Línea Editorial


En la actualidad, el flujo comunicacional se coloca como arteria principal de la trama social. El acceso a la información, la comprensión de esa información y el proceso de retroalimentación constante son ejes fundamentales de dos procesos claves en nuestra sociedad: la educación y la participación. En ambos procesos la Universidad Nacional de Cuyo juega un rol clave e irremplazable debido a su propia naturaleza, su misión, su identidad.

Cuando ésta se ausenta de estos dos procesos, no es reemplazada, sino que esta ausencia significa por un lado la pérdida de aportes que no se realizarán y, por otro, el desmadre de la universidad como institución al servicio de la sociedad en su conjunto.

En este marco, no sólo es importante informar lo que se realiza, sino que es una obligación aportar al abordaje de las diversas problemáticas sociales, económicas y políticas desde todas las acciones académicas e investigativas que se desarrollan. No facilitar este nexo impide que estos aportes se realicen, y los instrumentos óptimos (pero no únicos) para fortificar este puente son los medios de comunicación, entre ellos, la publicación digital.

De este modo también, la Universidad confirma su pretensión de fortalecer sus producciones y erigirse socialmente como espacio multimedial público.

Conforma su agenda periodística a partir del seguimiento de grandes temáticas:

 

  • Política
  • Cultura
  • Economía
  • Derechos Humanos
  • Género
  • Movimientos Sociales
  • Universidad y Divulgación Científica

 

Intencionalidad

Definimos la intencionalidad editorial como antihegemónica, en un sentido de pertenencia explicita al bloque social y cultural que intenta deconstruir el poder que emana de las políticas neoliberales en nuestra región. Esta definición está directamente vinculada al carácter alternativo de nuestro medio.

Reconocemos nuestra alternatividad en la decisión de insertar nuestra producción periodística el servicio de los proyectos históricos orientados a promover transformaciones sociales. Así, pondremos particular acento en el desarrollo de los procesos sociales, económicos, políticos, y culturales que apunten a la lucha contra la desigualdad distributiva, el respeto a los derechos humanos, la construcción de una identidad latinoamericana, la independencia económica y la soberanía política.

En el tratamiento de los asuntos informativos, se resaltará aquellos aspectos que fortalezcan los objetivos editoriales, reconociendo el concepto de parcialidad intrínseco en el acto comunicacional, más allá de su ocultamiento sistémico por parte del discurso de los medios inscriptos en el bloque de poder hegemónico.

El reconocimiento de la propia parcialidad responde a un acto de honestidad intelectual, valor infrecuente en el periodismo aunque esencial para el cumplimiento de los estándares de calidad profesional.

Tratamiento de la información

Superada la concepción de la objetividad es fundamental explicitar la línea de trabajo en materia informativa. No hay tratamiento de la información sin remisión a fuentes comprobables y contrastables, ese es el primer esfuerzo que hace el periodismo en su rol profesional, además de aportar un contexto donde los hechos relatados tengan un sentido.

Tanto en la selección de los temas como en la elección de las fuentes a consultar, deberá ser tenido en cuenta una línea editorial o enfoque según el cual importan o tienen relevancia los siguientes valores: *igualdad distributiva en los planos económicos, social y cultual *respecto por los derechos humanos y los valores de una democracia integral *integración Latinoamérica y soberanía política *promoción de los valores de la cooperación, la solidaridad y la justicia.

Se advierte que no hay información sin sujeto y por tanto, desprovista de valor. Ahora bien, para nuestra redacción, la INFORMACIÓN es aquello que más allá de su relación con los criterios o valores mencionados, aparece como una materia prima que es vehículo de conocimiento sobre la actualidad, y por tanto, es la sociedad quien la demanda. Hay una necesidad y un derecho a saber por el cual todo medio periodístico es instrumento del derecho de la sociedad a recibir información veraz.

La información es veraz cuando lo relatado coincide sustancialmente con lo que efectivamente sucedió. No es condición de veracidad que exista una correspondencia total entre lo relatado y lo sucedido, -no se trata de ser exactos- sí lo es que las afirmaciones fácticas sean ciertas y que no se omitan datos relevantes.

