"Salir de la lata"

Guillermo Cruz, el secretario de Vinculación y Extensión de la UNCUYO hace un recorrido por los planes y programas para acelerar los pasos y salir al encuentro de lo que pasará.

"Salir de la lata"

Guillermo Cruz, secretario de Vinculación y Extensión de la UNCUYO.

Sociedad Edición U #34 - Innovación sin vencimiento / por Jorge Fernández Rojas, editor de Edición U / Publicado el 28 DE ABRIL 2019

El hombre transmite movimiento en esta entrevista que Edición U buscó para entender qué y cómo hace la UNCUYO para aportar innovación a la vida cotidiana. En esta charla con Guillermo Cruz, secretario de Vinculación y Extensión de la Universidad, se habló mucho de “procesos” y “objetivos”. Esto denota un viaje en tránsito, con expectativas crecientes por descubrir cuánto se es capaz de transformar las realidades más próximas.

La siguiente definición es una conclusión, pero también puede ser tomada como el inicio de una conversación con mucha información inserta en los dichos acelerados de este funcionario académico con ritmo de ejecutivo.

“La innovación es el único canal que da respuesta a los retos económicos, sociales y ambientales que enfrenta la sociedad. Por eso el interés de la Universidad en centrar su acción en la innovación”, sostiene Cruz.

 

Hacia dónde vamos

-La innovación parece inasible, algo como una imagen que no se termina de concretar. Este fue el impulso para preguntar ¿dónde se puede ver innovación?

-Hay innovación en productos, en procesos. Es decir en cómo se hacen las cosas… en las empresas. Vemos cómo surgen las empresas como Mercado Libre u otras que se están instalando en Mendoza. Por ejemplo, el coworking es una forma nueva de cómo organizar el trabajo y cómo hacer nuevas empresas. El diseño, el envase, el packaging (embalaje) aportan innovaciones. Además de los canales de comunicación para transmitir esos procesos innovadores. Desde la Secretaría estamos trabajando en esto.

-¿Cómo es ese trabajo?

-Ahora es acelerar procesos a través de la incubadora de empresas. Son procesos de preaceleración y aceleración de las empresas. Son herramientas de financiamiento para empresas que ya iniciaron la incubación, para que puedan tener recursos, para que despeguen más rápidamente, esto previo al paso de la inversión de riesgo. Es decir, antes de que llegue un inversor dispuesto a tomar parte de esa empresa. Ya firmamos un convenio con una aceleradora que es de la Universidad Nacional del Litoral.

"Incubar" las ideas para desarrollarlas y que se conviertan en acciones tangibles, es uno de los cometidos del área que depende de Cruz.

 

-¿Todo debe terminar en un negocio rentable?

-Estamos trabajando en la lógica de los procedimientos. Con el área de financiamiento estamos en una etapa temprana, junto a la Secretaría de Relaciones Internacionales, de investigaciones con una mirada anticipada del mercado. Esto es para que estas investigaciones terminen efectivamente en el mercado.

-¿Se puede innovar en industrias tradicionales de Mendoza?

-Desde el Instituto de Energía estamos trabajando en nuevos proyectos para el secado de fruta. Se incorpora energía solar para realizar y acelerar secaderos de fruta, particularmente estamos trabajando con productores de ciruela de San Rafael. La idea es cómo trabajar a menor costo y más rápido en la producción. También se trabaja en apoyo a la cadena de producción industrial del durazno. Estamos trabajando en la reformulación del área comercial y el diseño. Es decir, "salir de la lata" e ir a productos más innovadores.

-¿Y hacia dentro de la Universidad se innova?

-Sí, estamos desarrollando un espacio abierto con la comunidad y hacia dentro de la Universidad. Lo llamamos “innovación en ecosistemas colaborativos”. Es ámbito se creó para que se discutan estrategias para trabajar sobre la calidad de vida, la reducción de desigualdades, el ambiente, la energía, las ciudades sostenibles, la formación de ciudadanos, los derechos humanos, la producción y el consumo responsable. Todo esto está contenido en el plan estratégico 2021.

