LGBTIQ: experiencias de vida atravesadas por la discriminación

El 17 de mayo es el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Testimonios sobre cómo es vivir en Mendoza siendo parte de la diversidad sexual.

LGBTIQ: experiencias de vida atravesadas por la discriminación

Foto: archivo Unidiversidad

Identidad y Género Unidiversidad por Unidiversidad / Leandro Rodríguez Yañez / Publicado el 16 DE MAYO 2019

El 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Esta fecha conmemora la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990. En junio de 2018, 28 años después, la transgeneridad también dejó de ser parte de ese listado. Sin embargo, en la actualidad, la discriminación sigue siendo parte de la vida diaria del colectivo LGBTIQ.

Así, en 2018, la discriminación por diversidad sexual, ya sea por orientación o identidad de género, representó el 20,5 % del total de las denuncias recibidas por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) en Mendoza. Unidiversidad habló con personas que sufren la discriminación a diario para visualizar la homofobia y transfobia en la provincia, una problemática que sigue estando en agenda.

Brenda, de 22 años, contó: “Estaba con mi novia en uno de los boliches más conocidos de Guaymallén. Vino una mujer de seguridad a sacarnos y nos dijo que ese no era un lugar para nosotras”. Además, agregó que algo parecido le sucedió en una estación de servicio, cuando una mujer mayor las señaló al grito de “Tortilleras de mierda”.

La reflexión se dispara cuando se debate lo que es “normal”. Quienes sufren la discriminación coinciden en que desde la niñez, el proceso de sociabilización enseña lo que está bien visto y lo que no. Se oculta la diversidad sexual y lo que no se nombra o no se muestra no existe. 

En este sentido, “es importante mostrar que existimos, que niños y niñas tienen muchas posibilidades de amar a quienes quieran y de identificarse con el género que sientan". "Debemos ser voceros, voceras y representar la diversidad. Mostrar que no somos enfermos, que tenemos el derecho de expresar nuestro amor como cualquier pareja heterosexual”, agregó Brenda.

León Roma, de 21 años, se identifica como una transmasculinidad no binaria. Es la que no se ubica en ninguno de los dos extremos del espectro de la diversidad: masculino/femenino y lo socialmente asignado a dichos géneros. Los pronombres que elige para ser nombrado son "él" y "elle" (este último proviene del lenguaje inclusivo). Sostiene que es una persona trans que ha decidido no hormonarse, lo que le genera aislamiento social por no pertenecer a la norma binaria de la apariencia que se espera de un varón trans. "Para la gente heteronormada, es muy difícil ver a una figura trans sin demonizarla, piensan que hay algo malo o que es un extremo de la homosexualidad", expresó.

Agregó: “La sociedad constantemente trata de adivinar qué es lo que tengo entre las piernas. Las preguntas comunes son: '¿Sos chico o chica? ¿Cuáles son tus genitales?'. La cotidianidad es una montaña rusa, tengo que estar muy pendiente de en qué lugares tengo o no permitido expresar mi identidad. Estoy en pareja con otra transmasculinidad. En la calle somos dos ‘putos’ o dos lesbianas. He recibido agresiones físicas y violencia sexual”.

La otra experiencia es la de Luna, de 21 años, que se identifica como mujer trans. “La violencia es una cuestión constante. Existir en el espacio público es bastante incómodo. Salir de casa implica que te miren, te acosen verbal, sexual y físicamente, tanto en la calle como en el transporte público y hasta en la universidad. Vivimos con miedo porque las miradas son dañinas, pero hay cosas peores y no sabés en qué momento te toca a vos”, contó.

Por otro lado, Consuelo, de 27 años, explicó que es una mujer trans. Ella estudia Trabajo Social en la UNCUYO. “Siempre el problema es por los pronombres, ya que en muchos casos me han tratado de varón. Les profesionales de la educación no se preocupan por abordar al colectivo trans, falta un verdadero compromiso”, señaló.

Luna contó que también tuvo que insistir en la UNCUYO durante varios meses y recurrir a su abogada para poder figurar en las listas con su nombre real. “Se excusan en la burocracia y en el desconocimiento, pero es una ignorancia deliberada y una falta de voluntad. Ojalá que con la adhesión a la Ley Micaela (que promueve la capacitación en cuestiones de género) las cosas cambien”.

León sostuvo: “No pude asistir a los Centros Educativos de Nivel Secundario (CENS) porque no se respetaban mis pronombres o mi identidad, por lo que tuve que apelar a la Ley de Identidad de Género. Si uso ropa ‘de hombre’, socialmente se me percibe como una lesbiana. A veces se me percibe como un chico, pero cuando la gente escucha mi voz, inmediatamente asocian que mis genitales son otros y, por lo tanto, me nombran como chica”.

La discriminación se traslada también al ámbito laboral. Las personas trans se ven imposibilitadas de acceder a él porque, según expresan los entrevistados y las entrevistadas, el aspecto es suficiente para negarles un puesto de trabajo.

