“La lucha por la despenalización del aborto es común en Latinoamérica”

Las mujeres de la región mueren por abortos inseguros e insalubres, dice la socióloga venezolana Esther Pineda G., quien sostiene que el sexismo se incorporó en la publicidad, las telenovelas y también en los dibujos animados, aunque se los perciba como desprovistos de amenaza y contenido ideológico.

"La lucha por la despenalización del aborto es común en Latinoamérica"

Especiales por Natalia Bulacio / Publicado el 24 DE SEPTIEMBRE 2014


Esther Pineda G es socióloga, Magister scientiarum en Estudios de la Mujer, doctoranda en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela, cuenta con una amplia trayectoria en el área de género y equidad en la cual se ha especializado como conferencista, investigadora y columnista en Diario La red 21 de Uruguay, revista Acercándonos en Argentina y Diario Contrapunto de Caracas.

Pineda también es autora de los libros: Roles de género y sexismo en seis discursos sobre la familia nuclear (Acercándonos Ediciones, Buenos Aires, 2011); Reflexiones sobre Teoría Sociológica Clásica (Editorial Académica Española, Saarbrücken, 2011); Apuntes sobre el amor (Acercándonos Ediciones, Buenos Aires, 2013), Las mujeres en los dibujos animados de la televisión (con Ética Editorial, Madrid, 2013), Racismo, Endorracismo y Resistencia (Editorial El Perro y La Rana, Caracas, Venezuela, 2014) y Bellas para Morir (Acercándonos Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2014).

Con sólo 28 años, esta joven socióloga caraqueña es reconocida por la publicación de escritos sobre temas de género y afrodescendencia. También es fundadora de Esther Pineda G. Consultora de Género y Equidad F.P.

La escritora considera que las desigualdades de género en América Latina no han sido erradicadas, persisten grandes restricciones de carácter ideológico y quien intente romper con esta tradición conductual será interpelado. Asimismo, la investigadora analiza cómo las nuevas tecnologías contribuyen a la consolidación y mantenimiento de la desigualdad.


Una de tus más recientes iniciativas es la de brindar apoyo especializado a instituciones y empresas en la incorporación y transversalización de la perspectiva de género. ¿Creés que hay un avance en la toma de conciencia sobre la importancia de las mujeres en estos ámbitos?

La iniciativa de constituir la Consultora de Género y Equidad surge en primer lugar porque, pese a la importancia de la situación social de los géneros para establecer prácticas y relaciones más equitativas e igualitarias, en algunas instituciones y empresas, tanto públicas como privadas, aún no hay una conciencia de la necesidad de su abordaje, es muy frecuente encontrarnos con que hay desconocimiento sobre en qué consiste la perspectiva de género. En otras instituciones y empresas, pese a que existen el interés y la conciencia sobre su importancia, no cuentan con las herramientas teórico-prácticas para su abordaje. En algunos casos sólo recurren a esta para dar cumplimiento de ley a exigencias gubernamentales, o porque es una de las metas del milenio. Sin embargo, y para nuestra sorpresa, cada día son más las instituciones y empresas públicas y privadas que se están interesando en la perspectiva de género, que reconocen su importancia y la necesidad de la incorporación activa de las mujeres, su reconocimiento, su valoración, el establecimiento de un ambiente y dinámicas más equitativas pues se han percatado de que así aportan a la productividad de las instituciones y empresas, pero también a la calidad de vida. 





¿Cuál es tu análisis sobre la situación de desigualdad que existe hoy entre varones y mujeres en Latinoamérica?

