(Re) Presentando el pasado

Investigan la relación entre literatura y memoria en la UNCuyo. Para la Dra. Gladys Granata, la literatura constituye un modo de conocimiento, al concebir universos posibles que examinan la condición humana.

(Re) Presentando el pasado

Imagen ilustrativa

Sociedad Unidiversidad por Milagros Molina / Publicado el 03 DE JULIO 2013

Representar es convocar a la realidad, traer al presente hechos y emociones pasadas. Por otra parte, la memoria, es un sistema dinámico que guarda y transforma esas realidades ausentes para instalarlas en ese presente enunciativo del mundo imaginario. Mientras que la creación literaria, representa y reinterpreta esos sucesos a través de lenguajes diversos. Todo esto es para configurar los mundos imaginarios que hacen pie en la realidad empírica.

Para el equipo de investigación dirigido por la Dra. Gladys Granata, la literatura, además de su especificidad como obra de arte verbal que genera placer estético y/o entretiene, constituye un modo privilegiado de conocimiento al generar mundos posibles que examinan -desde múltiples perspectivas- la condición humana.

En la siguiente, entrevista la directora del proyecto de investigación La Literatura como modo de conocimiento. 8ª etapa. Literatura, memoria y representación”, financiado por la Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado (SeCTyP) nos cuenta cómo abordan esta compleja relación entre literatura, memoria y representación del pasado.                                         

¿Qué significa para ustedes que la literatura sea un modo de conocimiento?

Esto es casi una toma de posición, por eso está en el título de nuestra investigación. Para nosotros, la literatura no es solamente entretenimiento, no es lúdica exclusivamente, sino que es una manera diferente de acceder al conocimiento. Creemos que a partir de la literatura se generan conocimientos que se pueden asimilar a cualquier otro, que te puede dar cualquier tipo de ciencia humanística.

Otro elemento muy importante que está presente en el título es nuestro campo de conocimiento. Esto se debe a que, a partir de la Teoría del Discurso, se hizo necesario aclararlo. Si vos hablás de textualidades, pueden ser de discursos históricos, periodísticos, sociológicos; nosotros trabajamos sobre el discurso literario. Con este a priori, cada uno de los integrantes del equipo elige un campo específico, pero siempre dentro del campo de la literatura: teatro, narrativa, poesía, el ensayo o la literatura del yo –que en este caso está muy ligado a otro tema transversal de nuestra investigación, que es el tema de la memoria–.

¿Cómo abordan el tema de la memoria en su investigación?

El tema de la memoria lo venimos asediando como equipo hace muchos años. En esto, la profesora Mariana Genoud fue pionera en el dictado de seminarios sobre la Teoría de la Autobiografía.

La autobiografía es un fenómeno muy contemporáneo, muy posmoderno. Si bien se escriben autobiografías desde hace siglos (de las Confesiones de San Agustín hasta acá), en los últimos cuarenta o cincuenta años, el género fue adquiriendo categoría literaria. Antes eran consideradas como herramientas de la historia, como un documento o fuente para historiadores, pero el teórico literario no consideraba este texto específicamente literario.

Desde fines de la década del cincuenta –aunque ya Dilthey lo había planteado en el siglo XIX– comienzan a considerarse estos géneros como literarios porque había un tratamiento del discurso que era un tratamiento artístico, sobre todo en la autobiografía. Había intencionalidades, había maneras de representación del yo, que tenían más que ver con lo ficcional que con lo real. Desde ese momento se los englobó a todos estos fenómenos escriturales de primera persona, como géneros del yo, que incluyen memorias, autobigrafías, diarios, epistolarios y un término que inventaron los catalanes hace no mucho tiempo: “dietarios”.

¿Qué son los dietarios?

En España, muchos escritores escriben diariamente o semanalmente en periódicos; lo que hacen después los autores es recoger todos estos artículos, que son de muy diversa temática, pero parten de un yo permanente que le pone el sello a cada uno de los temas. Entonces, deciden darle un nombre a esto porque es una escritura periódica –diaria, en general–, con una impronta individual muy fuerte, no es secreta como los diarios íntimos, y a eso decidieron ponerle "dietario".

Todos estos géneros, en mayor o menor proporción, se han visto incentivados en los últimos tiempos, y hoy el género autobiográfico es un género que tiene tanto o más lugar en las librerías que una narrativa cualquiera.