“Nosotras siempre fuimos destinadas al circuito de los prostíbulos. Siempre se nos pensó como objetos sexuales, y no lo somos. Somos de carne y hueso como cualquiera y tenemos derecho a relaciones sanas y consensuadas. La prostitución es un ámbito donde las compañeras degradan su integridad física y mental, y terminan muriéndose sin llegar a los 40 años”, explicó Consuelo.

Los testimonios coincidieron en que esto es causado por una cuestión social, por un sistema machista que las impulsa a esto. Por lo general, son expulsadas de sus familias desde muy jóvenes, sumado a que tienen poco acceso a los ámbitos laborales, todo lo cual deriva en que no tengan dinero y sean empujadas al ámbito de la explotación sexual. “Te identificás como trava a los 12 años, te expulsan de tu casa, te vas a la calle y la única manera de sobrevivir es la prostitución porque no te queda otra, y tus compañeras se convierten en lo más parecido a una familia. Sobrevivir a esa violencia hoy nos lleva a decir que somos sobrevivientes” expresó Consuelo.

En este sentido, Luna afirmó: “El apoyo y amor de la familia es el mejor factor para una buena calidad de vida, presente y futura. Por eso también se trata de trabajar las infancias trans libres de violencias”.

Foto: Leandro Rodríguez Yañez

La Ley de Identidad de Género sancionada en 2012 fue un gran avance para el país. El cambio se dio en lo legal; sin embargo, todavía existe una deuda a nivel social, según marcan los y las protagonistas, especialmente en lo que respecta a los artículos 11, 12 y 13 de la ley: el acceso al sistema de salud y el trato digno. “Ocurre muy seguido que faltan medicamentos en los hospitales y les compañeres tienen que interrumpir o dejar los tratamientos hormonales, lo que puede tener un impacto negativo muy grande en nuestra salud e integridad física, mental, social y económica. Si nos alejamos de las grandes urbes, sucede que se niega el cambio de sexo y nombre en los registros”, contó Luna.

 

Los reclamos que siguen vigentes

A partir de todo esto es que continúan los reclamos a los gobernantes por un cupo laboral travesti-trans, el acceso a vivienda digna y el adecuado tratamiento de travesticidios y transfemicidios para que no queden impunes. "El Estado es responsable de nuestros asesinatos. Es importante entender que son crímenes de odio sistemáticos y no casos aislados y espontáneos”, expresó Luna.

Además, Consuelo recalcó la necesidad de garantizar el ejercicio del derecho a la salud. “Les efectores del sistema de salud tienen una pésima atención hacia nuestro colectivo, necesitamos políticas públicas para que puedan comprender lo que nos pasa. Si no pueden acceder a un sistema de salud seguro, las compañeras se nos van a seguir muriendo”, dijo.

Foto: Leandro Rodríguez Yañez

 

Desde el Inadi y el Gobierno

Daniel Di Giuseppe, delegado del Inadi en Mendoza, explicó a Unidiversidad que las denuncias recibidas por discriminación a la diversidad sexual están categorizadas por los ámbitos donde se producen. Los más significativos son el laboral, el educativo y las redes sociales. Luego les siguen hechos en la vía pública, en las áreas de salud y de la administración.

“Esto no va atado a que se esté discriminando más o menos, tiene que ver con la visibilización. Que aumenten las denuncias no lo vemos como algo negativo, porque significa que se está denunciando más una temática que por muchos años ha sido invisibilizada. La sociedad se va empoderando cada vez más y muchos se acercan a hacer la denuncia”, explicó Di Giuseppe. Estos reclamos legales se pueden realizar en Peltier 50, local 3, de lunes a viernes de 8 a 16. Se puede acceder a un asesoramiento legal gratuito al teléfono 4243182, al mail mendoza@inadi.gob.ar o al 0800-999-2345 las 24 horas.

Por otro lado, Fernanda Urquiza, coordinadora del Área de Diversidad Sexual de la Dirección de Género y Diversidad de la provincia, explicó a Unidiversidad que desde el año pasado han sido capacitados cerca de 8000 profesionales, en su mayoría médicos y docentes, con respecto a la concientización y sensibilización de la diversidad sexual, con el objetivo de erradicar la discriminación.

“Tenemos la obligación de cumplir con la Ley de Identidad de Género. Capacitar docentes nos parece fundamental ya que la escuela es el primer agente sociabilizador después de la casa”, explicó.

Urquiza señaló que desde el Gobierno trabajan en numerosos aspectos para proteger a personas del colectivo LGBTIQ: entregando subsidios para personas que ven vulnerados sus derechos, financiando microemprendimientos y cursos de oficios para insertarse en el ámbito laboral. En materia de salud, se realizan operaciones y tratamientos hormonales gratuitos.

“Mendoza ha tenido un antes y un después en materia de diversidad sexual. Es una de las provincias mejores posicionadas. Por supuesto que quedan muchas cosas por hacer, pero estamos dando grandes pasos. El cambio cultural no es fácil; sin embargo, la gente lo va asimilando de a poco”, agregó.

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