Inmigrantes que escribieron en su lengua

Entrevista a Claudia Garnica, docente e investigadora, que estudia la literatura de viajeros e inmigrantes alemanes a la Argentina.

Inmigrantes que escribieron en su lengua

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Vanesa Seno, becaria de Prensa de la Facultad de Filosofía y Letras

Publicado el 13 DE OCTUBRE DE 2015

La inmigración ha sido tema de investigación desde la literatura. La docente de la cátedra de Literatura Alemana y Austríaca de la Facultad de Filosofía y Letras e investigadora Claudia Garnica de Bertona dedicó nueve años a la búsqueda y sistematización de la literatura de viajeros e inmigrantes alemanes a la Argentina. Se la entrevistó para conocer un poco más de su experiencia durante tantos años de estudio y sus reflexiones sobre el tema.

Como docente e investigadora en Letras, ¿cuál es su contacto con la inmigración?

El contacto con los inmigrantes y con la literatura de los inmigrantes tiene que ver con el tema de mi tesis doctoral. Logré un corpus que abarcaba cien años de la presencia germanohablante en la Argentina desde 1870 a 1970, con 101 autores. Se llamó literatura en lengua alemana –así no se limitaba ninguna nación– de migrantes y viajeros a la Argentina. Se incluyeron los textos de los inmigrantes alemanes, de los exiliados y de los viajeros.

¿Por qué incluyó la literatura de los viajeros?

Tomé a los viajeros porque a veces venían como viajeros y se quedaban como inmigrantes o hacían un viaje, contaban su experiencia y en el segundo viaje se quedaban como inmigrantes. Entonces pensé agregarlos.

Después de tantos años de estudio de la literatura de viajeros e inmigrantes alemanes en la Argentina, ¿a qué conclusiones llega?

La conclusión fue que la literatura argentina o la historia de la cultura argentina está dejando de lado un componente muy importante, que es el componente migratorio. Cuando nosotros hablamos de nuestra literatura y de nuestra cultura mencionamos la inmigración, pero no se estudia con demasiada profundidad.

Otro aspecto que rescato es que se creó el problema para la literatura argentina y la literatura hispanoamericana de qué hacer con este material que era inexistente hasta que yo lo hice visible, pero que siendo visible ya no puede ser ignorado. En qué medida nuestra literatura argentina no debe atender también a esas otras literaturas que están en otros idiomas de inmigrantes que, si bien no son canónicas o no están en el centro del sistema, sí son parte del sistema.

¿Cómo fue la presencia germana en Argentina?

Existió, sobre todo en Buenos Aires, una minoría germanohablante muy importante en cantidad y también en influencia. De hecho, había dos diarios en alemán, aún queda uno; todavía están las iglesias que se fundaron a fines del siglo XIX, el Club Alemán y muchísimas instituciones que marcan la presencia de una minoría que es cada vez menos importante porque está cada vez más asimilada.

Los inmigrantes mantuvieron su lengua alemana, ¿qué pasa con sus descendientes?

En general, pasó eso: los padres, muchos ni aprendieron el castellano. Los hijos tuvieron que ir a la escuela y aprender el castellano, y el ser alemanes hacía que se los identificara con el nazismo inmediatamente o los convertía en chicos distintos. Entonces, se dejaba de lado el alemán y solo se utilizaba en la intimidad de la casa, pero no es lengua de escritura; por ejemplo, recién la tercera generación se interesa por conocer sus raíces.

¿Por qué pasaron tantos años sin que la inmigración fuera investigada en nuestro país?

Seguramente hay razones históricas, porque el argentino identifica lo alemán con lo nazi directamente, desconoce bastante lo que era y lo que es Alemania, solo la conoce por testimonios de otros, muy pocos la conocen de primera mano. Esa identificación de lo alemán con el nazismo hace que estudiar a gente que hizo daño a la humanidad no sea por ahí tan motivador. También, la barrera del idioma y la dispersión del material.

¿Qué cuenta la literatura de inmigrantes?

Hay muchos escritos autobiográficos, y lo que cuentan es muy triste, sobre las condiciones de vida de los inmigrantes. A mí ahora esta situación de la inmigración en Europa me conmueve muchísimo, porque no solo soy descendiente de inmigrantes, tercera generación, y sé qué le pasó a mis abuelos, sino que he leído tanto de escritos autobiográficos de los que les costaba adaptarse al clima, a las costumbres, al asado, al mate, a que la gente hablara demasiado, a todo lo que para el extranjero es diferente.

¿Qué le enseñó esta literatura, desde lo humano?

Humanamente, me enseñó a tener una mirada mucho más solidaria de alguna manera con el emigrante y a ser más receptiva con el otro, con el que yo percibo como el otro, como el diferente a mí. Me hace ser mucho más sensible con ese tipo de cosas que antes pasaban a mi lado y no las percibía, pero ahora sí.

Me compadezco muchísimo de todo lo que tiene que ver con la inmigración, lo miro de otra manera, con otra sensibilidad. Nadie planifica o desea tanto emigrar, siempre se ve impulsado por una falencia o por una falta de algo que su propio país no puede darle, ya sea algo material o algo espiritual, o porque se lo persiga por alguna razón pero siempre la situación es de desventaja porque es parte de una minoría dentro de una mayoría: lingüísticamente, religiosamente, culturalmente, en todo sentido.

¿Y desde lo científico?

Desde lo científico hace que problematice o me vuelva problemático el concepto de cultura, de literatura argentina, que durante largo tiempo ha hecho como que no existieron minorías y sí existieron.

Por ejemplo, ahora a la literatura mapuche se le está dando otro valor. Hay que ponerse de acuerdo sobre qué lugar se le va a dar a las minorías culturales y lingüísticas que habitaron y que ya han perdido el idioma, por ejemplo, pero que siguen teniendo peso cultural, qué lugar se les va a dar dentro de la historia de la cultura argentina y dentro de la historia de la literatura, porque también es un subsistema que coexiste y que tiene relaciones con la literatura de origen, por una parte, pero también por la temática con la literatura de destino.

Hoy en la Argentina, ¿hay algún centro de inmigrantes alemanes?

Otro dato interesante es que se ha fundado el centro DIHA, que ha conseguido sede en la Universidad de San Martín, donde se trabaja mucho con la recuperación de la memoria. Ahí se han llevado una cantidad increíble de libros donados, fotos, diarios, cartas que las familias donan y les dan los derechos al centro día para publicarlos.

Por Vanesa Seno, becaria de Prensa de la Facultad de Filosofía y Letras

Claudia Garnica