Nigeria y sus niñas olvidadas

Las 200 chicas secuestradas en abril por la organización Boko Haram siguen con paradero desconocido, mientras el gobierno y el ejército nigeriano enfrentan la violencia sin límites de la milicia fundamentalista.

Nigeria y sus niñas olvidadas

Blog Especiales por Elizabeth Auster / Publicado el 05 DE SEPTIEMBRE 2014

Boko Haram, una organización fundamentalista islámica, secuestró el 14 de abril a más de 200 niñas y adolescentes que asistían a una escuela laica en el norte de Nigeria. El ataque ocurrió ante la negligencia del gobierno, que había sido advertido de la presencia de vehículos sospechosos cerca de Chibok y no hizo nada para detenerlos. A casi un mes del secuestro, en medio de las especulaciones sobre el destino de la mayoría del grupo de niñas y algunas terribles precisiones aportadas por una de las 40 chicas que lograron escapar (violaciones reiteradas y la obligación de convertirse al Islam, entre otras condiciones), el líder de la milicia, Abubakar Shekau, propuso intercambiarlas por prisioneros integrantes de la organización, pedido que fue rechazado por las autoridades nigerianas. El video en el que se veía a unas 100 niñas vestidas con el hiyab y rezando el Corán creó confusión entre sus familiares, ya que algunos reconocieron a sus hijas, pero muchos no identificaron a ninguna de las secuestradas, otros afirmaron que algunas de ellas habían sido raptadas en ataques anteriores y faltaba gran parte del grupo del que no se mencionaba el destino. El lugar donde había sido grabado el video tampoco era reconocible y el gobierno, que ya estaba recibiendo asesoramiento de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, afirmó que no negociaría con la organización. Mientras tanto, los asesores recopilaban información sobre el territorio nigeriano que no compartían con el gobierno a la espera del consenso en protocolos sobre datos delicados. 
 
El 26 de mayo el ejército anunció que había localizado al grupo secuestrado, aunque por la seguridad de las 223 chicas que permanecían retenidas (53 habían logrado escapar durante los primeros días) mantuvo el dato en secreto. Mientras tanto, cuatro niñas lograron huir de sus captores y las especulaciones señalaban que las demás se encontraban en tres campamentos situados fuera de Nigeria.
 
Aquella fue la última información real que tuvieron casi todas las familias acerca de sus hijas, en poder de una organización que las ofrecía como piezas de intercambio por sus integrantes presos.
 
 
Decisiones nacionales e internacionales
 
El gobierno nigeriano tomó decisiones internas y logró alianzas regionales que no consiguieron frenar todavía la embestida de la organización fundamentalista islámica. Muchos de los problemas que enfrenta en la lucha tienen su origen en un ejército desanimado por la falta de recursos y los conflictos internos.
 
A un mes del secuestro, François Hollande convocó en París a la cumbre por la seguridad de Nigeria; asistieron los presidentes de Nigeria, Níger, Chad, Togo y Benin, además del ministro británico de Exteriores, William Hague; el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y la subsecretaria adjunta de Asuntos Políticos de Estados Unidos, Wendy Sherman. Allí analizaron la situación de Boko Haram en el continente africano, lo catalogaron como “amenaza global” y acordaron compartir información y actividades para combatirlo. El presidente de Níger, Mahamadu Isufu, recordó que "el principal aliado del terrorismo es la pobreza" y pidió acciones de ayuda para el desarrollo de la región, no solamente militares. La respuesta fundamentalista fue un atentado suicida en la ciudad de Kano y el ataque a tiros sobre quienes circulaban por la autopista que une Maidaguri y Damaturu, con un total de 16 muertos. Nigeria hizo también un pedido formal a la ONU para que sancionara a los fundamentalistas, cuyo poder se expandía en las provincias del norte. El presidente Goodluck Jonathan descartó cualquier salida negociada al conflicto y prometió una “guerra total” contra Boko Haram, aunque entre las primeras medidas se contaron la censura a la prensa y la represión a manifestantes que protestaban por la falta de datos sobre las niñas.
 
