El lenguaje sanador

Para leer a Sonia

El lenguaje sanador

Identidad y Género

Especial Ser puta

Unidiversidad

Natalia Bulacio

Publicado el 03 DE JULIO DE 2015

“Las cosas hay que decirlas por su nombre. Yo sé que digo cosas fuertes. ¡Y cómo las digo!”, esboza Sonia, una hermosa mujer que con 50 años recorre el país en su lucha contra la prostitución. Se especializa en talleres y conferencias sobre trata de personas con fines de explotación sexual y acompañamiento a mujeres rescatadas de la trata. También hace trabajo de incidencia sobre leyes y su reglamentación, además de escritura y producción de materiales sobre prevención y educación sexual.

A lo largo de su militancia popular, sus actividades se centraron en la crítica a las posturas legalistas de la prostitución, a la que sitúa en un complejo entramado de explotación y violencia sobre el cuerpo de la mujer, donde la sociedad civil y el Estado son cómplices del abuso que reciben miles de mujeres, como parte de la lógica del mercado que concibe al cuerpo como un producto mercantil y de consumo. Hace dos años recibió la distinción “Alfredo Palacios” de la Cámara de Senadores de la Nación, y en 2012 el Gobierno de Chaco le entregó el premio “Mujer destacada del año”. Es una mujer destacada, sin dudas. Destacable.

El lenguaje nombra aquello que no existe y lo visibiliza. Dice lo que es y lo que no. Muestra u oculta. Por eso, Sánchez pone tanto énfasis en él. Frases como “trabajadora sexual”, “dama de compañía” o “mujeres en situación de calle”, son máscaras aceptables que sirven para volver a usar a las mujeres, o para no denunciar verdaderamente por lo que pasan. “Hay que romper el silencio, hay que hablar. Cuesta mucho salir del adormecimiento”, agrega.

“Puta se usa para descalificar, pero no para explicar la violencia. ¿Ves? Yo sentía que si seguía con los códigos de la prostitución, eso me sostenía ahí en la esquina”. Por eso comenzó a usar la palabra “puta”, que golpea. “Con ese lenguaje y una falsa dignidad te sostienen en esta explotación”, confirma la chaqueña.

Ella se llenó la boca hablando de “ser compañeras”, de “empoderarse” y otros calificadores de una situación que no era la propia. Sonia sostiene que con el lenguaje se retransmiten ideas ajenas a su realidad. Y que eso que dicen no es justamente lo que les pasa.

Para Sonia, el lenguaje y su buen uso es liberador. "Salís de la prostitución rebelándote y no aceptando ninguna forma de poder sustitutivo sobre vos, tu cuerpo y tus afectos”, argumenta.
 

Para leer a Sonia

Cuál es tu puta esquina es el blog escrito por Sonia Sánchez en el que cuestiona al Estado, al fiolo y al hombre consumidor de prostitución. Dice en una publicación que data del 2010: “Esta es mi cotidianidad, nombrar las cosas por su verdadero nombre, tener un lenguaje y practica propia, parida desde la desobediencia y dolor, con muchos errores, pero también con muchos aciertos. Apropiándome de mi cuerpo y saber convirtiéndolos en poder, y este en una práctica política cotidiana de subjetivación desde el afuera del afuera”.

Ninguna mujer nace para puta es el libro donde se analiza, desde la mirada de la prostituta, toda la maquinaria política, ideológica y filosófica que la ignoró.

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