Desde Mendoza confirman interacción entre galaxias cercanas y su rol en la formación de estrellas

Un estudio liderado por especialistas del Conicet confirmó la interacción entre las Nubes de Magallanes al detectar perturbaciones en su dinámica. El hallazgo muestra cómo estos movimientos pueden impulsar la formación de estrellas y aporta claves sobre la evolución del universo cercano.

Desde Mendoza confirman interacción entre galaxias cercanas y su rol en la formación de estrellas

El estudio aporta nuevas evidencias sobre cómo los encuentros galácticos influyen en la formación de estrellas. Foto: Freepik

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Emilio Murgo

Publicado el 28 DE ABRIL DE 2026

Aunque a simple vista el cielo nocturno parece inmutable, lo cierto es que el universo está en constante transformación: galaxias que se atraen, interactúan y modifican su estructura a lo largo de millones de años. En ese escenario dinámico se inscribe una investigación reciente en Mendoza que pone el foco en la relación entre la Nubes de Magallanes y la Vía Láctea, dos de las galaxias más cercanas a nuestro sistema estelar. A partir del análisis de sus interacciones, el estudio busca comprender cómo estos encuentros gravitacionales influyen en la formación estelar y en la evolución de las galaxias, aportando nuevas evidencias sobre procesos que, aunque imperceptibles a escala humana, son fundamentales para explicar la historia y el comportamiento del cosmos.

En este contexto, comprender cómo se mueve el universo y de qué manera interactúan las galaxias se vuelve una de las preguntas centrales de la astronomía contemporánea. En ese marco, una investigación liderada desde Conicet Mendoza logró identificar evidencias concretas de estas interacciones al detectar una perturbación dinámica en una región específica de la Nube Menor de Magallanes, lo que confirma que estos sistemas no evolucionan de manera aislada.

Los resultados del estudio, publicados en la revista científica Astronomy and Astrophysics, aportan nuevas claves para entender la intensidad y las consecuencias de estos encuentros galácticos. Andrés Piatti, investigador del Conicet en el Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (ICB, Conicet-UNCUYO), docente y uno de los autores del trabajo, sintetiza el objetivo de la investigación: “El objetivo principal de la investigación fue poder verificar si existe interacción entre ambas galaxias y determinar cuán intensa es”. A partir de estos hallazgos, el estudio no solo confirma la existencia de vínculos dinámicos entre estas galaxias vecinas, sino que también abre nuevas líneas para explorar cómo estos procesos influyen en la formación estelar y en la evolución del universo cercano.

Una investigación liderada desde Mendoza confirma que galaxias cercanas interactúan y modifican su evolución. Foto: Prensa Conicet

Galaxias vecinas: qué son y cómo observarlas desde Mendoza

La investigación afirma que las galaxias no son estructuras aisladas, sino sistemas que se relacionan y se transforman a partir de su interacción con otras. De esta manera, estudiar las vecinas más próximas de la Vía Láctea permite comprender, a menor escala, procesos que ocurren en todo el universo. El investigador del Conicet explica: “Nosotros quisimos llevar esa idea al terreno de una investigación concreta. Vivimos en una galaxia llamada Vía Láctea. Si pudiéramos salir de ella, encontraríamos grandes espacios vacíos, pero también otras galaxias. Las más cercanas a la nuestra son dos que, desde Mendoza, pueden observarse a simple vista como pequeñas ‘manchas’ en el cielo: las Nubes de Magallanes, una mayor y una menor. Aunque a veces parecen nubes, en realidad son galaxias como la nuestra, vistas en perspectiva".

Para quienes buscan ubicarlas en el cielo, el especialista sugiere tomar como referencia la Cruz del Sur: al seguir su eje principal hacia abajo, en esa misma dirección, es posible encontrarlas. Este punto de partida permite comprender que no se trata de objetos aislados, sino de parte de un sistema dinámico que evoluciona constantemente.

Desde Mendoza, las Nubes de Magallanes pueden observarse como “manchas” en el cielo, parte de un sistema galáctico en interacción. Foto: Freepik

Evidencia científica de una interacción galáctica

El eje central de la investigación es confirmar si estas galaxias interactúan entre sí y medir la intensidad de ese vínculo. Piatti propone una analogía clara para entenderlo: “Si pensamos a las galaxias como unidades elementales del universo —algo así como las células en el cuerpo humano—, entonces, si esas ‘células’ se mueven, es esperable que en algún momento se acerquen, interactúen o incluso colisionen. Es decir, no solo el universo es dinámico, sino que, además, sus componentes interactúan entre sí”.