-Es una mirada integral del desarrollo humano... ¿Cómo se compatibiliza esto con los mercados financieros y la economía globalizada?

-La Facultad de Ciencias Económicas ya está trabajando con el “Sistema B”. Esto apunta a una nueva economía que genere resultados económicos, pero que sea socialmente responsable y amigable con el medio ambiente. Este año, en septiembre, vamos a coorganizar un encuentro internacional del sistema B para profundizar en el conocimiento de otra forma de hacer economía.

 

El conocimiento como producto industrial

En Mendoza se habla mucho -y desde hace tiempo- en reformular la matriz productiva. Resurge el debate cada vez que el sector minero y la metalmecánica intentan reinstalar la minería y, en especial, para derogar la ley 7722.

El Gobierno de Mendoza ha intentado buscar alternativas para no alimentar esa grieta a través del desarrollo de las energías renovables como opción válida. Pero desde hace dos años ha comenzado a ubicar en su radar la llamada “industria del conocimiento”. La UNCUYO está involucrada también en este concepto.

-¿Cree, como Alfredo Cornejo, que el futuro de Mendoza se debe asentar en la industria del conocimiento?  

-Tenemos que prepararnos para el desarrollo de los servicios basados en el conocimiento. Creemos que es la punta por donde se va hacia el futuro. Dentro de las exportaciones de la Argentina, estos servicios son el sector de mayor crecimiento en los últimos años y, dependiendo del año, está entre el tercero y el cuarto lugar, por debajo de las exportaciones de granos y oleaginosas, y está muy cercano -y hasta ha llegado a superar- las ventas de la industria automotriz. En 2017 fueron 2700 millones de dólares que se exportaron desde Argentina en servicios basados en el conocimiento.

En Mendoza hacen falta mil programadores, de acuerdo a la demanda laboral registrada. 

-¿Cuáles son estos servicios?

-Estos servicios van desde lo más conocido que es el desarrollo de software, hasta las industrias creativas. Son los dos grandes ámbitos que se conocen. También incluyen la biotecnología y la prestación de servicios de diseño, contable, de ingienería. Son servicios que se basan en conocimiento profesional y que se pueden hacer en modo remoto. Tenemos grandes empresas, consultoras que dan servicios de contabilidad, de liquidación de sueldos, de diseño y de ingeniería en el exterior. Mendoza tiene una política de desarrollo que se evidencia en el Parque de la Tecnología, Información y Comunicación (TIC), en Godoy Cruz, donde hay un conglomerado de empresas y dos universidades nacionales integradas (la UNCUYO y la UTN).

-Si es una industria en desarrollo, entonces debe faltar mano de obra específica...

-La UNCUYO trabaja en el Programa Mendoza TEC para la formación de recursos humanos, porque esa es la limitación que tiene este desarrollo: la falta de recurso humano. En esta primera etapa hablamos de programadores porque es lo que más se requiere. Nuestra universidad y las demás de Mendoza están inmersas en la capacitación de mil programadores para este año 2019. Es un salto importante porque hay mucha demanda y hay muchas empresas que se están instalando en Mendoza como Mercado Libre o Lagash. Hay que producir programadores que tienen una inserción laboral asegurada con sueldos iniciales de 30 mil pesos.

 

Con frecuencia Cruz es el vocero del impulso innovador de la UNCUYO.

 

-Volvemos sobre el planteo gubernamental. ¿Tiene razón el gobernador cuando afirma que Mendoza, siendo un polo de desarrollo del conocimiento, puede elevar su categoría de economía regional con el aumento del producto bruto geográfico?

-Claro. Con este tipo de desarrollo se posicionan las ciudades. Por eso estamos ayudando en un evento internacional para mostrar a Mendoza como un centro productor de servicios basados en el conocimiento donde las empresas interesadas pueden tomar a esta ciudad como base de acción. Mendoza tiene el potencial para crecer y ubicarse entre las provincias con ciudades como Córdoba y Buenos Aires, de desarrollo exportador en base estos servicios.

