 más. Barbeito, que había obtenido 69 265 votos en la interna, el domingo sumó 40 961, es decir que creció casi el 60 % entre elecciones.

Un cuarto dato relevante es que en los municipios se probó que los votos de los candidatos a intendente en la interna no se suman automáticamente en la elección general. Dos municipios son el mejor ejemplo: Guaymallén y Malargüe. En Guaymallén, el FpV perdió cerca de 3000 votos respecto a la elección anterior. La diferencia se ve más fuerte porque los otros partidos crecieron mucho; el FIT, prácticamente se duplicó. En Malargüe la gotera fue mayor: de los 11 342 votos que lograron los candidatos del FpV, sólo pudieron retener 7720. El frente Cambia Mendoza tuvo un crecimiento del 140 %: de 3583 votos pasó a 8597.

Las Heras es un caso distinto. El FpV creció sumando 4556 votos, pero quedó muy lejos del crecimiento que tuvo el CM, 8405. Ante un escenario muy parejo en el arranque, el que crece más, gana.

¿Cómo votaron los mendocinos? Existen diversas lógicas que subyacen en las decisiones de los votantes. García Beaudoux, D’Adamo y Slavinsky afirman que “la forma en que los votantes decodifican e interpretan la información, y el impacto que esa información de campaña puede tener sobre su comportamiento, afectarán la forma misma de hacer campaña”.

En la Sociología y la Ciencia Política se han desarrollado diferentes modelos que buscan comprender el comportamiento electoral. Destacaré cuatro de ellos (descriptos también por García Beaudoux y compañía).

El primero, el modelo sociodemográfico, postula que ciertas características, como el estatus socioeconómico, la religión o la residencia en medios rurales o urbanos, tienen altas correlaciones con el sentido del voto. Sin embargo, otros autores entienden que estos postulados generan un determinismo sociológico que no explica cabalmente el comportamiento de los electores. Así, comenzaron a preocuparse por la relevancia de la identificación partidaria. Desde esta segunda perspectiva, el papel de los partidos políticos es clave, ya que acercan a los individuos un discurso explicativo que facilita la comprensión de ciertos temas (y en algunos casos, facilita un anclaje ideológico).

Muchos consideran que, en la actualidad, es cada vez menor el electorado que toma sus decisiones con base en elementos construidos sobre dimensiones sociales amplias, o sobre identidades partidarias. Los resultados en diferentes elecciones muestran que el voto puede variar profundamente de una elección a otra.

Según Dalton, esta situación de debilitamiento de las tradicionales identificaciones y cleavages (clivajes, en español), que explicaban el comportamiento electoral, ha producido que los temas específicos que configuran la oferta electoral adquieran un peso mayor. Este modelo sostiene que el ciudadano daría su voto por aproximación a aquel candidato que expresara posiciones cercanas a su sistema de preferencias en los temas discutidos, priorizados en la agenda y mostrados en su campaña.

Finalmente, existe un cuarto modelo explicativo, el denominado voto heurístico. Este modelo sostiene que el elector toma sus decisiones en función de elementos netamente instrumentales: los atributos de la personalidad, la imagen, la procedencia geográfica del candidato, las personalidades públicas que dan apoyo al candidato, entre otras.

Hay varios modelos más; por ejemplo, el que considera las expectativas económicas para explicar el comportamiento del electorado. María Laura Tagina hace excelentes análisis nacionales con esta perspectiva. Me arriesgo acá a sumar un modelo más: el que pone en valor una de las dimensiones del voto, la rendición de cuentas. Desde esta perspectiva, importa mucho la valoración que se hace sobre la gestión desarrollada por el partido en el gobierno. Simplificando: si fue buena, lo sigo votando (o lo voto cambiando mi preferencia original). Si fue mala, voto entre las alternativas que se me presentan.

Si consideramos que estos diferentes modelos que explican el voto son complementarios, los resultados que se mostraron al principio de esta nota muestran que no alcanzó con establecer una campaña electoral que reforzara los votantes históricos de los partidos, sino que la evaluación de la gestión anterior pesó mucho y que la diferencia principal entre las PASO y las generales la marcaron los ‘nuevos’ votantes. Esos 132 mil votos marcaron la diferencia.

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