¿Internas en la Corte?

¿Internas en la Corte?

Nanclares aseguró que no existen brechas entre los ministros de la Corte. Foto: Axel Lloret.

Sociedad Especiales Justicia y seguridad / por Verónica Gordillo / Publicado el 25 DE ENERO 2018

Además de lograr imponer el sistema oral en el fuero Civil, el presidente de la Suprema Corte, Jorge Nanclares, aseguró que otro de sus desafíos para este nuevo período es demostrar que no existen brechas en el seno del máximo tribunal, sino siete miradas que implican distintas creencias, valores y formas de concebir la justicia.

¿Cuál es su mayor desafío para este nuevo período al frente de la Corte?

Básicamente, demostrar que la justicia civil se puede resolver en cuatro meses. Internamente, tratar de demostrar que no existen brechas, más allá de que somos siete ministros y cada uno piensa absolutamente distinto en muchas cosas, desde lo religioso, los valores, lo político, la forma de concebir la justicia, porque la justicia es un concepto muy lindo, pero es bastante abstracto y en hacerlo concreto a veces influye también la ideología. Hay una transformación general, lo ha dicho el papa (Francisco) con mucha claridad: la Justicia debe preocuparse por los vulnerables, no tanto por el cumplimiento de la ley –que obviamente también hay que hacerlo y ese es el límite que tiene el juez–, sino fundamentalmente tener en cuenta que las partes que están pleiteando no tienen igualdad jurídica, entonces esa igualdad la tenemos que hacer desde la Justicia. Todo esto hace que tengamos en muchos temas distintas miradas.

Usted habla de la pluralidad de voces y de la inexistencia de brechas en la Corte. ¿Existe la división entre garantistas y quienes no lo son?

Existen ministros designados por justicialistas y radicales. En lo personal, cuando asumí en la Corte –siempre lo dije– me saqué la camiseta radical, me he peleado con gobiernos radicales, pero obviamente siempre hay una mirada diferente del que fue designado por un partido que por el otro. Por ahí, en algunos casos, he tenido algunas sentencias donde he sido más garantista que el doctor Palermo (Omar).

La Corte, por ahora, seguirá con siete miembros

Cornejo no logra ampliar a nueve miembros el máximo tribunal, sobre todo porque no logra convencer al Partido Demócrata, que se opone. Esperan un acuerdo durante la semana próxima.

¿Puede un juez del máximo tribunal no ser garantista?

No, un juez tiene que custodiar la Constitución y los tratados internacionales, tiene que tutelar los derechos humanos, que no son los derechos de los delincuentes, es la protección de los derechos de cualquier persona que puede delinquir. Por ejemplo, usted tuvo un accidente, es honesta, pero es responsable porque no vio el semáforo en rojo; yo tengo que tutelar el derecho humano de tener un proceso justo. Ese mismo derecho se lo tengo que tutelar al violador por el solo hecho de ser persona, más allá de que psicológicamente o científicamente puede haber sujetos que no son recuperables. La dignidad humana hace que todos seamos iguales y esa es la igualdad esencial, que todos somos seres humanos y yo tengo que proteger a todos los seres humanos. También tengo que proteger a la víctima y este es un aspecto que hasta ahora es un cambio cultural. El derecho Penal siempre es el derecho entre el Estado y el imputado, y normalmente se suponía que el Estado no respetaba los derechos y yo tenía que hacer respetar los derechos del imputado. Hoy tengo un conflicto más evidente entre la víctima y el imputado, tengo que contemplar los derechos de las partes. A la víctima de a poco se le han ido ampliando los derechos, ahora puede cuestionar las resoluciones de un juez de Ejecución de sentencia que resuelve algún beneficio, y se seguirán ampliando.

Las víctimas siempre aseguraron que no están en igualdad de condiciones frente a un proceso judicial.

Claro, eso por un lado. Y el Estado no tenía estructuras de contención de la víctima, ni testigos protegidos, todas son instituciones del Derecho Penal del siglo XXI. El del XIX se limitaba simplemente a garantizar un debido proceso y esto es mucho más complejo.

Volviendo a la Corte, ¿los jueces del máximo tribunal pueden ser objetivos, en el sentido de que sus ideas religiosas, políticas, no afecten la decisión de su sentencia?

Yo no me puedo desdoblar de mi forma de ser, de mi forma de concebir. Obviamente tengo que seguir la ley y respetarla y tengo que ser muy prudente para declararla inconstitucional, pero obviamente uno toma las decisiones en función de los valores que uno tiene. Es decir, si tengo ideas religiosas a mí no me pueden imponer ideas de laicidad, es un concepto de Justicia que es diferente del que no cree en una instancia superior, que es respetable que lo tenga. La imparcialidad no significa que yo tenga que resolver con valor cero. Lo que no puedo hacer, en función de ser juez, es decir: "Le voy a dar la razón a este porque es católico y no a este porque es protestante"; ahí caería en una arbitrariedad.

¿Cuando un fallo de la Corte produce un reclamo social, eso lo afecta?

No, es como el caso de un médico que se equivoca en un diagnóstico y viene otro médico y se lo corrige. He tenido muchas sentencias que me revocó la Corte de la Nación. Algunas no me gustó que me las revocaran, pero la estructura judicial es así y la máxima autoridad judicial es la Corte de la Nación. Puedo no estar de acuerdo, puedo decirlo, pero si la Corte dice tal cosa hay que respetarla. Lo mismo de los fallos plenarios de la Corte local (en los que votan todos los ministros), entonces la opinión personal por un lado y la opinión jurídica por otro.

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