Especialistas estadounidenses anticipaban que, en el contexto de las organizaciones extremistas islámicas que acaparaban las noticias internacionales, Boko Haram tenía la particularidad de estar bien relacionada con Al Qaeda y milicias regionales, pero su agenda se circunscribía a la instalación de un califato en Nigeria.
 
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El Consejo de Seguridad de la ONU decidió tomar medidas contra la organización y su líder. Boko Haram quedó en la lista de sanciones de Al Qaeda; Abubakar Shekau pasó a integrar una lista negra, por lo que quedó imposibilitado de tomar vuelos internacionales y sus activos fueron congelados. La Unión Africana, por su parte, se comprometió a completar la formación de la Fuerza Africana de Reserva (ASF), que permitiría a los países del continente enfrentar a los grupos islamistas armados sin recurrir a ayudas extranjeras, que siempre conllevan una interferencia en las soberanías.
 
El presidente Goodluck Jonathan publicó un descargo en el Washington Post por el que explicaba que su silencio frente al secuestro de las niñas se debió a la necesidad de proteger la investigación y no a la indiferencia, tal la crítica de la prensa y de políticos opositores.
 
El enviado especial de Naciones Unidas para África Occidental, Said Djinnit, sostuvo que la escalada de violencia de la organización afectaba a todo el oeste de África y creaba mayores tensiones en el camino a las elecciones de 2015, y anunció finalmente una serie de medidas de refuerzo del trabajo del ejército nigeriano. Por otro lado, La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, la eurodiputada socialista Elena Valenciano, pidió el compromiso de la Unión Europea para derrotar a este grupo que manifestó su apoyo a Al Qaeda y al Estado Islámico. Human Rights Watch calculaba en más de 2000 las víctimas civiles de Boko Haram durante la primera mitad de 2014; el gobierno llevaba a 3000 ese conteo y aseguraba que el total desde 2009 llegaba a 12 mil muertos.
 
Jonathan siguió discutiendo con las familias de las niñas secuestradas, a quienes acusó de hacer un uso político de la campaña, y aseguró que el gobierno seguía trabajando en la búsqueda; la idea de Jonathan de pedir a la Asamblea Nacional la aprobación para la solicitud de un crédito creó una gran controversia: se supone que es el desvío de fondos lo que dejó sin recursos al ejército local.
 
Goodluck Jonathan se reunió con más de 100 familiares de niñas secuestradas y unas 50 de las chicas que lograron escapar de ese cautiverio, con quienes participó de una oración colectiva y ante quienes renovó su compromiso de encontrar a las que aún no aparecían.
 
Organizaciones preocupadas por la conservación ambiental, como el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la OCDE, WWF, entre otras, han asociado la pérdida de biodiversidad y el comercio ilegal de recursos como el marfil con el sustento económico del terrorismo internacional, por lo que remarcaron la importancia de generar y sostener planes que impidieran esta depredación para anular a la vez el financiamiento de la violencia armada.
 
Nigeria, Níger, Chad y Camerún se comprometieron a armar una fuerza militar conjunta, con el aporte de 700 militares de cada país, para terminar con el poder de Boko Haram en la región.
 
Camerún reforzó la frontera norte con Nigeria para enfrentar a los terroristas. Nigeria, mientras tanto, veía cómo el ébola comenzaba a amenazar al país, que centraba sus esfuerzos en la lucha contra la milicia y tenía a su personal sanitario en huelga. Unicef culpó a Boko Haram por el brote de cólera en Nigeria y en el norte de Camerún: junto a factores ambientales, la falta de infraestructura sanitaria y la escasez de agua potable, la inseguridad generada por la organización provocó desplazamientos de pobladores, que agravaron sus condiciones de salud y los expusieron a epidemias. 
 
Mientras la lucha contra el ébola parecía dar frutos (frente a los dramáticos números de la epidemia, en Nigeria hubo 15 contagios y cinco víctimas fatales, cifras muy inferiores a las de los países vecinos), la pelea contra la milicia se complicaba por los nuevos conflictos que atravesaban al ejército. Un grupo de soldados decidió negarse a seguir combatiendo mientras no recibieran mejores armas; consideraron que, en las condiciones actuales de equipamiento, los comandantes estaban simplemente enviando a sus hombres a morir.
 