Las desigualdades de género en América Latina no han sido erradicadas. Si bien ya de manera explícita no existen restricciones físicas o jurídicas para el acceso de las mujeres al derecho al sufragio, a la educación superior, a la inserción laboral, persisten grandes restricciones de carácter ideológico, las cuales, producto de una socialización diferenciada de hombres y mujeres, crea las condiciones para que estas continúen asumiendo roles pasivos, vinculados a lo doméstico, al cuidado de los otros, favoreciendo comportamientos permisivos de situaciones de violencia, de represión de la sexualidad, mientras que los hombres siguen asumiendo una conducta violenta, dominante, monopolizadora de los espacios y quien intente romper con esta tradición conductual (hombre o mujer) será interpelado y sancionado de forma moral o satírica, expresada en la puesta en cuestión de la identidad y condición misma de feminidad y masculinidad, mediante rumores, chismes, burlas y reprobación. Pero además de ello, en la actualidad, las desigualdades de género han de introducirse en nuevos espacios para su realización, como lo son las TIC (tecnologías de información y comunicación), los videojuegos, la estética, la música, entre otros, que actúan de manera menos evidente pero contribuyen a la consolidación y mantenimiento de la desigualdad.

Como investigadora, ¿qué querés aportar a la sociedad venezolana con tus exploraciones sobre el tema de género? ¿Cambian los objetos de estudio?

El objetivo fundamental de mi trabajo es identificar en esas prácticas y discursos cotidianos los elementos discriminatorios con respecto a los/as otros/as y nosotros/as mismos/as, que tenemos tan arraigados, para deconstruirlos. Siempre he tratado de que mi trabajo no tuviera barreras geográficas, de trascender sin descuidarla la situación venezolana para pensar sobre grandes fenómenos que afectan a la sociedad latinoamericana, pero también a otras sociedades no hispanas.

La lucha de los grupos feministas por la despenalización del aborto, ¿considerás que es un objetivo común de América Latina?

La lucha por la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo es una lucha común en América Latina, dado que todas las mujeres, con independencia del acceso o no a los métodos anticonceptivos, están expuestas a un embarazo no deseado. Por eso, como mujeres, tenemos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, así como a contar con la posibilidad de decidir si queremos ser madres o no, y en qué momento de nuestra vida. Pero me permito afirmar además que esta es una lucha compartida, dado que en nuestros países las mujeres continúan muriendo día a día por la realización de procedimientos abortivos, en condiciones inseguras e insalubres, que ponen en riesgo la vida de las mujeres al no contar con la legalidad para su realización en condiciones óptimas y seguras, sin embargo; la demanda por la despenalización del aborto, liderada por organizaciones feministas, en algunos países de la región se encuentra más organizada y consolidada que en otros, aunado al hecho de que, pese a los esfuerzos de estos grupos, en países con características más religiosas y conservadoras la atención y penetración de estos esfuerzos y demandas habrán de tener un menor impacto.

Has escrito un libro sobre el amor. ¿Considerás que las mujeres hemos empezado a deconstruir la idea del amor romántico o seguimos consumiendo los cuentos de hadas?

En los temas que tienen que ver con los géneros, desde mi perspectiva no hay respuestas absolutas. En nuestra sociedad conviven formas tradicionales, conservadoras, ideales, junto a nuevas formas emergentes, emancipadoras, cuestionadoras y deconstructivas del orden social establecido. La situación del amor romántico es una de ellas, en las que se hace visible de manera más explícita este fenómeno. Una gran cantidad de mujeres, producto de estos procesos de socialización, el bombardeo mediático del amor romántico, aunado a una cultura organizada en torno a la vida en pareja, continúan en esa búsqueda de superación de la separatividad, continúan concibiéndose como incompletas, cuya completitud solo será posible al encontrar el amor, que junto a la maternidad permitirá su “realización como mujer”. Concepción del amor que ha contribuido con mayor fuerza a situaciones de riesgo para las mujeres, como la violencia de género y su forma extrema en el feminicidio justificado en el amor. Sin embargo, nos encontramos con un grupo de mujeres y también de hombres, principalmente pertenecientes a las generaciones más jóvenes, que permanentemente deconstruyen esta idea del amor romántico, que se asumen como seres completos, para quienes la vida en pareja es una opción y no un mandato social, capaces de visibilizar el contenido ideológico presente en la institución del amor, que llegan incluso a no estar dispuestas/as a renunciar a sí mismas/as, sus deseos y aspiraciones por un ideal de amor socialmente impuesto. Eso explica la emergencia de nuevas formas de amor y de relacionarse, como el poliamor, la neosoltería, el living apart together, entre otros.

