Mecatrónica: proyectos de avanzada y conocimientos compartidos

Edición UNCUYO visitó el laboratorio de Mecatrónica, la carrera que formó a la ingeniera mendocina integrada en el equipo responsable del ARSAT-1.

Mecatrónica: proyectos de avanzada y conocimientos compartidos

Especiales

Elizabeth Auster - Fotos: Axel Lloret

Publicado el 23 DE OCTUBRE DE 2014

Hace apenas una semana, el ARSAT-1 se convirtió en el primer satélite de telecomunicaciones argentino. Invap, la empresa nacional encargada de su desarrollo, cuenta entre sus profesionales con Paula Rotondo, ingeniera en Mecatrónica formada en UNCUYO y en L’Ecole Nationale d’Ingénieurs de Brest, Francia. "Paula ha sido una excelente alumna, digna de este mérito. Lo que han hecho es propio del campo de la mecatrónica, muestra toda la potencialidad del campo. Creo que es muy bueno porque nos ayuda a mostrar lo que somos capaces de hacer", afirma la directora de la carrera de Mecatrónica de la Facultad de Ingeniería de UNCUYO, ingeniera Susana Bernasconi.

"Esta carrera se creó en 2001 como una orientación de Ingeniería Industrial, bajo un convenio con la Universidad de Brest, en Francia", continúa la ingeniera. "Los alumnos cursaban hasta tercer año acá y hacían cuarto y quinto año en Francia. El convenio especificaba la validez del título de ingeniero en Mecatrónica para los dos países. Hasta 2009 fue la única opción para los alumnos, con la posibilidad de viajar para dos de ellos por año. A partir de 2010 el convenio pasó a ser de tres semestres. En 2009 se creó la carrera completa acá, pero siguen viajando dos por año a Francia. Hay un grupo de chicos que acaban de volver de Francia y están cursando su último semestre y otro grupo, también pronto a terminar, que ha hecho toda la carrera acá". 

"Es una carrera de las ingenierías duras. Tienen hasta quinto año materias del tronco ingenieril. Ven robótica, programación orientada a objetos, pocas materias del área de gestión", continua, y da más precisiones: "La carrera busca integrar, para un proceso o producto, la electrónica, la mecánica de precisión, el control y la informática aplicada en tiempo real. Es la conjunción de esas cuatro áreas. El mecatrónico puede ver el problema desde todas las áreas". 

Las posibilidades profesionales de los egresados son múltiples: "De los egresados de aquí, un par han hecho posgrados, uno está haciendo un doctorado en España, otros han vuelto a Francia y, de los que están trabajando en empresas, la mayoría está en Impsa, en la parte de aerogeneradores. También hay alumnos en San Juan, en un posgrado en control. Otra alumna trabaja en biogeneración en Chile. Dos de nuestros egresados fueron al Invap, Gonzalo Garrido y Paula Rotondo. Tenemos 17 egresados", explica la directora de la carrera que se desarrolla en parte en espacios prestados por el ITU y que tiene un programa de colaboración con la Tecnicatura que se dicta en Maipú.



Los futuros graduados generan soluciones

El laboratorio de Mecatrónica permite dar cuenta de las ideas puestas en práctica por el grupo de estudiantes a punto de terminar la carrera: Álvaro Alonso, Andrés Manelli, Maximiliano Badaloni, Fernando Cladera y Franco Ardiani. Los cinco han estado en Francia y han regresado para la etapa del proyecto final y la práctica profesional. Hablan con entusiasmo y claridad acerca de la especialidad.

"Tres de nosotros estamos trabajando en un proyecto didáctico", explican. "Es algo muy común, muchos proyectos finales tienen un objetivo didáctico, algo que sirva como plataforma para educación dentro de la Facultad. Lo nuestro es para una cátedra en la que se ven procesos de control. Es una planta de control de nivel. En los tanques hay agua; el objetivo es que un operario puede decidir desde una computadora los valores de los tanques y que la planta se ocupe de lograrlos. Es útil para la industria del petróleo, donde es importante mantener caudales. Todo eso se hace con los mismos principios que maneja esta planta". Como parte del objetivo didáctico, la disminución de costos es relevante: "Esto se vende para la educación, pero el costo que obtuvimos es mucho menor que el de esas plantas. Lo bueno de trabajar en este laboratorio es que cada proyecto se va sumando y se van adquiriendo experiencias anteriores", continúan. Bernasconi señala: "Esta planta es una réplica de la que se hizo acá en 1997, pero tiene instrumentación más nueva y se le puede incorporar una inteligencia que la anterior no tenía. Muchos de estos instrumentos fueron donaciones de Techint desde su programa de fortalecimiento de universidades, junto con la cooperadora de la Facultad. La instrumentación es comercial, lo mismo que los alumnos se van a encontrar en la vida profesional".

