Testigo de la complicidad judicial

Luz Faingold será testigo en la causa contra los ex jueces Luis Miret y Otilio Romano, en caso de que este último sea extraditado a la Argentina. Ambos están acusados de colaborar con la dictadura al punto de garantizar la impunidad de los represores. Algunas de sus víctimas ya han dado su testimonio en Chile.  

Testigo de la complicidad judicial

Luz Faingold, aportó su testimonio en el primer juicio por delitos de lesa humanidad

Sociedad Unidiversidad por Rodrigo Farías / Publicado el 01 DE MARZO 2013

Faingold es una ex presa política de los momentos previos a la última dictadura militar y, actualmente, una activa militante de los derechos humanos que desde hace unos meses se desempeña como Jefa del Área de Derechos Humanos de la Municipalidad de Capital. Es un espacio que unos contados municipios de Mendoza mantienen abierto, en pos de una política de memoria, verdad y justicia de la que surgen luego todo tipo de actividades de índole comunitaria, educativa o cultural.   

Estuvo detenida en el D2 durante el año 1975, cuando aún era menor de edad. En aquel entonces contaba con sólo 17 años, era delegada de su curso en la secundaria, militaba en la agrupación Poder Obrero y reclamaba junto a otros estudiantes por el medio boleto estudiantil. Debido a su edad y a las condiciones generales en base a las cuales se produjo, su detención y reclusión en el D2 fue ilegal. Allí fue víctima, durante su permanencia, de torturas y violación, para luego ser trasladada a un hogar de menores. 

Actualmente, su testimonio resulta una pieza clave para la causa que se estableció contra ex magistrados que están acusados de haber sido cómplices de estos delitos. Jueces que teóricamente debían garantizar los derechos de Luz, como así también de otros ciudadanos, pero que, cumpliendo el sentido inverso del rol que la sociedad les había encomendado, garantizaron la impunidad de quienes rompían con la ley y los derechos constitucionales. 

Los jueces que podrían ir al banquillo por estos delitos en Mendoza son Luis Miret, Rolando Evaristo Carrizo, Gabriel Guzzo y Guillermo Max Petra Recabarren. El ex camarista Atilio Romano también podría completar esta lista en caso de que la justicia chilena determinara su extradición hacia la Argentina. Romano se fugó hacia Chile cuando se estaba desarrollando su juicio político, que concluyó con su destitución a fines de 2011. 

Cuando la detuvieron en agosto de 1975, Luz Faingold fue trasladada a los juzgados federales, donde fue interrogada por el juez que cumplía funciones allí y entonces, Luis Miret. Este, en vez de ordenar que se le pusiera bajo custodia de sus padres, que es lo que habría correspondido legalmente, ordenó su detención nuevamente. También bajó la orden de que fuera incomunicada para luego interrogarla, con las intenciones de encontrar algún indicio que determinara cualquier tipo de vínculo entre Faingold y grupos “subversivos”, según el lenguaje que se ocupaba en aquella época. 

El accionar de Miret durante la dictadura, del cual este hecho es un solo caso, es una de las razones por los cuales actualmente se encuentra imputado. El testimonio de Luz en la causa penal que se está desarrollando contra el ex magistrado es uno de los más relevantes. Anteriormente, ella ya había declarado en el Consejo de la Magistratura contra Miret cuando se realizó el juicio político por el que fue destituido. A su vez, hace algún tiempo ha declarado en Chile en la causa por extradición que se está llevando contra el ex camarista Otilio Romano, a quien también reconoció haber visto en el D2.

“En Chile se desarrolló una charla bastante informal. Junto con Fernando Rule, Silvia Ontiveros, Alicia Morales, entre otros, fuimos citados en un despacho del edificio de la Corte Suprema en donde el juez nos preguntó bajo qué circunstancias habíamos conocido y qué teníamos que decir acerca del juez Romano”, explicó Faingold. 

También indicó al juez chileno que ella vio a Romano (sin saber que era en aquel entonces el fiscal que se desempeñaba en su causa) cerrar la celda en la que estuvo presa en 1975 y recién pudo reconocerlo luego de 30 años. 

Hasta el momento en que empezó a ser investigado bajo la sospecha de haber colaborado con la dictadura, no abundaban las fotografías de Otilio Romano divulgadas en los medios; solo había una, publicada por el Diario Uno el 27 de marzo del 2010, donde aparecía Romano con ojos saltones y anteojos, señalando con el dedo índice cuando se supone que denunciaba presiones para avalar la Ley de Medios. En su momento, Faingold no pudo relacionar ese rostro con el de aquel que le había cerrado la celda en la década del 70.

“Yo lo reconocí en la foto que publicó luego el Diario El Sol, siempre le explico a la gente que en la otra foto que había sido difundida en los diarios donde se lo veía a Romano con anteojos y señalando con el dedo, yo no lo había reconocido, ya que su cara para mí se veía bastante deformada debido a la expresión que tenía con los lentes y los ojos tan abiertos”, explicó Faingold.

En la foto en la que sí pudo reconocerlo fue en la que se lo vio a Romano celebrando con champagne junto al camarista federal Luis Petra luego de haber podido remover al juez Walter Bento, quien investigaba la causa que se estaba armando contra su persona por su presunta complicidad con la dictadura. “En ese momento creí que se me venía el mundo abajo porque lo reconocí después de 35 años”, advirtió Luz.


Otilio Romano y Julio Petra festejando sin pudor en un bar de la calle Arístides Villanueva. La imagen fue capturada por un comensal con su celular

derechos humanos | justicia