Agua: las fallas de las políticas públicas

Mirta Marre, profesora y miembro del Instituto de Ciencias Ambientales (ICA) de la UNCUYO, analizó la situación frente a los cinco años de emergencia hídrica de Mendoza. Aseguró que faltaba conciencia social sobre las características de la provincia y que fallaron las políticas públicas.

Agua: las fallas de las políticas públicas

Especiales

Verónica Gordillo - Foto:Archivo/ Axel Lloret

Publicado el 21 DE DICIEMBRE DE 2014

La magíster en Ciencias Políticas y miembro del Instituto de Ciencias Ambientales (ICA) de la UNCUYO, Mirta Marre, dijo que el quinto año de emergencia hídrica declarado en Mendoza mostraba a las claras la falta de políticas públicas eficientes y sostenidas, así como la escasa o nula importancia que le daban a la temática quienes se postulaban para cargos electivos, sin entender que el agua atravesaba a todas las actividades y proyectos de la Provincia.

Marre analizó las razones y, sobre todo, las consecuencias que para Mendoza tenía el anuncio que hizo el Departamento General de Irrigación (DGI) en octubre. El organismo alertó que los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Malargüe ingresarían en el quinto año consecutivo de emergencia hídrica, mientras que para el río Atuel sería el sexto año. Esta realidad fue parte del pronóstico de Agua 2014-2015 del organismo, que determinó que los ríos de Mendoza tendrían un volumen de agua que no superaría la media histórica, debido a las escasas nevadas caídas hasta diciembre de este año.

Marre está convencida de que el anuncio, así como la realidad que se repite todos los veranos, debería generar preocupación y, sobre todo, una concientización social sobre las características del lugar donde vivimos: una zona seca, amenazada por la desertificación. La profesional reconoció que los esfuerzos que se hicieron en los últimos años en este sentido desde distintas instituciones públicas, privadas y organizaciones de la sociedad civil (OSC)– habían empezado a generar algunos cambios, aunque no los suficientes como para que los ciudadanos no se sorprendieran con las recurrentes crisis y supieran actuar y cuidar el recurso, que es escaso.

La magíster en Ciencias Políticas también analizó el tema desde otro punto de vista: las políticas públicas. Dijo que hasta la década del 50 se hicieron en Mendoza las mayores obras hidroeléctricas, las plantas para potabilización del agua y el mejoramiento en los sistemas de conducción del líquido, pero que luego fue escasa o nula la infraestructura que se levantó, salvo el Carrizal y Potrerillos. Teniendo en cuenta este análisis, la profesora aseguró que no ha habido avances, sino más bien muchas fallas en las políticas públicas puestas en marcha para paliar el problema, así como en los lineamientos referidos a la administración de todo el sistema.

Para Marre, la política y los políticos se olvidaron de aquello que otros pioneros del desarrollo de la provincia –como Guillermo Cano hicieron y proyectaron para ocuparse de un tema tan esencial como el agua para el crecimiento de Mendoza. Para la profesora titular de Administración Ambiental en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, una muestra de esta realidad es que ninguno de los políticos que se postulan para cargos electivos tiene en su plataforma, ni mucho menos centra su campaña, en propuestas sobre el manejo integral del recurso hídrico.

Marre también habló sobre los actores que demandaban el recurso, específicamente sobre los productores. Dijo que este sector estaba claramente dividido entre los grandes inversores, ubicados sobre todo en el Valle de Uco, que contaban con tecnología y con el recurso en abundancia; y los pequeños y medianos productores, que no tenían sistemas avanzados de riego y para quienes no estaba garantizado el recurso hídrico, porque muchas veces lo utilizaban aguas arriba.

La profesional recalcó que era necesario transparentar este tema, sobre todo en cuanto al aporte que realizaban los grandes inversores por la utilización del agua subterránea que consumían. “Me pregunto cuánto pagan los empresarios extranjeros por el agua subterránea que extraen. Esto hay que transparentarlo, hacerlo público, tenemos que saber todos cuánto recibe la provincia en compensación por entregar un recurso que nos está faltando”.


El agua y el uso del suelo

La profesora destacó que era imposible seguir analizando el manejo del recurso hídrico sin incluirlo dentro del marco del ordenamiento territorial. Dijo que era inviable pensar en el futuro de Mendoza, sin tener planificados aspectos fundamentales como el uso de la tierra y del agua. Recalcó que existía un Plan de Ordenamiento Territorial en la Legislatura, que era la herramienta que preveía criterios para ocupar el territorio de forma más racional. Por eso, planteó la necesidad de que se pusieran en marcha los mecanismos previstos en la iniciativa.

La profesora destacó que es imprescindible racionalizar la ocupación del territorio, ya que consideró que la metrópolis no podía seguir creciendo sin infraestructura, mientras el resto de las zonas eran relegadas. “Hoy la metrópolis sigue creciendo y mandando”, recalcó la especialista.
Marre señaló que el 96 por ciento del territorio provincial estaba compuesto por tierras no irrigadas y que era necesario analizar la inequidad que esta realidad generaba para los pobladores más alejados de la ciudad de Mendoza.


Un trabajo en Red

Marre señaló que el agua no era patrimonio de un sector; por eso destacó la necesidad de que se realizara un manejo integral del recurso hídrico, dejando de lado las decisiones sectoriales que se tomaban desde distintos entes y organismos oficiales, como Irrigación o Agua y Saneamiento Mendoza (Aysam)Frente a esta realidad de manejo fragmentado y sectorizado, la UNCUYO invitó a profesionales de todas las entidades públicas, privadas e independientes a formar parte de la Red Integral para la Gestión del Agua (RIGA), con la intención de analizar el tema desde distintas disciplinas y realizar aportes para lograr la gestión integral del recurso.

La profesional hizo dos propuestas en cuanto al trabajo de RIGA: incluir a los funcionarios y legisladores en todas las discusiones y trabajar en base a la resolución de problemas específicos. En cuanto a su pedido de que los funcionarios y legisladores tengan un papel importante en la Red, comentó que no servía de nada que los académicos siguieran trabajando por su lado y advirtiendo sobre los problemas que se avecinaban si no compartían la mesa con gente que pudiera ejecutar las soluciones, así como con los usuarios y todos los actores que participaban del sistema.

“Hace 30 años que los académicos estamos dando recomendaciones. Por eso insisto en que este un problema político. Insisto porque la política supone acción, objetivos claros y participación de todos los actores. Eso es política en democracia y no lo estamos haciendo”, resaltó la profesional.

Fuente: Edición UNCUYO

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