A partir de observaciones en la periferia de la Nube Menor de Magallanes, el equipo de investigación analizó las velocidades de distintas estrellas y comparó esos datos con los valores esperados en un modelo teórico de galaxia aislada, es decir, sin influencia externa. Según explicó Andrés Piatti, este contraste permitió detectar diferencias significativas en los movimientos estelares, evidenciando la presencia de perturbaciones dinámicas. En ese sentido, concluyó que estas variaciones se deben a la interacción gravitacional con otra galaxia, lo que confirma que las estrellas no se desplazan de manera uniforme, sino que su comportamiento está condicionado por la interacción entre galaxias.

Los resultados fueron concluyentes. “Nosotros confirmamos de modo observacional, con evidencia empírica, que la Nube Mayor y la Menor de Magallanes interactúan entre sí. Observamos cúmulos de estrellas en la periferia de la Nube Menor, que son los más débiles y fáciles de ser arrancados. Para ello, usamos un telescopio —de 8 metros— del Observatorio Géminis y obtuvimos espectros donde, midiendo la longitud de onda, aplicamos el efecto Doppler para calcular velocidades”, afirma. Y agrega: “Luego, comparamos esos valores con un modelo teórico de una galaxia aislada y encontramos diferencias: esos cúmulos están perturbados cinemáticamente. Sus movimientos han sido alterados por la interacción con la Nube Mayor. A partir de estos datos, se confirmó que ambas Nubes de Magallanes interactúan mutuamente, y que dicha interacción se manifiesta en las perturbaciones observadas en las regiones externas de estas galaxias”.

El análisis de velocidades estelares permitió detectar perturbaciones que evidencian la interacción entre galaxias. Foto: Prensa Conicet

Un universo dinámico que también crea nuevas estrellas

Estas interacciones no solo modifican la estructura de las galaxias, sino que también pueden generar nuevos procesos. El estudio plantea que, cuando las galaxias se acercan, su gravedad altera el gas interestelar y puede desencadenar la formación de estrellas. En palabras de Piatti: “Conocer que el universo no es estático, sino altamente dinámico, permite entender que las galaxias se acercan entre sí, cambiando su forma y su historia interna”.

En ese sentido, el investigador subrayó que las galaxias no solo están compuestas por estrellas, sino también por gas, un elemento central en los procesos de formación estelar. Explicó que, cuando ese gas es alterado por interacciones gravitacionales, se generan condiciones físicas —como la turbulencia— que pueden activar el nacimiento de nuevas estrellas. A partir de este fenómeno, señaló que incluso en regiones donde se esperaría encontrar únicamente poblaciones estelares envejecidas, es posible detectar la presencia de estrellas jóvenes, lo que aporta información clave sobre la dinámica y evolución de estos sistemas.

Este tipo de fenómenos permite comprender que las galaxias no son estructuras estáticas, sino sistemas en permanente transformación, influenciados por su entorno y por otras galaxias cercanas.

Las fuerzas gravitacionales entre galaxias pueden alterar el gas y desencadenar la formación de nuevas estrellas. Foto: BBC

Un aporte mendocino a la astronomía internacional

El estudio fue posible gracias al uso de tecnología de primer nivel en el Observatorio Gemini, un consorcio internacional del que forma parte la Argentina junto a países como Estados Unidos, Brasil, Chile, Australia y Corea. Esta participación, según destaca Piatti, resulta clave: “La participación científica argentina es algo muy bueno ya que nos permite acceder a tiempo de uso de estos instrumentos de alta tecnología, integrándonos así a un equipo internacional y posibilitando el desarrollo de investigaciones de primer nivel”.

En este marco, el investigador y docente remarcó la importancia de fortalecer el desarrollo científico, tanto a nivel local como regional, no solo para consolidar capacidades propias, sino también para sostener la participación en proyectos internacionales de alto nivel. Al mismo tiempo, planteó que la astronomía se vincula con una de las inquietudes más profundas del ser humano: la necesidad de comprender el universo en el que habita. En ese sentido, sostuvo que el estudio constante del cosmos permite dimensionar su inmensidad y diversidad, al tiempo que alimenta una curiosidad que trasciende lo cotidiano y abre interrogantes sobre el lugar que ocupamos en él.

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