¿Qué es la economía circular?

En este artículo se proporciona una reflexión acerca de la economía circular y se brinda un abordaje sístémico, global y transdisciplinar para facilitar la transición a este nuevo modelo de economía.

¿Qué es la economía circular?

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Sociedad Otras Miradas por Lic. Fernando Ruiz | Centro de Estudios Prospectivos-Universidad Nacional de Cuyo / Publicado el 10 DE JULIO 2021

La Revolución Industrial sentó los cimientos del funcionamiento actual de nuestras sociedades y economías. Desde la invención de la máquina de vapor cambió todo. Por primera vez se comenzó a producir en masa para abastecer a los mercados de consumo. Dentro de la cosmovisión de la modernidad basada en el progreso material ilimitado, las materias primas y la disponibilidad de energía derivada de combustibles fósiles parecía infinita. Este sistema permitió avances significativos pero también desencadenó problemas a futuro. Las innovaciones resultantes del dominio de la técnica significaron una mejora en los niveles de confort material inimaginables para generaciones previas. Sin embargo, este sistema económico está alcanzando límites impuestos por la misma naturaleza. Tomamos recursos para producir, consumir y, luego cuando no los necesitamos más, los descartamos.

Denominamos este un modelo lineal de economía. Algo que aparece normalizado y que está presente como algo natural en nuestra experiencia cotidiana. Este artículo pretende analizar la transición hacia una economía circular partiendo de una aproximación sistémica, transdisciplinar y global al problema; luego se proporcionan datos relevantes para entender la situación global, a continuación se introduce el concepto de economía circular y se plantean algunas conclusiones y recomendaciones finales.

En primer lugar, para analizar y entender los problemas actuales es necesario partir de una aproximación transdisciplinar, global y sistémica, esto es incorporar elementos de distintas disciplinas. Esto permite relacionar y conectar fenómenos de la realidad que abordándolos de un modo reduccionista no sería posible. De igual manera, es necesario incluir un análisis en distintas capas o niveles, siguiendo al futurista Sohail Inayatullah. Estas capas de análisis son cuatro, tomando el modelo del iceberg desde lo más superficial a lo más profundo. En el primer nivel está lo que podemos observar respecto a un fenómeno o la realidad empírica, es decir, lo que usualmente se menciona en las noticias y que se comenta respecto a algo sin profundizar en su análisis. En el segundo nivel están las causas sistémicas que pueden ser políticas, económicas, culturales, etc. Tercero, un nivel por debajo está la cosmovisión y los modelos mentales que dependen de la cultura y los valores de una sociedad en una época determinada. Por último, están los mitos y metáforas que están en nuestro origen como especie social.

En segundo lugar, para introducir el tema de la economía circular es importante previamente tener en consideración algunos datos acerca del estado actual del planeta. El nivel de sobreexplotación de los recursos naturales, las emisiones de carbono y la generación de residuos son demasiados altos para que los ecosistemas puedan recuperarse de ese impacto. En un informe reciente del Banco Mundial se proyecta que el mundo genere unos 3400 millones de toneladas anuales de residuos para 2050, incrementándose drásticamente desde los actuales 2010 millones de toneladas anuales. Según Global Footprint Network que calcula el Día de Sobrecapacidad de la Tierra, en 2020 fue necesario 1.6 planetas para sostener la actividad humana, es decir, necesitamos un 60% más de lo que los ecosistemas pueden proporcionar en un año. Este indicador viene empeorando desde que se comenzó a medir en 1970, a excepción del año pasado marcado por la pandemia. Esto trae como consecuencia un agotamiento continuo de la naturaleza a expensas de las generaciones futuras. Según la Evaluación Global sobre la Biodiversidad y los Servicios de los Ecosistemas del Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) un millón de especies están en peligro de extinción, más que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad. Según el Programa de Observación Terrestre de la Unión Europea Copernicus la temperatura registrada en el año 2020 igualó los registros del año 2016 como los años más cálido a nivel global y señala un aumento continuo en las concentraciones de CO2 en la atmosfera.

Para solucionar estos problemas interconectados se requieren aproximaciones que partan de una visión sistémica de la realidad y es necesario repensar los paradigmas actuales, es decir, un cambio drástico de nuestros patrones de producción y consumo actuales. Principalmente se presentan las siguientes preguntas ¿Cómo conservamos los ecosistemas de los que dependemos para nuestra supervivencia? ¿Cómo rediseñamos nuestras ciudades donde se espera que para 2050 viva el 80 por ciento de la población mundial? ¿Cómo descarbonizamos nuestras economías? ¿Cómo producimos y distribuimos comida para una población mundial en ascenso y, por último, cómo abordamos el tema demográfico para mantener un balance en el crecimiento de la población?

En conclusión, lo que se propone desde la economía circular es rediseñar nuestro sistema económico de modo radical para mantener un equilibrio entre economía, ambiente y sociedad. Es necesario transformar nuestro modo de gestionar los recursos, como producimos y consumimos y qué hacemos con los productos luego de su uso para volver a aprovecharlos. La economía circular se basa en los principios de eliminar residuos y contaminación, mantener los productos y materiales en uso y regenerar los sistemas naturales. Se trata de volver a entender el funcionamiento de la naturaleza y concebir al ser humano como parte de los ecosistemas. Para esta transformación es necesario la participación de múltiples actores (gobiernos, empresas y sociedad civil), generar los marcos regulatorios y fiscales adecuados para crear incentivos correctos y la educación para generar cambios culturales en el largo plazo. Por último, concebir la ciencia y la tecnología como una herramienta en favor de este cambio de paradigma.