La UNCUYO despide a María Victoria Gómez de Erice, la primera Rectora de su historia

Falleció este sábado y dejó un legado de avances fundamentales en la Universidad, tanto académicos como estructurales, como la Facultad de Educación y el Hospital Universitario.

La UNCUYO despide a María Victoria Gómez de Erice, la primera Rectora de su historia

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Publicado el 21 DE FEBRERO DE 2026

María Victoria Gómez de Erice falleció este 21 de febrero y con ello se inicia el recuerdo de quien fue una de las educadoras y “hacedoras” fundamentales de la historia reciente de la Universidad Nacional de Cuyo.

Su legado está signado por importantes logros académicos, grandes obras estructurales y sobre todo, por haber sido la primera mujer en conducir el Rectorado de esta casa de estudios.

Su gestión al frente de la Universidad se extendió desde mayo de 2002 a abril de 2008 y sin dudas dejó huellas imborrables. Pero su grandeza la construyó desde mucho antes. Desde su propia formación y en sus primeros pasos como docente.

Por eso su despedida es tan sentida. Porque sus alumnas y alumnos vieron en ella alguien que dejaba claros conceptos que nunca se olvidarían.

Porque ella misma supo valerse de estrategias académicas, pero también y con gran criterio, políticas y sociales, para trascender mucho más allá de su rol al frente del aula.

Porque supo construir consensos transversales a cualquier ideología, lo que le valió y le vale, el reconocimiento unánime de toda la comunidad universitaria.

Como dicen en la Universidad, tuvo una “visión estratégica" y un fuerte "compromiso con la universidad pública” que se tradujeron en un gran liderazgo para conducir una de los ámbitos académicos más grandes del país. Por eso logró “impulsar procesos de crecimiento académico” y contribuir de manera decisiva a consolidar una universidad más abierta, más plural y con capacidad de dar respuesta a cuestiones necesarias para la gente.

Hacedora incansable

“Investiguemos lo que sirve y no lo que nos gusta”, decía en ese sentido, tal como muestra el comunicado oficial de la UNCUYO.

Su paso fue fundamental en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde fue docente de Lingüística y Semiología. También en la hoy Facultad de Educación, que impulsó con fuerza, llegando a conducir la ex Escuela Superior de Formación Docente para luego convertirse en su primera Decana.

Y lógicamente en el Rectorado, donde promovió grandes obras como el Hospital Universitario, que hoy lleva su nombre pero que logró sacar a flote desde lo que había quedado del viejo Hospital Ferroviario.

Pero también tuvo un rol trascendental en lo que con el tiempo se convertiría en la Ley de Ordenamiento Territorial de Mendoza, proyecto en el que se involucró de lleno desde su gestión y que tuvo como pilar fundamental los informes que la Universidad realizó.

Fue también una gran defensora de la Universidad pública y gratuita y promotora de lo que desde esa posición, la Academia podía hacer por la sociedad. Así lo demuestra el desarrollo en su gestión, del programa de “terminalidad de estudios de nivel medio”, que se diseñó especialmente para policías. También el “Servicio de Educación a Distancia”, que se adelantó a los hechos y se mostró como una experiencia de formación semipresencial.

Toda su vida en la Universidad

María Victoria ocupó más de medio siglo de su vida en la Universidad donde estudió y trabajó hasta que se jubiló.

Según la crónica oficial, fue representante estudiantil en el Consejo Directivo, trabajó como administrativa, profesora de grado y posgrado, fue consejera superior, secretaria académica de Facultad y del Rectorado y Decana.

Poco tiempo antes de dejar la gestión en el Rectorado recibió el título de Profesora Emérita de la UNCUYO, reconocimiento académico reservado sólo a los docentes que se destacan por su contribución en su campo profesional y que son admirados por sus estudiantes y egresados.

Fue siempre un ejemplo de trabajo comprometido y lucha inclaudicable por mejorar la calidad educativa y profesionalizar la tarea docente en todos sus niveles.

Su título de grado fue el de Profesora en Lengua y Literatura, especialidad francesa, en la UNCUYO. Se doctoró en Letras con especialidad en Semiótica de la Universidad Paris VIII- Saint Denis. Fue también Especialista en Gestión Universitaria.

Hoy queda en el recuerdo de esta Universidad. Para siempre.