Tan importante es la veracidad como la trascendencia del acontecimiento o el carácter de interés público del hecho noticioso. Se entiende que el factor novedad o proximidad con los hechos, es un criterio válido de noticia aunque no es un elemento imprescindible.

La evaluación de un hecho como potencialmente informativo implica una toma de posición que define la mediación misma, es decir, una forma de abordar el conocimiento de la actualidad, con respeto a los criterios de veracidad e interés público que demanda la sociedad y a su vez, en el marco de una comunicación pública en la que se juegan y defienden valores como los anteriormente especificados para ésta redacción.

Parámetros para la producción periódico-informativo

Oportunidad

En un medio con nuestras características, la agenda -los temas de nuestra atención- suelen ser de vigencia continua, permanentes. Por eso es necesario partir del criterio de que es oportuno para su publicación. Teniendo en cuenta la existencia de aquello considerado imprevisto, debemos afinar nuestra percepción para determinar cuál de los varios temas que pertenecen a nuestra agenda deben ser incluidos en el servicio que estamos editando y cuales pueden esperar.

Es muy difícil determinar teóricamente que contenidos pueden acordarse dentro de este criterio -más allá de aquello que rompa con la armonía de lo previsible- puesto que se trata, como en casi todo lo que tiene que ver con la práctica concreta de nuestro oficio, de la experiencia que se va acumulando y de la irrenunciable obligación que tenemos de reflexionar sobre esa experiencia.

Es importante consignar que al pertenecer al ámbito universitario, la oportunidad de tratamiento en la información es extraordinaria ya que se manejan tiempos y relaciones con la información que no son utilizadas por los medios masivos de comunicación. No se corre detrás de la primicia, sino detrás de la verdad y del rigor informativo.

Veracidad y credibilidad

La veracidad tiene su impacto en la credibilidad y/o confiabilidad de nuestro servicio informativo, por lo tanto no sólo es una obligación ética traducida en la remisión a fuentes de información, también es una apuesta de constitución en fuente informativa o de conocimiento útil y confiable para la sociedad.

El tipo de confiabilidad al que se apuesta es uno en el que se admite la honestidad intelectual del ángulo o punto de vista necesariamente valorativo o parcial. Ahora bien, no obstante existir y manifestarse tal enfoque, la confiabilidad descansa exclusivamente en que los hechos que afirmamos son ciertos.

Ética profesional

Adherimos a los Principios Internacionales de Ética Profesional en el Periodismo, declarados por un conjunto de organizaciones internacionales y regionales de periodistas, reunidas en México en 1980 bajo el auspicio de la UNESCO.

  • Consagración del periodista a la información verídica
  • La información es un bien social, no una mercancía -Integridad profesional del periodista
  • Acceso del público a la participación -Respeto de la vida privada y de la dignidad humana
  • Respeto por los valores universales y la diversidad de culturas
  • Eliminación de la guerra y otros males que enfrenta la humanidad
  • Promover un nuevo orden mundial de la información y la comunicación.

Contextualización

Cada noticia que publicamos no solo debe reflejar la ocurrencia de determinado hecho que se ajuste a nuestros criterios de noticiabilidad. Debe historizar ese hecho. Es decir, debe hacer referencia a aquellos aspectos que lo motivaron, a sus causas estructurales o a los antecedentes de una determinada problemática. Asimismo, debe evaluar las consecuencias que ese hecho puede suscitar.

La contextualización o historización de la noticia es nuestra herramienta para enfrentar a la forma Mercancía, predominante en los medios del bloque hegemónico, cuyos instrumentos son la atomización de la realidad social y la parcelización de realidades integradoras.

Estilo Una vez establecido qué noticias y qué información incluiremos en nuestro servicio y prestando cuidado a nuestra intencionalidad editorial, el redactor está obligado al cuidado del estilo y el editor a su control y corrección, como así también a la supervisión responsable.

El cuidado del estilo incluye respecto de las normas gramaticales establecidas para la escritura en español, coherencia semántica y solvencia de lenguaje, atendiendo a las particularidades que hacen a nuestro medio de comunicación, y a los espacios optimizados.