Las clases comienzan para todxs

El 15 de marzo próximo abre sus puertas el primer CENS para la comunidad trans de la provincia. Revalorizar los conocimientos propios del colectivo LGTTB y ofrecer la oportunidad para que las personas con diversa orientación sexual e identidad de género concluyan sus estudios secundarios, son los principales objetivos de esta propuesta enfocada en la ampliación de los derechos ciudadanos.Todavía hay tiempo para inscribirse.

Las clases comienzan para todxs

Foto: Axel Lloret. La "15 de Julio" en plena promoción del derecho a estudiar para la diversidad

Identidad y Género

Unidiversidad

Penélope Moro

Publicado el 27 DE FEBRERO DE 2013

El Bachillerato Popular “Mocha Celis”, con sede en Capital Federal, es la primera iniciativa de este tipo en el país. Ahora le sigue el proyecto del Aula Satélite “15 de Julio- Transformando la Educación” CENS 3-405, y la expectativa es que estas propuestas se sigan replicando en todas las provincias.  La diferencia entre estas dos escuelas pioneras en promover la educación para el colectivo LGTTB (Lesbianas, Gays, Transexuales, Travestis y Bisexuales), es que la primera está destinada exclusivamente a esa comunidad. En cambio, el proyecto local amplía la convocatoria a la población en general, aunque priorizando la demanda del sector de la diversidad.

“Es un CENS inclusivo en el sentido de que cualquier persona que no haya podido terminar sus estudios secundarios puede inscribirse, pero la prioridad es garantizar las oportunidades educativas a travestis, transexuales y transgénero, que por cuestiones socioculturales han sido históricamente marginados/as de los ámbitos escolares tradicionales”, explicó Mario Vargas, integrante de la agrupación que impulsa el proyecto, y nombrado recientemente como coordinador del aula satélite.

En concreto, el CENS diverso tendrá un cursado de 3 años que abarcará las materias básicas del nivel medio, y otorgará un título con orientación en Humanidades y Desarrollo Socio- comunitario. Para Vargas, la importancia de este tipo de formación radica en que servirá para problematizar y vincular las experiencias de vida que cada estudiante porta desde explicaciones sociales e históricas, y además les dará herramientas para generar alternativas laborales colectivas.

Las clases se dictarán bajo la modalidad semipresencial, tres veces por semana –entre las 15.00 y las 19.00 -. “La idea es ofrecer la mayor accesibilidad posible en torno al ingreso, la permanencia y el egreso de los/las estudiantes, siempre sin restar calidad académica”, aseguró el referente.

Los requisitos para inscribirse son los mismos que para acceder a cualquier CENS –fotocopia de DNI y certificado de terminación de estudios primarios- .Pero al momento de anotarse, lo que más interesa al equipo de docentes “es el compromiso con el respeto y la no discriminación de todos los miembros de la comunidad educativa”.

La iniciativa cuenta con el aval de la Dirección General de Escuelas (DGE) –a través de la Dirección de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (DPJA)- y se concretará en la Casa por la Memoria y la Cultura Popular, que el año pasado ya marcó un precedente destacable en materia de educación inclusiva, cuando un grupo de 19 trabajadoras sexuales se graduó del CENS que co-coordinó junto a AMMAR Mendoza (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina).




Mario Vargas, Daniela Flores y Gonzalo Ramos. Parte del equipo docente del CENS igualitario.

La idea surgió al calor de la “Agrupación 15 de Julio”, reconocida en Mendoza por representar los reclamos ciudadanos de la diversidad y militar por la efectivización de sus derechos. Sus integrantes contaron a Edición Cuyo que en los encuentros semanales que mantienen, las situaciones de violencia cotidiana sufrida por las travestis condicionadas a trabajar en las calles y la vulneración sistemática de sus derechos, son un planteo constante. 

“Las personas trans, especialmente las chicas, tienen historias de vida parecidas. Excluidas de los ámbitos familiares y educativos desde muy pequeñas, terminan en las redes de prostitución, que se convierten casi en un destino ineludible. Por eso sostenemos que la posibilidad de que concluyan los estudios que en algún momento tuvieron que dejar truncos, generará nuevas perspectivas en sus horizontes. Serán otras alternativas laborales las que se les presentarán y hasta podrán gestionar colectivamente”, explicó Vargas. “Que ellas también tengan la opción de continuar estudios universitarios o terciarios una vez que aprueben el nivel medio, que cada una sea libre para decidir su futuro, a eso aspira el CENS”, añadió.

“Entendemos que la idea de `educación como herramienta para la dignidad’, debe salir del plano de la retórica para volverse efectivo. Porque, además, interpretamos que este es un contexto sociopolítico favorable en materia de inclusión y diversidad, pero que, si desde las bases no construimos ni empujamos el cambio, todo queda en discursos” continuó el coordinador.

En este punto, vale aclarar que el proyecto del aula LGTTB  está planteado de manera transitoria. Es decir, la intención es que acompañe al proceso de transformaciones culturales que habilitan las leyes emblema de la diversidad –como son el Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género-, pero que tomarán su tiempo en hacerse carne en el plano institucional y social. “Mientras esto no suceda, el aula constituirá una oportunidad concreta para reparar el derecho a la educación de personas que lo han tenido vulnerado hasta el momento”, sostuvo.