 

Grabá esto sobre Graba

-También está claro que dentro de la industria del conocimiento hay un espacio especial para el sector audiovisual. Esto se hizo ver en festival Graba. ¿Qué evaluación hace de ese acontecimiento?  

-Los servicios basados en el conocimiento incluyen la parte audiovisual que para la Universidad es muy importante. En este festival de cine también hubo innovación a través del “Graba industria”. De este modo, le acercamos a los realizadores mendocinos la formación y capacitación para preparar proyectos que sean financiados internacionalmente y que puedan participar de festivales del mismo nivel. Es decir, potenciar la industria para generar películas vendibles para plataformas en streaming como Netflix o HBO, o la misma industria del cine. La industria audiovisual genera muchos puestos de trabajo y cada peso invertido se multiplica por tres. En ese mismo contexto, firmamos un acuerdo marco con Film Andes (del emprendedor cultural Marcelo Ortega) para el desarrollo de la industria. Y para incentivar este movimiento organizamos una competencia de cortos para alumnos de los colegios universitarios.

-¿Cuáles son las canteras de realizadores audiovisuales dentro de la UNCUYO?

-Las carreras de Arte y Diseño y la Tecnicatura de Producción Audiovisual que depende Ciencias Políticas y Sociales están involucradas en este sentido. Desde esos espacios de formación estamos capacitando personal para esta industria que tiene el Cluster Audiovisual en Mendoza, donde también participan los desarrolladores de videosjuegos con quienes estamos trabajando en la incubadora de empresas.

 

La toxina benéfica

“Los usos de esta toxina son múltiples, no sólo en estética sino también en neurología para combatir el estrabismo, parálisis facial por accidentes cerebrovasculares y parálisis cerebral, entre otras enfermedades. Además, puede aliviar espasmos, evitar temblores, reducir dolores musculares, permitir movimientos normales; todo esto actuando sobre el músculo adecuado”, señala una nota titulada “Científicos trabajan para desarrollar una toxina botulínica”.

 

Se busca formar a los jóvenes profesionales en la aplicación de la toxina.

 

El informe está publicado en la página de Fundación de la UNCUYO y advierte del desarrollo de un proyecto científico en la Facultad de Ciencias Médicas. Cruz sigue esta historia:

“Se le ha dado un nuevo impulso en la Facultad de Ciencias Médicas al proyecto de toxina botulínica. Se terminó un laboratorio de biotecnología. Se trata de una inversión privada de empresarios locales que apostaron a este emprendimiento", explica.

Y agrega: "La toxina es muy importante por su capacidad curativa sobre 83 enfermades. Este proyecto es totalmente innovador porque la toxina butolínica se produce en solo siete países en el mundo. Seríamos el octavo país en el planeta y el primero en Latinoamérica. En este cuadro también estamos en la formación de médicos tratantes. Se está en los últimos pasos del proceso de investigación y validación. El Hospital Malbrán ya ha certificado que se obtiene la toxina en este laboratorio de Mendoza”.

 

Todo empieza y termina en el arte

La innovación está emparentada con la creatividad y lo de “salir de la caja” parece un objetivo posible en cada descripción que hacen quienes colaboran con Cruz en su tarea de vinculación y extensión universitaria.

Por eso le queda en agenda contar lo que hace puertas adentro de la UNCUYO.

“Estamos innovando con la producción cultural y que involucra de nuestros organismos artísticos. Y la innovación es precisamente todo lo que hace la Universidad a la gente y hacerlo más accesible. Tenemos un programa de formación de audiencia por lo cual estamos llegando con nuestros artistas al territorio. Junto con los municipios llevamos la música a barrios vulnerables. También 'desacartonamos' la ópera, la bajamos del escenario y la pusimos entre el público”, cierra el secretario.

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