 
Acciones con miles de víctimas
 
Boko Haram era una organización opositora hasta 2009, cuando murió su fundador, el clérigo Mohammed Yusuf, y tomó el mando Abubakar Shekau, que la llevó a su radicalización. Desde entonces y hasta la noche del secuestro, los fundamentalistas eran responsables por la muerte de 3000 personas, algunas producidas también en atentados contra escuelas como los de septiembre y febrero, en los que murieron más de 80 chicos y chicas. Esa escalada de violencia continuó sin pausa a lo largo de los meses, con algunas bajas en la milicia y la captura y extradición de algunos de sus jefes, como Mohamed Zakari, uno de los mandos de Boko Haram, y Aminu Sadiq Ogwuche, uno de sus líderes intelectuales. Muchos de los atentados ocurrieron en simultáneo con las decisiones oficiales para enfrentarlos y han llevado a las cifras que hoy manejan el gobierno nigeriano y las organizaciones internacionales: cerca de 12 mil muertos, incontables heridos y una cantidad de desplazados que superaba largamente el cuarto de millón.
 
La organización incrementó su control del noreste del país (Borno, Yobe, Kano, Adamawa) y sus acciones a ambos lados de la frontera con Camerún, país que contabilizaba 40 ataques de Boko Haram hasta agosto, con un saldo de 20 muertos y 200 secuestrados. Los atentados incluyeron coches bomba, la colocación de explosivos, tomas por asalto a tiros y ataques suicidas. Continuaron con la práctica de ingresar a aldeas y disparar sobre la población. Tomaron más rehenes, muchos de los cuales fueron liberados rápidamente por el ejército, y llegaron a secuestrar a la esposa del viceprimer ministro camerunés. En territorio nigeriano, las acciones se dieron en autopistas, aldeas, edificios universitarios y mercados. En algunas de estas ocasiones se registró la presencia de mujeres milicianas y hasta el uso de niñas como atacantes suicidas.
 
 
Ciudades en poder del fundamentalismo
 
Las acciones recrudecieron en agosto, cuando la organización dio el salto hacia la ocupación de ciudades. Los terroristas tomaron Buni Yadi, ciudad del estado del noreste de Yobe, donde coparon un edificio gubernamental, saquearon, realizaron ejecuciones sumarias y provocaron la huida de algunos habitantes. Avanzaron además en el control de Gwoza con la toma de la escuela de policía antidisturbios Liman Kara, cercana a la ciudad, y declararon el territorio como califato islámico independiente de Nigeria. El gobierno rechazó esta decisión y envió una operación especial del ejército. En una supuesta maniobra técnica, casi 500 soldados cruzaron la frontera hacia Camerún, donde el ejército resultó más efectivo en el combate a la milicia al matar a 27 de los terroristas cuando ingresaron al país. Boko Haram tomó control también de Gamboru Ngala, donde generó una matanza y obligó a los pobladores restantes a huir hacia la frontera.
 
Finalmente, en septiembre, el ejército nigeriano pudo atribuirse una pequeña victoria sobre Boko Haram cuando un combate en la ciudad de Bama dejó 59 milicianos muertos y unos 30 heridos. Esta victoria no alcanzó a llevar tranquilidad a la población. Ignacio Ayau Kaigama, Arzobispo de Jos y Presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, pidió pruebas de que Dwoza estaba de nuevo bajo control del gobierno. La milicia volvió al ataque en la ciudad de Bama; en una primera batalla fueron repelidos por el ejército pero regresaron por la noche y provocaron la huida de miles de personas, además de una gran cantidad de víctimas. Sin embargo, perdieron a varios integrantes durante esta acción, así como en el enfrentamiento en el puente de Fotokol: 70 bajas en el primer caso y 40 en el otro; números bajos para la capacidad de daño de la organización. Hoy la prensa internacional informó ayer que Boko Haram tomó control de la ciudad de Banki, en un avance de su plan de apoderarse completamente de Maiduguri, capital de Borno.

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