Cabe señalar que los niños y niñas que no se identifican con la heteronorma experimentan una vivencia traumática en su paso por la escuela, y así lo describen los/las mismos/as integrantes de la “15 de Julio”:  “Ir al baño de varones sintiéndote mujer, ser llamado con un nombre que no te representa, ser objeto de burlas de tus propios compañeros, no sentirte incluido en los contenidos, sentir que la madre o el padre de tu compañero te mira con desconfianza, son situaciones de violencia habituales para los niños del colectivo LGTTB en los establecimientos educativos”.

Explicaron también que, con la necesidad de evitar esas situaciones de hostilidad, llegada la adolescencia –etapa donde más se reafirma la identidad personal- estos niños y niñas terminan por abandonar los estudios secundarios.  “Por eso creemos que las escuelas tradicionales todavía no están preparadas para garantizar el respeto a las personas que se identifiquen con una identidad diferente a la norma o que presenten diversa orientación sexual”, considera Vargas.

En respuesta a esta realidad, es que la “15 de Julio” propone un ámbito educativo “basado en la confianza, la solidaridad y el respeto”. El coordinador del aula contó a Edición Cuyo que, en cuanto se oficializó la apertura del CENS, muchas personas le hicieron llegar la preocupación sobre si el hecho de promover un espacio educativo en función de la orientación sexual específica no resulta una forma de autoexclusión. “La verdad que me parece muy positivo que surja este tipo de debate. Que la gente se pregunte si hay discriminación o no en este tipo de iniciativas es un indicador de avance en términos sociales y culturales”, consideró al respecto. Posteriormente explicó que no se trata de una forma de autoexclusión, porque justamente el espacio no está planteado exclusivamente para travestis, transexuales y transgénero.

“Pero hay que entender que, en Mendoza, la realidad demuestra que las personas con una orientación sexual o identidad de género diferente a las mayoritarias son sistemáticamente excluidas de los espacios educativos; hasta tanto no se garantice su derecho a estudiar sin padecimientos en el ámbito tradicional, este aula es toda una oportunidad”, reiteró.

El argumento de Vargas se comprueba con la cantidad de solicitudes de inscripción que recibe diariamente la organización. Aún hay tiempo de anotarse pues, si bien el cupo estimado ya está completo, desde la DGE se decidió hacer lugar a todas las demandas. La agrupación profundiza el activismo relacionado con el colectivo trans desde el trabajo territorial.

Respecto al ámbito de confianza y solidaridad que propiciará el cursado en el CENS, es todo un dato que parte del plantel docente provenga de la misma comunidad LGTTB, como así también que presenten experiencia en proyectos de derechos humanos y trabajos socio-comunitarios. “Creemos que toda formación pedagógica debe ir de la mano de los aportes mutuos de profesores y alumnos, y si se da entre pares será mucho más productivo”, sostuvo.

Los conocimientos y saberes propios de la comunidad trans son altamente valorados por el equipo docente en este tipo de iniciativas. “Es que entendemos que con la autoafirmación de la propia identidad se tiene en mano la llave de la libertad, y para aprender es fundamental la libertad”, concluyó Vargas.



Leonel, Valeria y Pablo, futuros estudiantes del aula satélite Agrupación "15 de Julio Transformando la Educación".

“Siempre he anhelado terminar mis estudios, inclusive lo sueño”

Tamaña frase suelta Valeria para reafirmar su compromiso personal con los estudios secundarios, ahora que llega la oportunidad. Cuenta que no terminó su bachiller a causa de la discriminación que sufrió en el momento en que decidió transformarse en la mujer que es hoy, en el aquí y el ahora de sacar a la luz su propia identidad. 

“Mi tinturé el cabello, tenía 13 años y el director me incluyó a la lista de los que iba a sacar del colegio. Yo le dije a mi mamá que me había quedado sin cupo y la mentira fue fatal”, confiesa, porque considera que, si en ese momento le hubiera dicho la verdad a su madre, “ella hubiera peleado para que pudiera concluir mis estudios como el resto de mis compañeros”. Pero la frustración de no poder ser libremente quien deseaba ser pudo más. Hasta el próximo 15 de marzo, fecha en que retomará sus estudios en el aula satélite que propone la “15 de Julio”.

A su lado, Pablo y Leonel también celebran la oportunidad. “Ya no hay excusas, si no aprovecho esta, no lo hago más. Tengo que seguir remándola, pero con más fuerzas ahora”, asume el primer joven. Y el segundo pone sobre la mesa las expectativas que por estos días comienza a sentir: “Sé que con esta puerta que se abre, nuevas y buenas cosas llegarán desde lo académico y lo laboral”. Para no dejar dudas del lugar de donde parten sus certezas, cuenta que hace poco logró hacer público que es “un transexual masculino”.

Valeria, Pablo y Leonel aseguran que su plan, una vez concluida la secundaria, es seguir una carrera universitaria. Aún no hay ninguna elección definida, y los tres coinciden en entregarse a los nuevos conocimientos para encontrarse con sus propios perfiles profesionales. Aunque ella arriesgó algunas opciones: “Puede ser la administración, me encanta poner en orden los papeles. Pero también la locución, no lo sé, ya veré”. Valeria proyecta.

Inscripciones: laquincedejulio@gmail.com

Contactos: Mario Vargas: (0261) 155 161 074

Casa por la Memoria y la Cultura Popular: Pasaje Las Orquídeas 767 de Ciudad, Mendoza.


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