Sobre el libro Las mujeres en los dibujos animados de la televisión, ¿cuáles son las principales ideas que plasmaste?

Este libro es producto de una investigación exhaustiva en la que realicé una revisión y análisis de los dibujos animados de origen norteamericano por ser los más difundidos y consumidos– desde sus inicios en 1916 hasta la actualidad, pasando por dibujos como la Gata Loca, Betty Boop, Mickey y Minnie, Popeye el Marino, Looney Toons, Penélope Glamour, Los Picapiedra, Los Supersónicos, los dibujos animados de superhéroes, Animaniacs, Las chicas superpoderosas, los Simpson, Family Guy y American Dad, entre otros, para evidenciar en un primer momento que los medios de comunicación no solamente han incorporado unos discursos y representaciones sexistas en la publicidad, las telenovelas, la comedia, sino también en los dibujos animados, los cuales, por la multiplicidad de colores, dibujos y situaciones irrisorias se perciben como desprovistos de amenaza y de contenido ideológico, por lo que es más fácil que penetre el mensaje al ser principalmente consumidos por niños, pero también por adultos.

En segundo lugar, fue posible evidenciar que en estos dibujos animados, desde sus inicios hasta la actualidad, las mujeres aparecen sujetas a roles estereotípicos, vinculadas a las labores de hogar, el cuidado de los otros, dependientes de la opinión y valoración masculina, generadoras de conflicto entre los hombres al ser el objeto de deseo de estos, pero también como indefensas, vulnerables, necesitadas de la protección masculina. No obstante, también fue posible evidenciar que en las últimas décadas se ha dado una tímida pero constante incorporación de personajes femeninos más críticos de los roles tradicionales, cuestionadores de la situación social de la mujer, orientados a la emancipación, y que muy bien ilustra, por ejemplo, Lisa Simpson, lo cual también pone en evidencia la progresiva transformación que se desarrolla en el seno de nuestras sociedades y que los medios de comunicación y difusión masiva no han logrado obviar e invisibilizar.

Tu última publicación es Bellas para morir. ¿De qué trata y por qué se publica en Argentina?

Bellas para morir, publicado recientemente por Acercándonos Ediciones, es un libro que aborda el fenómeno de la estética, el canon de belleza socialmente impuesto principalmente a las mujeres, en quienes a lo largo de nuestra historia han sido colocadas las expectativas de belleza. El libro se pasea por los diferentes cánones de belleza dominantes en las diferentes etapas de la humanidad, que van desde la antigua Grecia, el Renacimiento y la época victoriana hasta el actual contexto de la globalización, en el que las mujeres son bombardeadas constantemente por los medios de comunicación y las industrias cosméticas, discográficas y pornográficas con imágenes de mujeres ficticias, prefabricadas y manipuladas a través de la cirugía estética o el software, los que, aunado a la presión social ejercida por la familia, los grupos de pares y la pareja (a quien también se ha socializado con una imagen idealizada de la mujer), promueven y motivan a las mujeres para someterse a procedimientos estéticos invasivos como la mamoplastia, implantes de glúteos, liposucciones e inyecciones de biopolímeros, entre otros, que en algunos casos han significado una amenaza para la salud de las mujeres, pese a lo cual una gran cantidad de mujeres aún prefieren poner en riesgo su vida con tal de responder a los cánones de belleza. Se publica en Argentina puesto que, junto a otros países latinoamericanos como Brasil, México, Colombia y Venezuela, forma parte del top de países con mayor realización de cirugías estéticas, aunado al hecho de que es uno de los países donde mi trabajo ha tenido gran receptividad y apoyo, y con el cual siento el compromiso de llevar estas discusiones.