Funeral en defensa de la cultura popular

Artistas callejeros marcharon hacia la Municipalidad de Capital, representando un cortejo fúnebre donde fue "sepultada" la cultura local por la ordenanza que prohíbe a los músicos trabajar con su arte en las calles de la ciudad. El  sistemático hostigamiento que sufren por parte de los inspectores, quienes amenazan con decomisarles los instrumentos cada vez que se proponen hacer música en la vía pública. 

Funeral en defensa de la cultura popular

Cultura

Unidiversidad

Penélope Moro - Foto: Axel Lloret

Publicado el 17 DE MAYO DE 2014

El nivel de convocatoria y apoyo de la ciudadanía sorprendió a los mismos integrantes de Biciswing, quienes resolvieron organizar el reclamo. Bailarinas, clowns y músicos interpretaron el viernes al mediodía el duelo de la cultura a puro swing y danzas rituales, a través de las cuales se reclamó el derecho al trabajo en las calles y al acceso de la ciudadanía al arte popular. Instrumentos, velas, rosas, lágrimas y vestimenta negra envolvieron el recorrido de la marcha, que fue desde el Kilómetro 0 hasta la explanada del municipio capitalino.

No es la primera vez que los artistas callejeros se organizan para reclamar la derogación de la ordenanza 10592/79, que prohíbe la emisión de sonido en la vía pública y que el intendente Víctor Fayad se empecina en mantener vigente, pese a que fue creada en plena dictadura cívico-militar. El año pasado ya habían puesto en evidencia la situación de criminalización que atraviesan, tomando como antecedente el caso del dúo Morenilla y Casimiro, a quienes en 2012 los inspectores municipales, además de desalojarlos violentamente de las calles céntricas, les secuestraron sus instrumentos, por lo que los dejaron sin sus herramientas de trabajo, que recuperaron en mal estado luego de largos meses de espera.

Este segundo reclamo logró mayores adhesiones por parte de la ciudadanía en general, que fue sumándose espontáneamente a la manifestación en solidaridad con los artistas. Así, se prevé que esta marcha marcará un hito en lo que se comienza a definir como la lucha por los derechos labores de los artistas callejeros de la provincia. El motivo de que esto haya sucedido fue la denuncia pública que realizó la banda Biciswing hace una semana, cuando sus integrantes padecieron represión por parte de los inspectores, que en su rutina de amedrantamiento para retirarlos de la peatonal Sarmiento, intentaron quitarles por la fuerza los instrumentos y disuadirlos a través de una bomba de gas pimienta, relató a Edición UNCUYO Roberto Rodríguez, encargado de trombón y tuba de la orquesta.

El joven explicó que la intención de esta primera gran manifestación era visibilizar los aprietes que sufren cotidianamente y comenzar a organizarse de manera conjunta con el resto de los artistas y agrupaciones que trabajan en las calles. "El reclamo no solo es por nuestra fuente de trabajo, es en defensa de la cultura popular. La Municipalidad quiere llevar los espectáculos a las salas cerradas; nosotros entendemos que también es necesario hacer música para la gente que no puede pagar, que no tiene acceso al arte si no es mediante la vía pública", expresó.

El punto en común entre Biciswing y muchos artistas ambulantes es que, que ante las imposiciones del municipio, han intentado tramitar el permiso que solicitan las autoridades para permitirles trabajar en las calles. No obstante, según sus testimonios, resulta imposible obtenerlo por las trabas burocráticas que terminan "peloteándolos" de una oficina a otra y demorando meses la aprobación del alguna certificación provisoria.


"Nos queda por pensar que la prohibición responde a cuestiones ideológicas, ya que carece de sentido por completo. Ni siquiera se apoya en alguna denuncia por ruidos molestos de parte de los vecinos", cuestionó Roberto, y agregó que incluso los mismos transeúntes son los que les han brindado apoyo en las situaciones de violencia que han sufrido por parte de inspectores y contraventores. 


Recordó además, que en una época pensaron que podía tratarse de un ensañamiento contra su música, por escapar a los estilos más tradicionalistas y representativos del folclore local. Esa hipótesis fue abandonada por los músicos cuando, tiempo atrás, la prohibición recayó con todo el peso sobre una orquesta típica de tango que había venido especialmente de Buenos Aires a desarrollar su arte en las calles mendocinas. "Además de dejarnos sin trabajo, también limitan el intercambio cultural, ya que últimamente los artistas de otros lados desisten de venir a la provincia ante este panorama. En ninguna ciudad del mundo ocurre algo así", lamentó el artista.

Los artistas autoconvocados encuentran como única solución al conflicto la derogación de la ordenanza. También, aseguraron a este medio, están dispuestos a participar junto a las autoridades en la elaboración de un ordenamiento democrático que regule su labor en horarios y zonas; pero siempre que sea coherente y que garantice sus derechos laborales, pues la mayoría de ellos encuentra en las calles la única fuente de trabajo que les permite subsistir.



La concejala de capital por el FIT-PTS, Macarena Sosa, estuvo presente en el reclamo y contó a este medio que en el Consejo Deliberante el tema no es objeto de una discusión seria. Señaló que lo que se debate es un proyecto de una ordenanza de convivencia que fue presentado por el radicalismo, pero que establece las mismas trabas burocráticas que las vigentes con respecto a la obtención de autorizaciones para ejercer el arte callejero. 

Para la edil, la prioridad es dejar sin efecto la norma actual porque es la herramienta de la cual se vale el municipio para censurar y reprimir a los artistas. "Una vez derogada, habrá que ponerse a crear una reglamentación superadora", planteó.

Por su parte, Carlos Casciani, titular del Movimiento de Músicos Independientes de Mendoza, presentó la adhesión del organismo al reclamo de los músicos callejeros. Para el referente, el desafío es avanzar en la generación de conciencia social sobre la condición de trabajadores de los músicos; desde su óptica, esto permitiría fortalecer la unidad del reclamo. "La prohibición de poder trabajar es inaudita, esto es criminalizar la música per se", sentenció. 

"Es una imposición que no tiene sentido, que genera violencia al dejar a los chicos sin trabajo. ¿Qué quieren, qué salgan a robar?", pidió expresar a Edición UNCUYO Eva Barriento, abuela de dos músicos de Biciswing que acompañó durante toda la jornada el reclamo.

Julián Borromei, de la murga La Buena Moza e integrante de la Red Carnaval Mendoza, explicó que la norma de Fayad, además de avasallar el derecho al trabajo de los artistas, atenta contra la diversidad cultural que enriquece a la ciudad e interpretó que el accionar de la Municipalidad de Capital subestima a la ciudadanía, "porque gracias a la solidaridad de los transeúntes muchos músicos pueden comprarse el pan cada día".

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