Tenemos, en primer lugar, el estudio del género como tal y, en segundo, el estudio del funcionamiento de la memoria, que también cambió desde la década del ochenta.

Las neurociencias descubrieron que la memoria no es un almacén donde vos vas guardando tus recuerdos, sino que es un lugar donde esos hechos del pasado se renuevan continuamente, se rectifican. Eso ha dado pie a nuevas teorizaciones de textos sobre el pasado. Y, por otro lado –y esto tiene que ver con los estudios de Halbwachs de la memoria colectiva– hace referencia a los recuerdos y memorias que atesora y destaca la sociedad en su conjunto.

¿Qué es la memoria colectiva?

Tiene que ver con el estudio que están haciendo los historiadores por su lado, pero también los escritores desde su perspectiva, de los grandes hechos que han conmocionado el siglo XX, sobre todo en Europa. Me refiero al fenómeno del fascismo, del nazismo, de las guerras mundiales. En base a estos fenómenos se han escrito ríos de tinta sobre lo que es la memoria histórica, esa memoria colectiva que es compartida, transmitida y construida por un grupo o una sociedad en torno a estos hechos “trascendentales”, digamos.

Esto también llegó a nuestro país, a  partir de la década del ochenta, cuando se empezó a estudiar y a escribir sobre el proceso militar. Hay mucho en literatura, teatro y narrativa sobre los años 1976 a 1983.

¿Qué diferencia hay entre la memoria, la autobiografía y la memoria colectiva?

Dentro de los llamados “géneros de yo” se encuentran la autobiografía, la memoria y la memoria colectiva. La primera es un relato retrospectivo, en prosa, que una persona decide hacer de su pasado. Normalmente son muy confesionales y no solo hay el relato del tiempo pasado sino también una configuración del yo, muy intencional y mediada.

La memoria, que está vigente sobre todo hasta 1950, se escribía cuando un personaje ocupaba un cargo destacado, consideraba que tenía que dejar un legado de su actuación o quería dar alguna explicación sobre lo que había hecho. La diferencia con la autobiografía es que la memoria pone el acento en los hechos históricos y el individuo metido en esos hechos históricos pero con el énfasis en estos últimos. La autobiografía es más instropectiva. Ambas se relacionan con la memoria individual.

Finalmente, la memoria colectiva es una construcción social, que se genera a partir de un hecho que se va transmitiendo –generalmente en forma oral–, que se va dejando fijada a través de medios que no son estrictamente literarios, o sí, depende; y que van configurando un ideario que los demás heredan. No es exactamente la suma de las memorias individuales.

Te doy un ejemplo que es paradigmático: la Guerra Civil Española, que significó un millón de muertos y una diáspora de la población (porque todos los que pudieron, irse se fueron). Los que se quedan construyen, por temor, una imagen de la guerra y de la posguerra. O sea, los que se quedaron le fueron transmitiendo a sus hijos o nietos una imagen que atacaba lo menos posible al régimen. Obviamente, por temor.

Luego de terminada la guerra y después de la muerte de Franco, los escritores españoles estaban tan cansados de la temática de la guerra, que se pasan veinte años escribiendo sobre cualquier otra cosa.

Llamativamente, en los noventa, los nietos de esas generaciones que vivieron la guerra empiezan a investigar. Es decir, no les conforma lo que les están contando, esa memoria colectiva que se había armado no les gusta y empiezan (tanto los historiadores, los escritores y los jueces como Baltasar Garzón) un trabajo de recuperación de la memoria histórica e incluso se crea una ley de recuperación de la memoria.

En este marco nace una nueva narrativa que está tratando de rectificar la memoria histórica. Estas obras son nuestros objetos de estudio. Es decir, estas narrativas que ficcionalizan, crean sobre un marco histórico una anécdota ficticia; pero lo que hacen es tratar de mostrar, a través de la ficción, la realidad. Y aquí volvemos al tema del conocimiento, porque si bien la anécdota es ficticia, te lleva –de una manera más amena– a conocer un hecho de la realidad.

Para terminar ¿En qué momento de la investigación están?

Estamos terminando, es decir, en la fase final de la investigación. La idea es obtener una publicación colectiva cuya introducción exponga las bases teórico-críticas en torno al tema central del proyecto: literatura, memoria y representación del pasado; y que muestre, además, los avances individuales de cada investigador/a en el corpus específico que aborda.