Columna #APD: "No queremos que Vila compre una montaña y haga lo que quiera"

Así se expresó uno de los motociclistas que difundió el video en el que se ven las obras que está realizando el empresario sobre el cauce del río San Isidro.

Temporada: 1

Sociedad Señal U Unidiversidad Noticias / Uso del río San Isidro / / Publicado el 13 DE OCTUBRE 2016

La apropiación del agua que circula por el río San Isidro generó repercusión en la comunidad mendocina ante la impunidad con la que se maneja el empresario Daniel Vila. "Nos sorprende que Vila compra una montaña y hace lo que quiere", definió uno de los enduristas en Unidiversidad Noticias.

El motociclista contó que suelen salir en grupo a pasear por las zonas aledañas al piedemonte mendocino, incluso con chicos. "Cuando llegamos al lugar, nos encontramos con que estaba modificado con una toma de agua que no estaba antes", comentó. Ante la indignación, sus compañeros grabaron el lamentable hecho que veían.

En la caída del arroyo San Isidro hay un tubo de gran tamaño por el que se redirecciona el recurso del lugar. Esto sorprendió a los deportistas que suelen pasar por allí. El entrevistado destacó que estaban lejos de lo que identifican como la estancia del empresario, a casi 1 km, sin limitaciones para transitar. "No hemos invadido su intimidad, no hay tranqueras ni alambrados para cruzar", aseguró.

Los deportistas, asombrados, publicaron el material en las redes para que los mendocinos fueran testigos de la impunidad con la que se manejan los recursos de la provincia. Vale destacar que Daniel Vila es propietario del multimedios UNO, donde se ha evitado la noticia.

“No es agradable salir en la televisión y sentir que te están buscando”, explicó con preocupación, y cuestionó la falta de respuestas del Departamento General de Irrigación.

La Ley de Aguas, sancionada en 1884, indica en su artículo 11 que “el agua corriente es de dominio público cuando no nace y muere dentro de una propiedad particular”. El reclamo de Daniel Vila refiere al derecho de uso exclusivo del agua en el surco del arroyo San Isidro, lo que la normativa define como insostenible.