La que se ocupa del futuro

Por Marcos Monteleone, coordinador de Comunicación de la UNCUYO.

Universidad Edición U #30 - 2019: Odisea del estudio / / Publicado el 23 DE JULIO 2018

“Sin educación, en balde es cansarse. Nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos”

(Manuel Belgrano, héroe de la Independencia)

 

Hace casi 1000 años se creaba la primera universidad en Bolonia; hace 100 años se cambiaba, con la Reforma Universitaria, el paradigma de las universidades argentinas y hace casi 79 años la región fundaba la Universidad Nacional de Cuyo. En esos momentos, la Argentina, Cuyo y Mendoza vivían una coyuntura muy distinta a la de hoy.

En el presente, esta Universidad se preocupa por ser actual, reformista y, al mismo tiempo, conservar sus principios, sustentada por la sociedad que coincide en que la educación es el cimiento para un país mejor. Desde una mirada comparativa con otras instituciones tradicionales y a diferencia de la gran mayoría, la UNCUYO mantiene una muy buena imagen. Partidos políticos, escuelas, militares, iglesias, empresas, Estado, clubes, entre otras, no han podido sostener su reputación en el imaginario colectivo y viven una etapa de crisis casi permanente. En cambio, la alta valoración de nuestra universidad se da en gran medida por lo que ha demostrado la realidad: tener estudios abre puertas laborales y permite movilidad con ascenso social.

Hace unos días tuvo lugar la Expo Educativa, en la que 25 000 personas se acercaron para definir lo que van a hacer en sus próximos años, pero también lo que van a ser (tal vez) para siempre. A esta expresión corriente sobre quién es uno a partir de lo que hace se le suma la que muchos docentes promulgan en sus clases: “El tiempo es el capital con el que contamos”. Este recurso se convierte en la reserva más importante de nuestro país, capital con el que numerosos jóvenes inversionistas apuestan para un futuro mejor.

El proyecto de autorrealización es complejo para las generaciones actuales, que ven al futuro a muy corto plazo, pero que saben que aquellos que estudien tendrán mayores posibilidades que el resto. Freud dijo alguna vez: “La salud es amar y trabajar”, y porque usualmente se reconoce a la gente por lo que hace, esta decisión deviene tan importante. Los jóvenes deben responder al interrogante de dónde invertir su tiempo, con la idea de que si aman lo que hacen y pueden vivir de eso, será mejor para todos.

Además del aspecto académico, presente en cuatro niveles de estudios, la universidad se ha convertido en un actor activo, clave y estratégico para Mendoza. Se distingue por su fuerte vinculación con la sociedad mendocina, con empresas, organismos del Estado (tres poderes y municipalidades) y del tercer sector; con presencia en todo el territorio; con participación en redes nacionales e internacionales; con entidades artísticas y espacios para la cultura; con investigaciones y fuertes aportes a la ciencia y a la técnica; con acciones de fuerte implicancia política y apoyo al desarrollo y a la inclusión social; etcétera.

Por eso, en las próximas páginas de Edición U, aparecen las opciones que la UNCUYO ha preparado a través de sus 12 facultades y 3 institutos de educación superior para afrontar el reto de brindarles a jóvenes y adultos las mejores opciones de futuro y las alternativas de actualización profesional. Esta guía del futuro también incluye una nota sobre la orientación vocacional.