Loco Julio, el hincha eterno

Si hay un hincha con el que se identifica todo el mundo Godoy Cruz es Julio Roque Pérez. Conocé su historia.

Loco Julio, el hincha eterno

El Loco Julio tuvo un vínculo único con el Tomba. Foto: gentileza Prensa Godoy Cruz.

Deportes Radio U El Suplementario / Centenario del Tomba / por Carolina Quiroga para Radio U / Publicado el 03 DE JUNIO 2021

Si hablamos de personas que han dado todo de sí por el club como un gran gesto de amor inconmensurable, es menester hablar de uno de sus referentes principales: el Loco Julio.

Julio Roque Pérez nació un 22 de febrero de 1940 en el distrito de Ingeniero Giagnoni, del departamento de Junín.  En esa época el pequeño Julio vivía con sus abuelos pero a los 12 años, la muerte de su abuelo lo impulsó a mudarse solo al departamento de Godoy Cruz, sin saber que esa decisión marcaría su vida para siempre.

Tres años más tarde, a la edad de 15 años, el Loco tuvo la fortuna de ganar la lotería de la provincia de San Juan. Fue en ese entonces que, dada su carencia de estudios, Julio viajó a la vecina provincia para hacerse con su premio acompañado de la policía local.

Para esa época el amor por el club ya se había despertado por lo que, sin más preámbulos que una generosidad enorme, el Loco donó la totalidad del monto ganado por el azar al club Godoy Cruz Antonio Tomba con el objetivo de aportar a la edificación del mítico estadio Feliciano Gambarte. Con ese dinero finalmente se construyó la estructura de las torres de iluminación y una de las tribunas que, especialmente, hoy lleva su nombre.

En sus primeros años en el departamento Julio vivió en la calle, él y sus amigos trabajaban como recolectores de basura y así conseguían cosas para vender y comer, hasta que un amigo murió en un accidente con un camión de la basura. Después de eso, el "Loco" se mudó al barrio Soberanía de Maipú.

En 1963, el Loco consiguió un empleo en la municipalidad de Godoy Cruz, donde trabajó hasta su jubilación a los 60 años.

El Loco Julio con su característica sonrisa. Foto: gentileza Prensa Club Godoy Cruz.

 

En 1964, Godoy Cruz enfrentó al Santos de Pelé. En medio del partido le sacaron una tarjeta roja a uno de los jugadores de Godoy Cruz y al Loco le salió el hincha fanático. "Me metí a la cancha y le pegué al árbitro Coresa. Por eso no quiere venir más a dirigir acá”, contó alguna vez. Tuvo problemas legales y al Tomba le costó una sanción de tres fechas sin poder jugar en su estadio. También hubo ocasiones en las que seguir al club de sus amores no fue tan grato como lo esperaba. “En San Juan, hace muchos años, la policía nos bajó de los micros y a mí me partieron la cabeza de un palazo”, pero esto nunca lo amedrentó a abandonar a su querido Tomba. “No sé, he viajado por todos lados. Fui a Corrientes en micro cuando ascendimos en el ‘94 al Nacional B, también fui a Ben Hur cuando salimos campeones”, contó.

En 2013 Julio tuvo un merecido homenaje cuando se nombró al boulevard que se encuentra  enfrente de sede social con su nombre. Tres años más tarde, en 2016, se erigió una estatua en su honor dentro de la misma sede del club.

El Loco Julio dejó este mundo el 12 de mayo de 2020, a los 79 años de edad por una insuficiencia pulmonar. Sus restos fueron despedidos por los hinchas del Tomba mientras eran trasladados en un coche fúnebre por la ciudad, iniciativa que promovió el propio club en Twitter. La justicia local intervino debido al incumplimiento de las normas de la cuarentena a causa de la pandemia. ​El paso por la puerta de la sede social de Godoy Cruz reunió a cientos de hinchas para darle el último adiós al Loco.

“Simplemente GRACIAS por el amor sincero a nuestros colores. Hasta siempre Julio querido. TE VAMOS A EXTRAÑAR”, escribió en Twitter la cuenta oficial del club.

Inmortalizado en una de las tribunas del Feliciano Gambarte y en cientos de murales que llevan hoy su rostro como uno de los emblemas bodegueros, el Loco Julio celebrará desde donde esté, como un hincha eterno, este año de centenario.