Detenidas y exdetenidas reclaman por el cambio inconsulto de la modalidad del CENS del penal

El Colectivo Suculentas se manifestó contra el reemplazo de la orientación Humanística por la de Ciencias naturales en la Unidad Penal III de mujeres. Remarcan que afecta las trayectorias educativas de las estudiantes. Desde la DGE, aseguraron que “ya es una decisión tomada”.

Detenidas y exdetenidas reclaman por el cambio inconsulto de la modalidad del CENS del penal

Complejo Almafuerte. Foto: Prensa Mendoza

Sociedad

Unidiversidad

Julia López

Publicado el 16 DE JUNIO DE 2022

Desde el Colectivo Suculentas, integrado por detenidas y exdetenidas, llamaron la atención sobre una situación en el CENS que funciona en la Unidad Penal III de mujeres de la cárcel Almafuerte II. El problema, indicaron, es que desde la coordinación de Educación en Contextos de Encierro decidieron unilateralmente reemplazar la modalidad de Humanidades por la de Ciencias Naturales. La DGE aseguró que “es una decisión tomada” para “garantizar el ingreso, permanencia y egreso de estudiantes”.

Esta situación –explica Lola Troncoso, una de las integrantes de la organización feminista– retrasa y hasta obstaculiza que las mujeres allí alojadas se reintegren a su escolarización. Sin embargo, se actuó “sin consultar a profesores y mucho menos averiguar qué es lo que podría pasar con el desempeño escolar de las chicas”, aseguró.

Muchas de ellas eligen estudiar, además, porque, al terminar la primaria o la secundaria, las benefician con dos meses de reducción de condena. Cambiar la modalidad, asegura Troncoso, complejiza la enseñanza, afecta las trayectorias educativas, provoca un aumento en el ausentismo y, por lo tanto, obstaculiza la consecución de beneficios.

Más allá de este sistema, lo cierto es que hay una gran cantidad de detenidas que tienen entre 20 y 30 años, y también mayores, que se están alfabetizando. Logran terminar la primaria con mucho esfuerzo y la secundaria les hace mucha ilusión.

“Para quienes tienen las herramientas profesionales de análisis, es más simple entender que una baja escolarización significa muy poca comprensión. Es que, justamente, carecemos de los instrumentos que nos permitan entender un texto, una cuenta y hasta una conversación”, dice el Colectivo Suculentas en un comunicado.

Actualmente, la cárcel de mujeres está en Almafuerte II y allí son alojadas las procesadas y condenadas en la primera etapa. En El Borbollón, donde funcionaba antes el penal, ahora hay un sector, apartado del resto del edificio, al que las mujeres son derivadas para cumplir una fase “de confianza” cuando ya han cumplido más de la mitad de su condena. En ese período, ya empiezan a tener salidas transitorias para reacomodarse a la dinámica familiar, y estudiar no les significa un beneficio de reducción de pena.

Lola Troncoso, además, se mostró a favor del aporte específico que las humanidades pueden hacer a una persona en contexto de encierro. La orientación actual, asegura, colabora con la ampliación del pensamiento, ayuda a reflexionar, da herramientas para pensar la vida, en retrospectiva y también hacia el futuro. Además, las materias específicas de las ciencias naturales –como biología, física, química– no preparan a las que eligen seguir con estudios universitarios que, en su gran mayoría, se vuelvan a carreras humanísticas o de ciencias sociales.

En ese sentido, Suculentas añadió en el escrito: “La escuela en la cárcel es una real oportunidad de cambiar nuestras vidas, de incorporar saberes imprescindibles si queremos sobrevivir tras muros. Es más, para muchas, escolarizarse es alfabetizarse”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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¿Qué dice la DGE?

El responsable de Educación en Contexto de Encierro, Erico Arias, aseguró que el cambio de modalidad “es una decisión tomada” y “se ha trabajado mucho tiempo para avanzar en esta propuesta”. Sin embargo, ratificó que fue una decisión sin consultar: “Tenemos una responsabilidad indelegable de garantizar el ingreso, permanencia y egreso de las estudiantes. Si yo estoy viendo que las está perjudicando, no hace falta que lo consulte (...) Era lo más sano para las estudiantes”.

Explicó que las personas privadas de libertad se alojan en uno u otro lugar dependiendo del régimen progresivo de la pena. Esto quiere decir que están en la Unidad Penal 3 al principio de su procesamiento o condena y son trasladadas a la Unidad 14 –ubicada en El Borbollón– cuando han cumplido más de la mitad de la pena.

Unidad Penal 3 de mujeres, antes de su inauguración en Almafuerte 2

En este ámbito, la orientación del CENS es de Ciencias Naturales y, para terminar la escuela, una detenida “tiene dos opciones al cambiar de bachiller: rendir seis materias por equivalencia, o abandonar y no terminarlo”. Claro que puede concluirlo una vez recuperada su libertad, pero Arias remarca que, desde la DGE, tienen interés en garantizar la finalización de la trayectoria educativa en contexto de encierro.

Sin embargo, actualmente hay una sola mujer que concluye la secundaria en El Borbollón y 45 en Almafuerte II.

Hasta hace poco, coexistían distintas orientaciones en los CENS de las cárceles –Ciencias Sociales, Comunicación, Administración y Ciencias Naturales– y, a partir de ahora, se unificó todo en Ciencias Naturales. Esto abre el interrogante sobre el futuro laboral del grupo de docentes de los otros bachilleres. “Hemos buscado todas las maneras posibles. Ahora estamos trabajando en eso, justamente, para poder reubicar”, aseguró Erico Arias, aunque todavía no hay certezas.

Arias, además, apuntó a remarcar los beneficios del bachiller de Ciencias Naturales, “que se van a ir visualizando a medida que vaya pasando el tiempo”. Habla de la incorporación en la currícula de temas como adicciones y sus consecuencias, de las etapas del embarazo, de alimentación. “Puede servir de una base muy importante para después continuar con una capacitación que hace el Servicio Penitenciario de promotores de salud”, concluyó el funcionario.

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