Ringo vio en el boxeo la excusa perfecta para ganarse la vida

Inició su carrera profesional en los Estados Unidos. Además, nunca salió campeón del mundo, pero se ganó el corazón de un país.

Ringo vio en el boxeo la excusa perfecta para ganarse la vida

Ringo es uno de los boxeadores más populares de nuestro país. Foto: gentileza.

Deportes Radio U El Suplementario / Efemérides deportivas / por Sebastián Peralta para Radio U / Publicado el 25 DE SEPTIEMBRE 2020

Oscar Natalio “Ringo” Bonavena nació un 25 de septiembre de 1942. Fue uno de los boxeadores más queridos por los argentinos entre las décadas de los 60 y 70. Además, Ringo vio en el boxeo la excusa perfecta para ganarse la vida, no solo como deportista, sino como un personaje mediático de la farándula: participando en eventos privados tanto televisivos como teatrales y musicales.

Alguna vez tuvo que elegir entre salir en la televisión o seguir boxeando profesionalmente. Debido a que fue sancionado por la Federación Argentina de Boxeo (FAB) tras morder al norteamericano Lee Carr en una de sus tetillas para 1963. Bonavena tuvo que migrar hacia los EEUU para forjar e iniciar su carrera profesional. En la meca del boxeo, aprendió la autorepresentación vital para vender sus peleas.

Dicho esto, lograba personalizarse como el chico malo del box: esto provocaba un cierto enojo entre los rivales y los espectadores del deporte. Por medio de sus gestos, bromas y burlas las boleterías vendían hasta su último entrada porque el público del box esperaba con ansias la derrota del fanfarrón oriundo de Parque Patricios.  Una vez finalizada la pelea, el propio Ringo pedía disculpas a sus rivales y argumentaba que toda aquella provocación era parte del show.    

Por otro lado, nunca ganó un campeonato del mundo y perdió la oportunidad cuando cayó derrotado por Joe Frazier en 1968. Además, se enfrentó con Muhammad Alí en 1970 y nuevamente cayó derrotado. No obstante, el único título que ganó como profesional fue contra Gregorio “Goyo” Peralta coronándose campeón argentino de los pesados en 1965.

“El rey del autobombo fue un boxeador potente y muy poco técnico”, sostenía la prensa especializada de la época. Sin embargo, en el ring demostraba valor, coraje y mucha valentía, haciendo desaparecer sus inexistentes cualidades físicas innatas que son requeridas por los boxeadores profesionales. Asimismo, Ringo era muy querido por sus seguidores, ya que se enfrentaba con los mejores peleadores sabiendo que no tenía oportunidad de ganarles.

Llegando al final de su carrera profesional, decide radicarse en EEUU para volver a combatir en peleas importantes: una de sus metas era tener una revancha con Muhammad Alí. Por el contario, su manager le organizaba peleas clandestinas en tabernas, cabarets, etc, lejos de los grandes escenarios boxísticos, decide volver a nuestro país. A pesar de la decisión tomada, Ringo fue asesinado un 22 de mayo de 1976 en Nevada, EEUU a la edad 34 años.

En plena dictadura militar, sus restos fueron repatriados provocando una masiva peregrinación de sus seguidores. El mismo dolor por perder la libertad y la presencia física de Oscar “Ringo” Bonavena hizo que el pueblo argentino saliera a las calles, sabiendo las consecuencias que podrían sufrir por el último y nefasto régimen militar.

El rey del autobombo nunca salió campeón del mundo, pero se ganó el corazón de su país. 

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