La responsabilidad de los otros y las otras

Entre la apatía y el abandono

La responsabilidad de los otros y las otras

Identidad y Género

Especial Ser puta

Unidiversidad

Natalia Bulacio

Publicado el 03 DE JULIO DE 2015

Sonia Sánchez es implacable al señalar lo que entiende como las responsabilidades de todos. “Y de todas”, agrega rápidamente. Le duele en lo más íntimo la apatía y el abandono de quienes podrían estar en su lugar, porque “todas tenemos cara de puta”.

Estamos haciendo todo para que nuestras hijas sean las putas del mañana. Ante la presencia de la prostituta, la sociedad mira para otro lado, es cómplice del prostituyente. Se ríe de la creencia de que la puta está allí, parada en la esquina, porque quiere. “Es indignante y doloroso que otras mujeres no te vean, no te sientan, no te escuchen; que reproduzcan el lenguaje y la actitud del patriarcado, reforzándolo. Se olvidan de que el prostituyente viene por sus hijas”, sostiene Sonia sin dudar.

Sánchez fue prostituta hasta que un día sufrió una feroz golpiza que la hizo decir 'basta'. No da rodeos a la hora de cuestionar el rol de las autoridades, los políticos, la sociedad toda. “El Estado proxeneta convierte a la organización que representa a las putas en una de las cadenas de proxenetismo. Si le rogás mucho, puede llegar a darte un curso para aprender a coser, a hacer dulce, con el objetivo de que generes un microemprendimiento. Pero nada más", señala con firmeza.

Ella plantea al prostituyente como un consumidor de cuerpos, como un hombre voraz. “¿Quiénes son nuestros prostituyentes? Son nuestros hermanos, padres, amigos, maridos, amantes, curas confesores o pastores evangélicos. Todo prostituyente es un explotador”.

Recuerda llevar años luchando contra los policías que se la llevaban presa, a ella o a otras mujeres. Según sostiene, el sistema normativo de este país también tiene su cuota de responsabilidad: “Siempre se lo cuida al varón prostituyente, no se le pide la libreta sanitaria. Es la mujer la que da la cara, da sus nombres, figura en las listas. Cuando te rescatan de la prostitución, no te devuelven la calidad de ser sujeta de derechos”.

Y agrega: “Te convierten en una profesional de sus gustos sexuales. Pero no lo puedes reconocer como saber, porque la prostitución es enajenación de ti misma, por eso la soportas por años. Y desde la enajenación nada te pertenece. Ni siquiera aquello que se supone que sabes hacer”.


Los medios de comunicación

Sánchez se muestra crítica con la televisión basura. Pero también dice sentirse agradecida con los medios que tratan la temática con responsabilidad. Gracias a estos últimos, dice, la sociedad se anima a hablar de la prostitución, sabe lo que es la trata de personas, se anima a denunciar y se visibiliza de esta manera una compleja situación de violencia contra las mujeres.

“Tenés que ser puta. Te empujan para que pertenezcas a un estatus de esta sociedad. Esa prostituta vip también es violada, y los medios de comunicación tienen mucha responsabilidad. Esos programas también inculcan a las niñas a venderse a sí mismas como si fueran objetos. Les dice: 'Si te dejas hacer esto o aquello, sos linda o te haces la tontita, te va a ir bien'”, refuerza.

Programas como Showmatch y otros, que promueven una mirada machista y misógina sobre la mujer, son el blanco de las críticas de Sánchez: “Tinelli es una fábrica de putas. Y también una fábrica de prostituyentes. Mueve millones de dólares y nadie lo señala. Está diciendo a todas las niñas y adolescentes que así van a progresar, dejando que corten la pollera y mostrando la cola. Y a los niños, que tienen que ser muy machistas para tener éxito".

En una sociedad como la nuestra, hombres y mujeres tienen una vital tarea de transformación social. Sánchez levanta la bandera de derrocar la hipocresía: “Los varones en esta sociedad patriarcal y proxeneta tienen un shock de privilegios. Aún estamos a tiempo de cambiar la realidad, pero no podemos cruzarnos de brazos, tenemos que denunciar. Si no hay hombres que consuman prostitución, no habrá putas. Y si no hay putas, no hay trata", finaliza.

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