Feminismos comunitarios: mujeres que luchan por la descolonización y la despatriarcalización

En las asambleas comunitarias, las mujeres originarias pelean día a día por tener voz y voto. La doble opresión se convierte en doble lucha. Las palabras de una referente qom y de una mapuche.

Feminismos comunitarios: mujeres que luchan por la descolonización y la despatriarcalización

Foto: aporrea.org

Sociedad Unidiversidad Sexo, género y diversidad / por Unidiversidad / Fuente: Télam / Publicado el 05 DE ABRIL 2021

En los últimos años hemos visto cómo los movimientos feministas sacudieron el espacio público, no solo por su impacto en la sociedad civil, sino también en el sector político. Los reclamos por igualdad de derechos están permanentemente intentando llegar al Estado. Del mismo modo, estos reclamos alcanzaron a las sociedades comunitarias indígenas, en las que las mujeres están exigiendo voz y voto en las asambleas y organismos de decisión.

Las comunidades originarias sostienen reivindicaciones históricas como el derecho al territorio, el cuidado de la tierra, el acceso a la salud, al agua, a la educación intercultural bilingüe. En esa trama de lucha contra la violencia por el racismo y la discriminación, se insertan los feminismos comunitarios.

Bashe Nuhem –qom, comunicadora, documentalista– vive en la localidad de Juan José Castelli, en la entrada al mítico Impenetrable chaqueño. En diálogo con Télam, aseguró que las comunidades indígenas apuntan contra una doble opresión: la descolonización y la despatriarcalización. 

A pesar de que, en la actualidad, se pueden ver nuevas formas de relación entre varones y mujeres que muestran un cambio, la “supuesta superioridad masculina” también marca a las comunidades indígenas, asegura la comunicadora quom. Siguen, en sus estructuras, reproduciendo el machismo dominante. 

"En las comunidades, en el Impenetrable, está todavía muy anclado el machismo que mata, debilita, desacredita, y nosotras lo sufrimos constantemente. Es una lucha permanente, nos pasa en la radio cuando queremos tocar un tema y nos ponen caras. Con la despenalización del aborto, muchos hermanos, incluso mujeres, ¡empezaron a decir que nosotras estábamos incentivando a que las jóvenes se sometan a un aborto!", describe Bashe Nuhem.

Desde la comuna de Cushamen, ubicada al noroeste de Chubut, Vanesa Martín también reflexiona sobre el tema. Es mapuche, referente de género e integrante de la comunidad Fofo-Cahuel. Ella hizo hincapié en la situación de las pobladoras alejadas, a las que el único medio de comunicación que llega es Radio Nacional. 

En esa geografía esteparia, extensa, interminable, la situación de las mujeres está lejos de parecerse a las de los centros urbanos. "La realidad es que las mujeres que viven en la ruralidad están abandonadas a su suerte por parte de los Estados nacional y provincial. Ni hablar de los movimientos feministas. Y en los espacios comunitarios, no se prioriza hablar sobre los derechos de las mujeres", explicó a Télam la referente.

Vanesa no responsabilizó a los movimientos feministas por “no llegar” a esos territorios sino que aseguró que “estos espacios deben nacer desde cada lugar, cada localidad y desde cada mujer”. De hecho, en su caso fue su propia historia la que la llevó a militar la igualdad de género: “Yo particularmente me creo feminista porque nací, crecí y sigo viviendo en una familia machista, y me hice y me sigo construyendo por la lucha diaria de mis abuelas, mi mamá, mis vecinas y cada una de las mujeres de mi comunidad". 

En este contexto, se vuelve imprescindible el papel de la radio pública en las comunidades. "Por suerte hoy, en la radio, hay áreas de género y pasan pequeños segmentos de información, así que podemos escuchar sobre algunos derechos y sobre muchos femicidios que se dan en otros lugares", contó Vanesa Martín.

Claro que el feminismo no se ha insertado de manera uniforme ni se da de la misma manera en las 1653 comunidades en las que habitan los 38 pueblos indígenas reconocidos por el Estado argentino. En general, el cuestionamiento a la superioridad masculina es una novedad.

Es que la aplicación de leyes o el reconocimiento de derechos surgidos de grandes reclamos, luchas y movilizaciones no hacen un efecto inmediato en la sociedad. Para ver grandes cambios, se necesita avanzar sobre lo más difícil, que es la cotidianidad: transformar los vínculos al interior de las relaciones familiares, amistosas y laborales.

Sin embargo, en la actualidad son muchas las mujeres que realizan cambios en la práctica. Bashe Nuhem recordó, entre risas, una anécdota con el marido de una compañera moqoit (mocoví): "La mandó a preparar la comida para los asistentes a la asamblea. Nosotras nos miramos porque teníamos nuestras carpetas con propuestas para seguir con los procesos de lucha. La compañera entonces le respondió que no podía, o que podía pero no en ese momento, porque nosotras, las mujeres, teníamos planteos para hacer".

Y continuó: "Se quedaron mirándonos de reojo, mal, pero nos plantamos, dijimos que nosotras tenemos que estar en la asamblea. Eso fue por primera vez e hicimos que muchos nos observaran, sobre todo los hombres. Algunos comprendieron, otros no, y esto es el feminismo, con el que apuntamos a lo mismo: la participación, pero una real", apuntó Bashe.