El caracol centinela: curiosa investigación sobre la contaminación del agua

Un programa de investigación de la SeCTyP (Secretaría de Ciencia Técnica y Posgrado) se dedica  a analizar la contaminación hídrica a causa de diversos metales, mediante un método bastante llamativo: la cría y estudio de caracoles autóctonos como “centinelas” de la contaminación.

El caracol centinela: curiosa investigación sobre la contaminación del agua

Especiales

Emiliano Jacky

Publicado el 01 DE MAYO DE 2011

Hace poco se ha celebrado el Día Mundial de Agua,  evento propiciado por la ONU para alertar sobre las condiciones críticas de disponibilidad de agua potable en un mundo donde el crecimiento de las ciudades y la explotación irresponsable de la naturaleza amenazan las bases de un desarrollo sustentable. En la provincia de Mendoza, el problema del recurso hídrico ha sido y es un tema de primer orden, partiendo de la misma fundación que produjo la realidad y el símbolo del oasis  hasta la última y más actual discusión sobre  los impactos de los proyectos de extracción minera en contexto de  “emergencia hídrica”.

Con la atención puesta en esta problemática, se desarrolla en la UNCUYO  un programa de investigación de la SeCTyP (Secretaría de Ciencia Técnica y Posgrado) abocado a estudiar la contaminación hídrica por parte de diversos metales, y esto a través de un método llamativo: la cría y estudio de caracoles autóctonos como “centinelas” de la contaminación. ¿De qué se trata esto?

El equipo investigativo del Dr. en Medicina y docente universitario,  Alfredo Castro, quien además es el investigador Principal del CONICET, trabaja en un proyecto a través del cual se dedica a cultivar en las instalaciones de Facultad de Medicina un molusco llamado Ampularia Canilaculata. Se trata de una especie presente en un amplio sector del centro este y noreste de la provincia. Por medio de observaciones de laboratorio que llevan ya más de 15 años, los investigadores han descubierto que en la glándula digestiva de este caracol viven corpúsculos intracelulares (bacterias de un tipo especial) capaces de acumular altas concentraciones de metales potencialmente adversos para la salud humana: uranio,  mercurio o arsénico, entre otros. El estudio de los tejidos habitados por los corpúsculos permite detectar si existen niveles significativos de contaminación metálica en el agua. Con este hallazgo se vuelve posible diseñar sistemas y protocolos de control  del agua de bebida o riego, con alta precisión e infraestructura local. 

Más allá de los desastres de actividades industriales irresponsables, es necesario saber que Mendoza se encuentra expuesta a la contaminación del agua por metales desde el momento en que sus principales fuentes hídricas son las aguas de deshielo y las provenientes de napas subterráneas. En efecto,  estas aguas, en sus cursos naturales, pueden dar con depósitos minerales y así verse afectadas por los mismos.  Uno de los aspectos más interesantes de la investigación que destaca el equipo de Castro-Vázquez es que el molusco y sus simbiontes tienen una capacidad tan alta de acumulación de metales que podrían utilizarse para la bio-remediación de  ambientes contaminados. Es decir que se cuenta con posibilidades de desarrollar un método no sólo de prevención y control sino también de lucha contra la contaminación hídrica.

Si bien la efectiva implementación de sistemas de protección depende de variables políticas y sociales que exceden los objetivos y capacidades de los investigadores de la UNCUYO, en la actualidad se llevan a cabo  esfuerzos desde el programa de investigación de la misma casa de estudios y desde el EPAS (Ente Provincial del Agua y de Saneamiento) para diagramar los posibles criterios de un trabajo conjunto en vistas a una adecuada protección de la población mendocina respecto a la contaminación hídrica por metales.

El equipo de investigación que dirige Castro-Vázquez está conformado por el Dr. Israel A. Vega, también investigador del CONICET,  y por la Dra. María A. Arribére, investigadora de la CONEA.