El otro equipo de estudiantes trabaja con simulaciones de dinámica molecular sobre vidrios metálicos: "Es un material avanzado con muchas aplicaciones a futuro porque tiene propiedades mecánicas, magnéticas y électricas muy interesantes. Simulamos muestras del material y vemos cómo se comporta ante ciertos estímulos para saber bajo qué condiciones reacciona mejor. En un futuro podría usarse para recubrimiento de celulares, por ejemplo", explican, y aclaran: "A pesar de que se trata de materiales, el nuestro es un terreno menos tangible, porque los costos de fabricación de esos materiales son bastante altos. Hay que tener laboratorios especiales, que están en Estados Unidos, en Chile. Lo interesante es que también está enmarcado en la Secyt. Nos introduce al área de la investigación, que es uno de los posibles caminos que puede tomar un ingeniero de la Facultad. Son trabajos que buscan apoyar las necesidades de equipamiento de laboratorio. Como es una carrera nueva estamos tratando de armarnos, y todo lo que se utiliza en los proyectos finales, tratamos de que se use después en las cátedras".





Asociados para compartir conocimiento

Estos estudiantes han creado la Asociación de Mecanotrónica con un espíritu colaborativo. "Uno entra a la carrera como industrial, no existe primer año de Ingeniería Mecatrónica, entonces, como alumno, uno entra muy joven sin saber qué va a hacer con su vida, y a eso se le suma la complejidad de saber qué es la mecatrónica. Por otro lado, en la carrera necesitamos mucha práctica, que va más allá de la teoría que aprendamos. Necesitamos un espacio para trabajar, hacer cosas prácticas, tocar el material. Con esas dos ideas en mente surgió la Asociación de Mecatrónica. Lo que hemos hecho hasta ahora fue ponernos en contacto, intercambiar ideas, maneras de trabajar. Entre los que nos fuimos a Francia y los que se quedaron hicimos diferentes cursos. La idea es hacer un banco común de conocimientos".

Hasta el momento, son los estudiantes quienes forman la Asociación, pero mantienen contacto con los egresados. Se trata, además, de mantenerse actualizados  y transferir conocimientos profesionales, de software y práctico, sobre esta especialidad que requiere trabajo en equipo porque cada estudiante tiene un perfil definido. Por eso, cuentan, trabajan con una herramienta para desarrollo de software, GIT, y otras maneras de hacer trabajo en equipo eficiente.

Compartir la información de manera horizontal y generar materiales que mejoren el estudio para las nuevas camadas es parte de un cambio de paradigma, en el que se inscribe también el proyecto de integración de calendario y red social interna para la Facultad, inspirado en el que conocieron en Francia.


Impresión 3D que facilita la investigación

"Hicimos un proyecto personal con una impresora 3D. Fuimos comprando las partes y las ensamblamos, siguiendo instrucciones y aplicando el ingenio", cuentan, y fundamentan: "Encontramos que tener una impresora es mucho más fácil hacer ciertas cosas para la carrera. Por ejemplo, en robótica se necesitan muchas piezas mecánicas que no tienen por qué ser caras ni resistentes, alcanza con la pieza para probar ciertos algoritmos. La utilidad es el trabajo prototípico. Tenemos todas las herramientas para diseñar, y al imprimir podemos trabajar más rápido".

"Todo robot tiene una parte mecánica, una electrónica y una de programación. Tenemos solucionada la parte mecánica, que es la más complicada, porque muchas veces necesita de varias iteraciones para lograr los objetivos. Mejorar el diseño mecánico es mucho más costoso que mejorar el diseño de software, en plata y en tiempo. Al tener una impresora 3D hacemos un prototipado rápido. Puede no ser la pieza definitiva, pero la tenemos rápidamente", continúan.


"Nuestro principal impedimento, como estudiantes y como asociación, es económico", explican. "En Francia, el presupuesto para una asociación como esta era de 10 mil euros, porque desde la facultad entendían que era dinero que volvía a la facultad en forma de proyectos o en prestigio para la facultad si un proyecto gana un concurso. Si una empresa ve resultados, quiere aportar a esa facultad. Tenemos el proyecto de hacer la impresora acá, que cuesta 10 mil pesos en materiales y la armamos nosotros".

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