Karamelo Santo se despide de Mendoza

Por última vez, este 14 de agosto a partir de las 16.00, en el espacio verde de la Nave Cultural, sonará esta emblemática banda mendocina. Será uno de los números fuertes de los festejos de los 76 años de la UNCUYO.

Karamelo Santo se despide de Mendoza

Cultura Unidiversidad por Natalia Bulacio - Fotos: Rock and Photo / Publicado el 03 DE AGOSTO 2015

Nadie puede negar que Karamelo Santo invita a mover los pies. No será el último baile, ni el último pogo, ni el último coro entrañable que la banda arranque a sus seguidores. Pero sí será el último recital que dará en la Provincia de Mendoza, empezándose a despedir de este camino musical.

La banda de música fusión oriunda de Mendoza tocará este 14 de Agosto en los jardines de la Nave Cultural como parte de los festejos por los 76 años de la UNCUYO. Será a partir de las 16.00 cuando empiece a sonar la mezcla de punk, folclore, cumbia, ska y reggae.

El punto final de la carrera artística de KS será el 30 de este mes en el club cultural Matienzo, en Palermo, Buenos Aires. Desde el 14 hasta el 30 tienen innumerables fechas para despedirse por todo el país.

Unidiversidad entrevistó a Pedro Rosafa, más conocido como Piro, quien integra la banda desde el año 94 y le pone su voz como cantante, y a Diego Aput, músico bajista quien se sumó en el 2000.

¿Qué significa volver a los pagos mendocinos?

Pedro Rosafa (P.R.): Volver a Mendoza es un torbellino de recuerdos. Si bien estamos muy afincados acá (por Buenos Aires) con la familia y los amigos, siempre hay muchas ansias de patear un poco el barrio, ver a los primos, a los amigos menducos. Este 14 de agosto se nos van a llenar los ojos de lágrimas, ir a darle un beso y un abrazo –artísticamente hablando– a la provincia que nos vio nacer. Va a ser muy emocionante... Imaginate que en algunos casos le hemos dedicado la mitad de nuestras vidas a este proyecto.

Diego Aput (D.A.): Siempre es muy piola volver. Vivo en Buenos Aires hace un montón, desde el 97, pero siempre sigo en contacto con Mendoza porque tengo a mi hija más grande, entre otra gente querida. Hacer el recital es una decisión muy fuerte, lo hemos venido pensando bastante. Ha sido un año de mucha intensidad, de aprendizaje, de hacer un montón de cosas, de conocer países.

¿Cuáles son las razones por las que la banda deja de tocar?

P.R: Desde que se fue su miembro fundador, se produjo un hastío. El tipo registró la marca a su nombre. La verdad que cuando decidió dejar la banda, nosotros decidimos continuarla porque pensábamos que nos la merecíamos, nos habíamos ganado el lugar, trabajamos mucho, le dimos años de nuestra vida, pero por una cuestión técnica y legal ya no podíamos. De un modo muy anónimo, nos hicieron vivir situaciones de amenazas, de no poder usar tal o cual canción. El contenido de las canciones es nuestro. Hemos sufrido muchas chicanas, y sabemos que Karamelo Santo es muchísimo más... Pensamos en tomar una decisión: no partir al medio al hijo. Decidimos soltar en un momento en el que todavía podemos agradecer todo lo que KS nos dio, en función de lo que KS hizo por nosotros y lo que nosotros hicimos por la banda, en toda la entrega que le pusimos. Empezó una situación de cansancio entre nosotros mismos, vivimos el acecho y la persecución, entonces decidimos ponerle punto final de una manera muy digna: agradeciendo. Nos desgastó un montón. Nos hubiera gustado seguir.

D.A.: Nosotros somos un grupo de laburo, con objetivos comunes. Nos hicimos cargo de un camino y somos felices de haberlo recorrido. El último disco fue maravilloso pero hoy lo más sano es reconocer que fue un camino muy lindo para nosotros y para mucha gente, y ya está. La verdad que hacer KS ha sido una experiencia maravillosa para mí y para todos los que hemos integrado y compartido. Es un ciclo y está terminando. Supimos ver que hay cosas que es mejor terminarlas que hacerlas eternas cuando no tiene sentido. Y tratar de que esta etapa sea positiva.

¿Hay vida después de Karamelo?

P.R.: (risas) Yo tengo un proyecto que desde hace cinco años estoy laburando. También con Diego (Aput) y Lucas (Villafañe) queremos ir caminando juntos. No podremos hacer heavy metal ni música electrónica porque nosotros somos un reflejo de lo que hemos venido haciendo hasta el momento. Nos estamos juntando de a poco. Hoy por hoy estamos muy abocados a cerrar la historia de Karamelo. Ya veremos...

D.A.: Nosotros seguimos siendo músicos. Con los chicos mantendremos esa semilla, no podemos proyectar demasiado porque nos tiene ocupado KS hasta el 30 de octubre. Le pusimos plazo para poder disfrutar el cierre del proyecto y como augurio y buena señal para lo que viene. Todavía no tenemos nombre para la próxima banda, pero tenemos un montón de temas para tocar. Sabemos hacer las cosas desde la nada, y esta vez no va a ser la excepción.

 

Caminar es lo sagrado

“La noche elegida / Aprendimos con los años / Caminar es lo sagrado / La esperanza mueve piedras / No volver, dejar las huellas (… ) Luna loca / alúmbranos / Esta ruta nueva que empezó…”, dice la canción de KS "Luna loca", un tema que tantas veces se cantó y se bailó en distintos escenarios. Quizás ese deseo pedido a la luna hoy tenga que ver con el presente que está transitando el grupo.

 

 

 

 

A Piro se lo escucha nostálgico, movilizado pero alegre porque celebra que este proyecto musical haya sido –según sus propias palabras– una escuela de vida. “Un lugar donde hemos aprendido y seguimos aprendiendo a tratar de darle espacio, escuchar y avanzar en bloque con tus amigos, a trabajar en grupo. Me ha dado mucho, una elección de vida durante más de 20 años, también una lección”, sintetiza.

Por su parte, Diego también se muestra agradecido. “Si bien no fue mi primera banda, me enseñó un montón de cosas. Pude proyectar mi vida, aprender de lo bueno y de lo malo que tiene esta profesión. Aprendí mucho del afecto humano, de las personas, a seguir adelante, a superar cosas, a no tener miedo a apostar a las cosas que se sueñan. Me llevo mucho futuro”, agrega, reflexivo.

Los Karamelo aseguran haber sido siempre bastante reservados con los conflictos de la banda. Coinciden en que, al ser músicos, lo que quieren es “disfrutar de tocar”. Estos jóvenes talentosos y comprometidos, con el disfrute en la piel y la denuncia social en la garganta, seguirán “haciendo bulla” por una sola razón: saben poner bien “la gente arriba”.

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